Economía
Domingo 07 de Agosto de 2016

El Banco Nación y la dictadura

Los investigadores presentaron su trabajo sobre el rol de la entidad financiera oficial durante el Proceso.

En la última dictadura cívico-militar el Banco Nación experimentó un giro copernicano: dejó de financiar actividades productivas, achicó su operatoria en el país y expandió su endeudamiento en el exterior. Un equipo integrado entre otros por los investigadores Eduardo Basualdo y Andrés Wainer analizó los movimientos y la composición del directorio de la institución en aquellos años e identificó los ganadores de esas maniobras: grupos económicos locales, sociedades agropecuarias y el alto mando de las fuerzas armadas, la conducción del naciente modelo de valorización financiera.

Ese trabajo cristalizó en el libro "El Banco Nación Argentina y la dictadura", que se presentó en Rosario en la librería Homo Sapiens. En diálogo con La Capital, los autores del libro plantearon las principales conclusiones.

_Ustedes dicen que "así como el partido militar fue el brazo armado de los sectores dominantes, el Banco Nación fue el brazo financiero de las fuerzas represivas", ¿Cuál fue el rol del Banco Nación en la última dictadura?

_Eduardo Basualdo: Hay un giro copernicano en el funcionamiento del Banco Nación respecto a las etapas previas. La política del banco fue achicar el crédito interno –que se concentra en grandes firmas- pero por otro lado hay una expansión muy fuerte en su endeudamiento en el exterior y el otorgamiento de créditos internacionales en el interior del país. Está en sintonía con el patrón de acumulación que inauguró la dictadura en 1976.

_ Andrés Wainer: En primer lugar, deja de estar centrado en la financiación de actividades productivas agropecuarias e industriales y empresas estatales. Además, no solo achica su papel -pasa de explicar casi un cuarto de los créditos del sector financiero a nivel interno a menos del 10%- sino que crecientemente empieza a prestar cada vez más a los servicios y también préstamos personales. Por otro lado, paralelamente a que se achica su papel en el sector financiero local se incrementa el papel de las sucursales que tenía y fue abriendo el banco en estos años en el exterior, sobre todo en lo que es el hemisferio norte, como Europa, Estados Unidos y también en un centro financiero que se consolida en ese momento como es Panamá. Tiene un papel relevante en préstamos a firmas extranjeras en el exterior pero también dentro del estado a la conducción de las Fuerzas Armadas, sobre todo de la Marina. Ahí hay un quiebre, porque el Banco Nación no tenia permitido prestarle a dependencias estatales. Sin embargo, con un aval de la Secretaría de Hacienda podía hacerlo, que efectivamente es lo que sucede.

_ Afirman que la composición del directorio del banco expresaba las correlaciones de fuerza al interior del bloque de poder de ese momento. ¿Qué lectura hacen de este fenómen?

_EB: Estudiamos a partir del directorio, el órgano máximo del banco, cuál era la representación orgánica en esta instancia. Nos permitió por un lado determinar grupos nuevos que no han sido investigados hasta ahora como el Banco Ganadero, que tuvo una enorme incidencia en la política del banco a través de quien su presidente en los primeros años de la dictadura, que fue Juan María Ocampo. Uno encuentra actores de lo que era la conducción de fondo del proceso militar: grupos económicos locales, de sociedades agropecuarias que son las que controlan el Banco Ganadero.

_ ¿Quiénes son los perdedores de estas operaciones?

_EB: Son los que uno ve cuando mira la dictadura. En primer lugar los trabajadores: el hecho inicial y más significativo entre 1976 y 1977 es la enorme redistribución del ingreso en contra de los trabajadores, que cae casi 20 puntos en el PBI. En segundo lugar, los sectores más débiles del capital: se ve un incremento notable en la concentración económica. La fracción del capital que ejerce la hegemonía, que es la base del partido militar, son los grupos económicos locales. Es congruente esa conformación del directorio con lo que ocurría en la sociedad argentina.

_¿Qué sucede con el Banco Nación finalizada la dictadura, con los sucesivos gobiernos constitucionales?

_EB: Históricamente el banco tuvo distintas funciones. Antes de la creación del Banco Central ofició como tal. Fue el más importante del sistema financiero: asistente de todas las políticas gubernamentales y un gran financiador del sector agropecuario pampeano, el motor financiero del desarrollo económico durante los primeros gobiernos peronistas. No se repitió la operatoria de la dictadura en los años posteriores, primero porque entramos en la crisis de la deuda y la operatoria en plazas internacionales era mucho más compleja; segundo, porque entramos en períodos de gobiernos constitucionales donde hubo intentos frustrados de impulsar la economía real y no la valorización financiera. Con el gobierno radical se trata de volver a sus carriles aunque está dentro de un patrón de acumulación que duró hasta el 2001. Con el menemismo es más incierto: recorrés ese período 1998-2001 y uno de los proyectos por parte de los organismos internacionales era privatizar el Banco Nación. La política durante la dictadura es un hecho excepcional en la vida del banco y tengo la impresión de que es un estigma dentro del banco.

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