Brexit
Domingo 10 de Julio de 2016

"El Brexit fue un error estratégico", aseguró el investigador italiano Gabriele Orcalli

El académico aseguró que la relación de la Unión europea con el Mercosur fue bloqueada por presiones de las empresas proteccionistas.

De ambos lados del Atlántico se viven tiempos de convulsión política. En el Cono Sur, con la crisis de los gobiernos posneoliberales asoman proyectos de restauración conservadora, más amigables con las metropólis. En tanto, en el Viejo Continente el Brexit amenaza con desatar un efecto dominó y desmantelar la Unión Europea (UE). En este marco, el investigador italiano Gabriele Orcalli analizó los impactos de la salida del Reino Unido de la UE y la relación con el Mercosur.

Convocado por la Universidad del Centro Educactivo Latinoamericano (Ucel) y Comites (Comitato degli italiani all'estero, o Comité de italianos en el exterior) el profesor Orcalli participó de la charla "Brexit: Unión Europea-Mercosur. Impactos y desafíos".

Luego de la actividad, el académico de la Università degli Studi di Padova dialogó con La Capital. En la entrevista Orcalli proyectó que la salida definitiva del Reino Unido de la UE demandará cinco o seis años, planteó que la relación entre la UE y el Mercosur está bloqueada por cuestiones técnicas pero también por presiones de empresas europeas que piden protección y cuestionó "la falta de institucionalización en el proceso de integración" sudamericano.

No obstante, consideró que "la supranacionalidad no es la única forma de obtener resultados" y sostuvo que podría avanzarse a través del reconocimiento recíproco de normas nacionales.

—En la conferencia afirmó que el Brexit no es una novedad, ¿Por qué cree eso?

—Los ingleses en realidad no ingresaron a la Unión Europea, entraron al mercado europeo. Nunca tuvieron interés en la idea de la UE de realizar un estado europeo, con una convergencia social, cultural. Es una forma de integración política más que económica. Ellos entraron porque en los años 60 el Reino Unido bajó en el ranking internacional como economía productiva. Junto a otros países que no querían integrar la Unión Europea, el Reino Unido creó otra asociación, que se llamaba Area Europea de Libre Comercio (Aelc o Efta, por su sigla en inglés). Después de los años 70 todos emigraron de la Efta a la Comunidad Económica Europea. Sin embargo, Gran Bretaña no participó de la profundización del proceso de integración económica: cuando se determinó la creación de la Unión Europea con el Tratado de Maastrich en los primeros años 90 ellos impusieron para aceptar el tratado la creación de una cláusula llamada "opting out". Por eso el Reino Unido no participó de la unión monetaria, ni de la Carta Social Europea. Ahora hemos llegado al término final de este proceso.

—¿Por qué cree que se dio en este momento? ¿Qué factores se conjugaron hoy?

—Creo que fue un error estratégico terrible de (el primer ministro renunciante David) Cameron. El año pasado puso mucha influencia en la UE para negociar cláusulas particulares para Gran Bretaña, amenazando con salir. Trató de capitalizar esa victoria sobre la UE al interior del país con esta propuesta de referéndum. Dicen que Cameron pasará a la historia por romper dos uniones: la Unión Europea y el Reino Unido.

—Si bien es una decisión muy reciente, ¿Cuál es el impacto económico y social del Brexit en la Unión Europea?

—No creo que sea un impacto muy fuerte. Hay un período de tiempo relativamente largo para efectivizar esta salida. Creo que el Reino Unido pretende como Noruega no integrar la Unión Europea pero seguir participando del mercado europeo, pero seguramente los otros digan "si saliste, saliste". Se habla de dos años de negociación, aunque creo que será más. Hay una salida política pero además hay una salida comercial, financiera, y eso demandará cinco o seis años. En este período los ingleses entenderán qué hicieron.

— ¿Otros países pueden seguir el mismo camino?

—Hay un riesgo grande. De todas formas, la gente está comprendiendo ahora qué significa estar afuera de la UE. Si pretenden exportar bienes y servicios a la Unión Europea tendrán que aceptar sus reglas. Un ejemplo claro es el de las aerolíneas low cost: ahora pueden ganar porque hay una norma que prohíbe a los estados miembros limitar las operaciones. Pero al estar fuera del bloque puede ser que tengan que transferir las empresas a Europa. Por otro lado, las provincias del Reino Unido donde se votó mayoritariamente por el Brexit obtienen recursos de fondos regionales de la Unión Europea. No comprendieron que si se van de la UE no van a llegar más esos fondos. Sí lo comprendieron en Escocia.

—¿Cómo afecta el Brexit la relación entre la UE y el Mercosur?

—Impacta de manera positiva y negativa. De manera positiva, porque se va un país que no tenía ningún interés en la relación con el Mercosur, y con Argentina en particular. Negativa, porque la Unión Europea está centrada en la cuestión china, el problema de las migraciones, el terrorismo del Mediterráneo, y ahora se suma el Brexit. El Mercosur va a estar relegado en la agenda, los que van a tratar de sostenerlo son Italia y España.

—Pensando en la historia de la relación de la Unión Europea y el Mercosur, ¿Cómo caracteriza el vínculo actual entre ambos bloques?

—Es un momento muy particular. En marzo vino la alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, para relanzar este acuerdo, pero mi impresión es que no hay una disponibilidad efectiva para la negociación. Todo está bloqueado por cuestiones técnicas.

—¿Existen además de las cuestiones técnicas intereses contrapuestos?

—Puede ser que haya otro tipo de presiones políticas. Hay empresas de la Unión Europea que se localizaron al interior del Mercosur que piden protección. Pienso por ejemplo en las telefónicas. Son las empresas europeas que están aquí las que están poniendo límites a la relación.

—Destaca la importancia de la calidad institucional para fortalecer el lazo entre ambos bloques, ¿Cuáles son los aspectos deficitarios que observa la UE del Mercosur?

—La falta de institucionalización en el proceso de integración del Mercosur. Se realiza efectivamente un mercado del Mercosur si hay un sistema de producción de reglas comunes, y sobre todo un sistema de garantizar el respeto de estas reglas. Se producen reglas, pero tienen que ser aprobadas por los gobiernos nacionales. Si un país no las respeta, la única manera de plantear el tema es a través de la apertura de un reclamo a nivel intergubernamental. No hay una institución del Mercosur que pueda abordar estos temas y producir una sentencia. Es un mercado que no ofrece garantías.

—Desde que asumió en diciembre, el presidente Macri está muy activo en redefinir ciertas alianzas, ¿Cómo ve la política exterior argentina en función del vínculo de la Unión Europea?

—Creo que Macri está haciendo muy bien en intentar nuevamente una relación con el mundo industrializado. La idea de Cristina Kirchner era crear relaciones principalmente al interior de América latina. En Argentina el desarrollo depende de la capacidad de importar no sólo capitales sino sobre todo tecnología, conocimiento. El Acuerdo del Pacifico puede ser importante si privilegia a Estados Unidos.

—¿Cómo ve la relación entre Mercosur y Unión Europea en el mediano plazo?

—Hay un reconocimiento recíproco de la importancia de la relación entre ambos bloques. La Unión Europea tiene un interés muy fuerte por el interregionalismo: el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership, o Area de Libre Comercio Transatlántico) es un acuerdo de este tipo, basado en la idea de que la Organización Mundial del Comercio (OMC) no tiene la capacidad de producir soluciones sobre el tema de las reglas. Necesita buscar soluciones a nivel internacional.

La inversión en Sudamérica desacelera

Los flujos de Inversión Externa Directa (IED) a América del Sur disminuyeron 6% durante 2015 a 121 mil millones de dólares, en contraste con el salto cercano a 40% a nivel mundial (hasta 1,76 billones, el nivel más alto desde el máximo registrado antes de la crisis), informó la Organización de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad).

El comportamiento regional "refleja la desaceleración de la demanda interna y el empeoramiento de los condiciones de comercio causado por la caída de los precios de las materias primas", señala el "Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2016".

También indica que el 85% de las medidas económicas adoptadas por los países del mundo en 2015 apuntaron a la liberalización de los mercados para captar inversiones extranjeras y crecieron con fuerza los acuerdos multilaterales como la Alianza del Pacífico..

El relevamiento de Unctad puntualiza que en la región, los flujos de IED a Brasil, principal receptor de la región, cayeron 12% el año pasado, a 65 mil millones de dólares. "La caída de los precios de las materias primas también afectó significativamente los flujos hacia Bolivia, Chile, Colombia y Perú", señala.

Advierte luego que la inversión externa hacia la región puede desacelerarse aún más este año "si las condiciones macroeconómicas difíciles persisten".

En 2015, el valor de los proyectos anunciados en nuevas instalaciones cayó 17% respecto del año anterior, debido a una disminución de 86% en la industria extractiva, y del sector servicios.

La Unctad señala, como contrapartida, que las depreciaciones de las monedas nacionales en la región "podrán motivar adquisiciones de activos". De hecho, las fusiones transfronterizas y adquisiciones registraron "un aumento fuerte en el primer trimestre de 2016, gracias a mayores ventas en Brasil, Chile y Colombia".

Contra la tendencia del Sur, en América Central los flujos de IED aumentaron 14%, a 42 mil millones de dólares, gracias a los flujos dinámicos hacia México y la industria manufacturera en toda la subregión.

Sobre las tendencias globales, la Unctad alertó contra el "exceso de optimismo", ya que el aumento "da la esperanza de que la inversión internacional está por fin regresando a una senda de crecimiento sostenible", pero "aún no estamos fuera de peligro", dijo el secretario general del organismo, Mukhisa Kituyi.

Un aumento en las fusiones transfronterizas y adquisiciones, de 432 millones de dólares en 2014 a 721 mil millones en 2015, fue el principal factor detrás de la recuperación mundial.

Las adquisiciones debieron a importantes reconfiguraciones corporativas por parte de las empresas multinacionales", señala el informe.

El estudio demuestra que Asia en desarrollo se mantuvo cómo la mayor región receptora de IED en el mundo, en tanto que los flujos hacia los países en transición a economías de mercado en Europa del Sureste y la Comunidad de Estados Independientes (CEI) decayeron en forma significativa.

Las entradas de inversión externa directa en los países desarrollados casi se duplicó el año pasado, hasta 962 mil millones de dólares, acota la Unctad. Como resultado, la participación de esos destinos saltó de 41% en 2014 al 55% en 2015, lo cual cambió la tendencia de los últimos cinco años "en los que las economías en desarrollo y en transición se habían convertido en los principales receptores de IED mundial".

El fuerte crecimiento de las entradas se registró en Europa, así como en Estados Unidos, donde la inversión casi se cuadruplicó, aunque desde un nivel históricamente bajo en 2014.

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