El Mundo
Lunes 11 de Julio de 2016

El asesino de Dallas buscaba causar una matanza aún mayor

Lo aseguró el jefe de policía de la ciudad texana, en base al diario y los explosivos del atacante hallados en su vivienda.

El francotirador de Dallas, quien asesinó a tiros a cinco policías la noche del jueves durante una manifestación, planeaba ataques de mayor envergadura, aseguró el jefe de policía de esa ciudad, David Brown. El jefe policial señaló que ese objetivo surge de los apuntes del diario personal del extremista y los explosivos hallados en su casa. El atacante fue abatido luego de varias horas de intenso tiroteo y de frustradas negociaciones, en las que amenazó con cumplir más acciones violentas.

Micah Johnson, un joven negro de 25 años, mató a los cinco policías e hirió a otros cinco y a dos civiles con un fusil semiautomático y una pistola al finalizar una manifestación en Dallas del movimiento nacional "Black Lives Matter" (Las vidas negras importan), en la que unas 800 personas protestaban de forma pacífica contra los abusos policiales que provocaron en dos días la muerte de dos afromericanos. Johnson afirmó que reaccionó contra estos crímenes y que deseaba matar "policías blancos, en especial oficiales". El joven tenía entrenamiento militar: había sido reservista y pasado unos meses en Afganistán, pero no era combatiente, sino carpintero.

Según Brown, el joven plurihomicida se vio animado a actuar tras las recientes muertes de jóvenes negros a manos de policías blancos en Minnesota y Louisiana, ambas registradas en video. La de Minnesota, grabada y subida en vivo a Facebook por la pareja de la víctima el miércoles, un día antes del ataque de Dallas, fue particularmente conmocionante. Pero mucho antes de estos episodios Johnson ya había practicado en el jardín de su casa de un suburbio de Dallas la táctica que utilizó en los ataques: disparar y cambiar rápidamente de ubicación. De hecho, el atacante escribió un breve manual sobre esta táctica, que probó ser muy eficaz para desorientar a la policía. Brown contó que el atacante escribió con su propia sangre las iniciales "RB" en la pared de la escalera del estacionamiento en el que después fue abatido por la policía con un explosivo portado por un robot. Esto indica que ya había resultado herido antes de su muerte. Por el momento no está claro el significado de las iniciales. El jefe policial defendió el uso del robot sobre orugas para neutralizar al atacante. "Sin nuestra acción, habría herido a más oficiales", opinó. El francotirador no sólo había disparado durante las negociaciones con la policía, sino que también se río, cantó y amenazó con ejercer nueva violencia. La policía no tuvo otra alternativa que matarlo con ayuda del robot con el explosivo detonado a distancia. "Bajo las mismas circunstancias volvería a hacerlo", aseguró Brown.

Johnson era un reservista del ejército que había servido en 2013 unos meses en Afganistán, pero no en misiones de combate. Además, fue dado de baja tiempo después de que una soldado lo acusara de acoso sexual. El reservista tenía un mal concepto entre sus superiores, consignó el ejército. El joven había adherido al menos verbalmente al llamado "nacionalismo negro", ideología radical que tiene cierto arraigo entre los jóvenes negros de los barrios pobres. Johnson, sin embargo, distaba de ser un marginal: su casa en el barrio de Mesquite de Dallas es la típica vivienda de clase media de dos pisos con jardín. Allí se instaló a su vuelta de Afganistán, donde vivió con su madre y su hermano menor. Mantenía a ambos con su trabajo en un centro social para niños con discapacidades. Hasta que el jueves tomó algunas de sus muchas armas, municiones y un chaleco antibalas.

Graves incidentes. Por otra parte, en varias ciudades se produjeron nuevos casos de manifestaciones violentas. En la ciudad de Saint Paul, Minnesota, hubo disturbios y detenciones durante una manifestación de protesta contra el asesinato de Philando Castile, el joven abatido por la policía la noche del miércoles y grabado por su novia. Al menos 21 agentes resultaron heridos. Los uniformados fueron atacados con piedras, botellas y petardos. Más de 100 personas fueron detenidas. En San Antonio, Texas, se registraron disparos contra el cuartel general de la policía.

En total habría más de 200 detenidos, 125 de ellos en Baton Rouge, Louisiana. Baton Rouge, Lousiana, es la ciudad donde un vendedor callejero negro fue arrojado al suelo por dos policías y abatido a quemarropa, el pasado martes. Más de 100 personas fueron detenidas en esta ciudad. Manifestantes también salieron a las calles en Nueva York, Los Angeles y San Francisco.

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