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Domingo 23 de Diciembre de 2012

El ataque a los súper chinos

El 60% de los supermercados atacados durante los robos y saqueos de los últimos días en Rosario eran de origen chino. Fueron 30 asaltos sobre los aproximadamente 50 en total.

El 60% de los supermercados atacados durante los robos y saqueos de los últimos días en Rosario eran de origen chino. Fueron 30 asaltos sobre los aproximadamente 50 en total. En todo el gran Rosario los comercios de origen asiático son 270. Es decir, más del 10 por ciento fueron blancos de hordas delictivas. De los 24 heridos atendidos en el Hospital de Emergencias, seis eran ciudadanos chinos (un 25 por ciento). Estas cifras arrojan certezas y no sólo suposiciones sobre hacia quiénes fue dirigida principalmente la ola de saqueos. Y no es casual.

En la sociedad argentina, pese a estar compuesta por generaciones de inmigrantes, persiste un profundo sentimiento xenófobo que se alimenta de mitos y fantasías que van horadando la capacidad reflexiva de la gente. ¿Quién no ha escuchado alguna vez la falacia de que el gobierno de China subsidia a los que quieren emigrar para establecer pequeños comercios en el exterior? O que los chinos son todos mafiosos, y que la comida que venden está alterada o en mal estado.

La realidad es que es una colectividad que se esfuerza y en su mayoría trabaja incansablemente. Progresan con sacrificio, hablan poco español y sus comercios venden a menor precio que los demás. Resultado: un blanco perfecto para exteriorizar el odio al diferente y la envidia por el progreso personal.

Lo mismo ocurre con otras colectividades. La mejor forma de conocer el grado de intolerancia al extranjero es ir a una cancha de fútbol. Los cánticos contra los jugadores bolivianos y paraguayos son la expresión de un sentimiento irracional que lentamente se incorpora en el discurso de la sociedad. No sólo ocurre en los sectores menos ilustrados, sino también en académicos. Por eso se escuchan quejas sobre la gran cantidad de alumnos extranjeros en las facultades del país. Quejas que suenan, salvando las distancias, igual de xenófobas que cuando se ataca a un súper chino.

El dramático asalto al comercio de Ovidio Lagos al 4000, que fue una de las historias más sobresalientes de los dos días de furia, resume lo ocurrido. Un muchacho boliviano defendiéndose a piedrazos y en llanto mientras su mujer china, embarazada, estaba adentro del local herida y asustada. Los que atacaban eran todos jóvenes argentinos.

 

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