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Sábado 07 de Abril de 2012

El buen educador, quien también sigue aprendiendo

Por Rosa María Torres / Hoy los nuevos vientos educativos están dando más atención al aprendizaje. Aparece un viraje radical en la pedagogía tradicional

Enseñar y aprender son dos cosas distintas. Parece evidente, pero no es así. Incluso especialistas, editores y traductores confunden muchas veces ambos términos o los ven como inseparables.

Tres ideas equivocadas están muy arraigadas: a) que el aprendizaje se refiere a los alumnos (niños, jóvenes, adultos) y principalmente al sistema escolar. Rara vez vemos referencias al aprendizaje de los docentes, de las familias, de la sociedad. Todos ellos son, también, sujetos de aprendizaje permanente.

b) Que para aprender es indispensable que alguien enseñe. En realidad, la mayoría de aprendizajes en la vida de una persona, y algunos de los más importantes, no están mediados por la enseñanza y por alguien que enseña. El mejor ejemplo es la adquisición del lenguaje, que tiene lugar en la primera infancia y que es el aprendizaje más complejo de todos. El mundo de los aprendizajes informales, que coincide con la duración misma de la vida, es cada vez más amplio y cada vez más largo a medida que se alarga la vida; y c) que basta con enseñar para que la otra persona aprenda. El propio sistema escolar es un monumento que corrobora la posibilidad de la enseñanza sin aprendizaje, todos los días, en todo el mundo. No obstante, ante el educando que revela que no sabe o no entiende, la mayoría de educadores responde "Pero eso ya enseñé", dando la respuesta por obvia y el reclamo por desubicado y hasta insolente. Los padres de familia, a su vez, tienden a asumir la verdad del educador y a atribuir el problema a la falta de atención o estudio del hijo o hija.

La propia expresión enseñanza-aprendizaje, tan repetida en el campo de la educación, ha contribuido a crear la imagen (fonética y visual) de que ambos términos constituyen una unidad, enlazada por un pequeño guión. Pero la realidad nos indica que en el medio hay mucho más que un guión. Que puede haber enseñanza sin aprendizaje y aprendizaje sin enseñanza.

Sujetos y métodos. Enseñar y aprender son procesos diferentes que, puestos en el contexto escolar, involucran a sujetos también diferentes: educadores y educandos. Enseñar y aprender ponen en juego también diferentes métodos, según se trate de la perspectiva del educador o del educando. Las estrategias que utiliza el educador para desarrollar una clase de historia son diferentes de las que utiliza el educando para aprender en esa misma clase. El educando recurrirá, por ejemplo, a asociar lo que ve, lee o escucha con nombres o episodios conocidos o experimentados en su propia vida, mientras que el educador estará atento a las fuentes consultadas, ocupado en hilvanar los acontecimientos, en encontrar ejemplos, etcétera.

Si toda enseñanza se tradujera en aprendizaje, estarían resueltos buena parte de los problemas que se plantean hoy los sistemas escolares, todavía centrados en el "modelo de acumulación" de información. La cuestión es precisamente que los educadores enseñan pero los educandos no aprenden. Existe una gran brecha entre la abundante información que se transmite en el sistema escolar y lo que efectivamente comprenden, registran, procesan y aprenden los educandos.

Un margen razonable de desperdicio de información es inevitable en todo proceso educativo. No solo por factores distractores de todo tipo, sino porque operan mecanismos naturales de selección: no todo nos interesa a todos ni de la misma manera, por lo que cada uno procede a seleccionar y priorizar la información que recibe. Está, además, el hecho de que cada quien interpreta la información a su manera, lejos de la réplica fiel que imagina a menudo quien enseña.

Asumiendo que enseñar equivale a aprender, la educación se ha centrado tradicionalmente en el punto de vista de la enseñanza, de la pedagogía, derivando de ella (equivocadamente) conclusiones sobre el aprendizaje. El debate pedagógico se ha centrado en el debate sobre métodos y técnicas de enseñanza, dando casi por sentado que método de enseñanza coincide con método de aprendizaje.

Hoy, los nuevos vientos educativos están finalmente dando atención al aprendizaje y al punto de vista del educando. El avance de la investigación en el campo de la neurociencia, aunque todavía incipiente, arroja luces sobre aspectos de la cognición humana hasta hace poco en la penumbra. Todo esto muestra la necesidad de un viraje radical en la pedagogía tradicional en las aulas.

Entretanto, contamos ya con verdades insoslayables:

1. El objetivo de la enseñanza es el aprendizaje.

2. El aprendizaje implica comprensión, y la comprensión requiere tiempo y tiene mejores posibilidades si se recurre , cuando y donde sea posible, al "aprender haciendo".

3. El aprendizaje, para ser tal, debe ser significativo.

4. El aprendizaje implica cambios perdurables en la persona que aprende, en sus conocimientos, valores y actitudes.

5. Lo que importa es que los educandos aprendan, no que los educadores enseñen.

6. Buen educador no es quien enseña muchas cosas sino quien logra que sus educandos aprendan y, sobre todo, que aprendan a aprender.

7. Buen educador no es solo quien logra que sus educandos aprendan sino quien aprende enseñando y asume su propia necesidad de aprendizaje permanente.

(*) Artículo del blog: otra-educacion.blogspot.com, difundido con autorización de la autora.

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