El Mundo
Miércoles 27 de Julio de 2016

El brutal ataque contra una iglesia amenaza con sembrar la división en Francia

Alertan que las milicias de Estado Islámico buscan azuzar un conflicto religioso entre los grupos cristianos y musulmanes.

DPA

El terrorismo en Francia no se detiene ni siquiera ante las puertas de una iglesia: "Estamos conmocionados", dijo el vicario general de la archidiócesis de Ruan, Philippe Maheut, horas después del asesinato de un sacerdote en Normandía. El ex presidente Nicolas Sarkozy destacaba por su parte la trascendencia del ataque en la católica Francia: con el atentado contra una iglesia se ha alcanzado el alma del país, decía. El alcalde del municipio de Saint-Etienne-du-Rouvray habló de un "acto brutal" que podría azuzar aún más el debate de la seguridad en una Francia ya muy afectada por los recientes atentados terroristas.

No han pasado ni dos semanas desde que en Niza un hombre atropelló con su camión a la multitud congregada para celebrar el día nacional de Francia en el paseo marítimo, matando a 84 personas e hiriendo a más de 200. Y muchos temen ahora que el ataque, reivindicado por el autodenominado Estado Islámico (EI), pueda profundizar aún más la brecha existente en la sociedad. El objetivo del atacante no ha sido ahora la catedral de una gran ciudad visitada por turistas, sino la iglesia de una ciudad pequeña que no tiene ni 30.000 habitantes.

El religioso Jacques Hemel, que con 85 años debía haberse jubilado hace tiempo pero que seguía activo como sacerdote auxiliar, oficiaba la misa matinal cuando los atacantes islamistas entraron en la iglesia y tomaron a cinco personas como rehenes. Una monja pudo huir y después contar a la emisora RMC cómo obligaron al sacerdote a arrodillarse. Cuando abandonaron la iglesia y fueron abatidos por la policía, el sacerdote ya había muerto y otro rehén estaba gravemente herido. Ahora se debate entre la vida y la muerte.

Cifra mortal. El país reaccionó conmocionado. "Estamos en un momento en el que todo es posible", dijo Georges Fenech, que preside la comisión de investigación parlamentaria sobre los atentados de 2015. En total, 149 personas murieron el año pasado en atentados terroristas y este año fueron asesinadas 84 personas en Niza, además de una pareja de policías.

Desde hace mucho tiempo se temía que también las iglesias pudieran ser objetivos de atentados. En la primavera (boreal) de 2015 las autoridades descubrieron, más bien por casualidad, un plan par atentar contra iglesias en el barrio parisino de Villejuif. Antes de la Navidad, el Ministerio del Interior ordenó contactar con las autoridades locales para aumentar las medidas de seguridad. Sobre los atacantes de ayer no se sabe mucho por el momento. Uno de ellos era conocido por la policía por su radicalismo.

El presidente francés, François Hollande, que se apresuró a acudir al lugar del atentado, definió rápidamente a los autores como terroristas, que dijeron actuar en nombre del autoproclamado Estado Islámico. La milicia terrorista reivindicó la autoría del crimen a través de la agencia Amaq, que ejerce como una especie de portavoz de los terroristas.

Tensión sectaria. El ataque contra la iglesia coincidiría también con la estrategia del Estado Islámico, que siempre ha apostado por azuzar la tensión sectaria entre religiones. En Irak, por ejemplo, la milicia ataca continuamente a los shiítas y en Arabia Saudita arremete con bombas contra templos de la misma etnia.

El diputado de izquierda Olivier Falorni advirtió del peligro de un conflicto entre cristianos y musulmanes que quiere inflamar el EI: "Creo que la voluntad del EI es dividir nuestro país", dijo el miembro de la comisión de investigación sobre terrorismo a la emisora iTélé. "El hecho de que se formen milicias para intentar hacer justicia en lugar del Estado muestra que la voluntad del EI es llevar nuestra democracia al caos", añadió.

Pero mientras la nación se mostraba unida tras el atentado contra "Charlie Hebdo", la cohesión parece flaquear con cada nuevo ataque: esta vez sólo tardaron unas horas en que la oposición exigiera al gobierno mayor dureza contra el terrorismo, cuando hace sólo unos días el país volvió a prolongar el estado de excepción hasta comienzos de 2017. "Nos preguntamos hasta dónde puede llegar", dijo el vicario Maheut a la emisora BFMTV. Unas semanas antes de su muerte, el sacerdote asesinado había llamado a su comunidad a hacer del mundo un lugar "más cálido, humano y fraternal". En una carta a comienzos de junio, llamó a seguir con atención los acontecimientos en el mundo. "Recen por quienes más lo necesitan, por la paz y por una convivencia mejor".

La Casa Blanca ofreció ayuda

La Casa Blanca condenó ayer "en los términos más firmes" el ataque que costó la vida a un cura en el oeste de Francia y ofreció su ayuda en la investigación sobre el atentado reivindicado por el grupo Estado Islámico. "Francia y Estados Unidos tienen un compromiso común de proteger la libertad religiosa (...) y la violencia no quebrantará ese compromiso", declaró en un comunicado Ned Price, portavoz del presidente estadounidense Barack Obama.

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