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Jueves 05 de Junio de 2008

El ataque de los linuxeros

Sabía que esto iba a pasar. La semana pasada se me ocurrió hacer una lista de aplicaciones gratuitas para Windows y los linuxeros me saltaron al cuello. Paso a explicar.

Sabía que esto iba a pasar. La semana pasada se me ocurrió hacer una lista de aplicaciones gratuitas para Windows y los linuxeros me saltaron al cuello. Paso a explicar.

Entre los usuarios de computadoras hay tres grandes tribus claramente diferenciadas: los que utilizan Windows, los fanáticos de Macintosh y los que jamás usarían otra cosa que no fuese GNU/Linux. Estos dos últimos tienen un rasgo en común: son defensores a ultranza de su sistema operativo, aunque los linuxeros quizás sean quienes tienen los argumentos más sólidos.

Empecemos por el principio. Un buen día de 1983, el excéntrico neoyorquino Richard Stallman decidió que el mundo debía luchar por un sistema operativo libre. La idea era funcionar a contramano de la filosofía Windows y Unix, y lanzar un sistema operativo que creciera y se desarrollara por sí mismo, que se pudiera utilizar con cualquier fin, adaptarlo a las necesidades personales, distribuir copias indefinidamente y distribuirse sin restricciones de ningún tipo.

Si la idea era llevar la contra, entonces nada mejor que enfrentar al copyright con el copyleft (algo así como "copia permitida", en un juego de palabras entre "derecho" e "izquierda"). Esto viene de la mano con el manifiesto GNU lanzado por Stallman y la Free Software Foundation (Fundación para el Software Libre). En 1991 aparecía un finlandés llamado Linus Torvalds con su hijo pródigo: el núcleo Linux, distribuido bajo licencia GNU. Era el nacimiento del sistema operativo GNU/Linux.

En pocas palabras, cualquiera puede hacer uso gratuitamente de Linux, adaptarlo, mejorarlo y crear sus propios programas. La base de todo está en compartir: un programador dedica su tiempo a mejorar un software, liberarlo bajo licencia GNU y subirlo a internet para que otro usuario haga lo mismo. El resultado: un sistema operativo libre que va creciendo día a día, al igual que los programas creados con la misma filosofía.

En la práctica, efectivamente, GNU/Linux sigue creciendo pero, si bien su implementación es cada vez más simple e intuitiva, para quienes nos iniciamos en informática bajo el dominio de Windows y tenemos conocimientos limitados en programación sigue siendo algo complejo. En lo personal, la computación me sirve de herramienta para llevar adelante proyectos y plasmar ideas de toda índole, aunque sin la necesidad de conocer las tripas del monstruo. Al igual que ignoro los secretos de las comunicaciones telefónicas (aun siendo un usuario del teléfono) o de las transmisiones televisivas (pese a que soy un televidente más), puedo usar un procesador de texto, un programa de retoque fotográfico o un editor de video digital sin tener la menor idea del código fuente del software.

Es cierto, Windows sigue siendo inestable, el interminable afán de lucro de Microsoft nos impone nuevas versiones de su sistema operativo con apenas algunas mejoras estéticas, y su código cerrado impide mejorar el software a todo aquél que no sea el desarrollador. Pero la mayoría sigue programando para Windows y la variedad de software es casi ilimitada, todos los días encuentro nuevos programas que se adaptan aún más a mis necesidades.

Probablemente puedan acusarme de perezoso, pero sigo sin decidirme a pasar al mundo Linux, aunque no sea un férreo defensor de Windows ni mucho menos de Microsoft. Afortunadamente, no son pocos los que se dedicaron a reescribir códigos completos de programas bajo licencia GNU y compilarlos para Windows. Agradecidos los que diseñan en 3D con Blender, los que editan sus fotos en Gimp y los que navegan por internet con el Firefox de Mozilla.

Quizás algún día la filosofía GNU sea la que motorice los mayores avances informáticos, Linux sea tan intuitivo como hoy lo es Windows (casi cosa de tontos) y la computación ofrezca herramientas libres para todos los usos imaginables. Ese día, feliz por la victoria de Stallman, voy a pasarme a Linux. Por ahora, déjenme en Windows que me ofrece buenos resultados, algunos dolores de cabeza y la posibilidad de utilizar buenos programas sin saber escribir ni una línea de programación.

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