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Domingo 27 de Noviembre de 2016

El Astor de oro fue para una película que desnuda la incomunicación juvenil

La nueva edición del festival de cine internacional de La Feliz distinguió a la producción israelí "People that are not me"

"People that are not me", el filme israelí que expone la incomunicación generacional de los jóvenes de 25 a 35 años, ganó anoche el Astor de Oro a la mejor película en el 31º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

La designación, un tanto sorpresiva, postergó a "Aquarius", la gran candidata a obtener el mayor lauro en la competencia internacional , que sin embargo no se fue con las manos vacías, ya que se llevó el Astor de Plata a la mejor actriz (Sonia Braga) y el premio especial del público.

La producción israelí, dirigida y protagonizada por Hadas Ben Aroya ,es una pintura fresca y desprejuiciada de la búsqueda de identidad de los millennials, que son los jóvenes que no tienen inhibiciones para tener sexo con un casi desconocido pero son incapaces de construir un vínculo amoroso con un par.

"Quería contar lo que sucede en mi generación, y esta no es una película de sexo, porque no tenemos problemas con el sexo, tenemos problemas para comunicarnos", dijo la bella realizadora, quien estuvo presente en La Feliz para presentar su ópera prima y exhibió personalmente la misma sensualidad que mostró en la pantalla.

Previo a revelarse la ganadora del único festival de cine clase A de Latinoamérica, hubo una ceremonia imponente en el Auditorium marplatense. Sobre una alfombra roja que se extendía sobre la avenida Peralta Ramos, desfilaron muchos de aquellos actores populares que la gente siente como cercanos. En ese abanico de famosos estaban desde la conductora oficial de la ceremonia de clausura, Andrea Figerio, hasta Graciela Borges, pasando por Oscar Martínez, Leonardo Sbaraglia, Mercedes Morán e incluso Eugenio Zanetti, el argentino ganador del Oscar en 1996 por el diseño de arte de la película "Restauración".

Además de los premios citados a "People that are no me", cuya traducción es "Gente que no es yo", y "Aquarius", del brasileño Kleber Mendonca Filho, el jurado le otorgó merecidamente el Astor de Plata al mejor director al realizador rumano Radu Jude, por "Scarred Hearts", mientras que el lauro al mejor guión recayó en el experimentado director ruso Andrzej Konchalovsky por su trabajo en "Paradise".

El premio Alfredo Alcón al mejor actor fue para Mahershala Alí, por "Moonligth" , de Barry Jenkins, mientras que "Nocturama", la producción francesa de Bertrand Bonello, se coronó con la mención especial a mejor fotografía, a cargo de Leo Histin.

En cuanto a la competencia latinoamericana, pese a un cierto tufillo a injusticia porque no ganó "Cuatreros", de la argentina Albertina Carri, tuvo cierto merecimiento el galardón a mejor largometraje para "Martirio". Se trata de un documental potente del brasileño Vincent Carelli, quien denuncia las injusticias sociales y políticas que sufren los indígenas en el Matto Grosso.

El filme argentino "El auge del humano", de Eduardo Williams, con un fuerte alegato de denuncia social, aunque en un registro más metafórico y con una cámara frenética, se llevó el premio especial del jurado. En tanto, el mejor corto de la competencia fue para "Aire quemado", de Yamil Quintana.

La competencia argentina. La competencia argentina, que año a año muestra un nivel superlativo caracterizado por propuestas innovadoras de jóvenes cineastas, fue de las más celebradas del festival. El lauro mayor fue para "El aprendiz", que significó el premio Estímulo del Incaa para el director Tomás de Leone, quien dispondrá de 250.000 pesos para la campaña de lanzamiento.

Otro realizador que se llevó un premio en efectivo fue el austríaco Lukas Valenta Rinner, con "Las decentes", quien obtuvo 125.000 pesos del Incaa por su labor como director en el filme que se rodó en un centro nudista de Moreno.

Con el común denominador de la diversidad de miradas y el riesgo estético, el Festival de Cine Internacional de Mar del Plata volvió a dejar su sello para poner en lo más alto un registro fílmico que está en la vereda opuesta de la mirada complaciente de la industria.

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