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Sábado 11 de Septiembre de 2010

El beso de aprobación

La Señorita Suchy, en los primeros años, dejaba su beso de aprobación en la mejilla y la marca del lápiz labial era un trofeo a ostentar en patios y galerías de la Escuela Nacional.

La Señorita Suchy, en los primeros años, dejaba su beso de aprobación en la mejilla y la marca del lápiz labial era un trofeo a ostentar en patios y galerías de la Escuela Nacional.

Durante los años sucesivos de manualidades, la señorita Teresita Zeballos (que había pedido traslado desde su Paraná natal a una escuela cercana a la estación Sunchales de Rosario y terminó, en cambio, en el Sunchales enclavado en la cuenca lechera) sonreía ante puntos cadena que crecían, desaforados, marcando la silueta deforme de frutas en las orillas del repasador.

En séptimo grado, la señorita María del Valle, atenta a mi incipiente vocación literaria (y al fracaso evidente del punto cadena), me prestó "La gloria de don Ramiro", que leí sin chistar.

(*)Escritora

 

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