Iglesia
Sábado 15 de Octubre de 2016

El Arzobispado deberá indemnizar al ex seminarista abusado por Storni

La Justicia condenó a la institución en una causa por daños y perjuicios iniciada por quien fuera víctima de delitos sexuales.


Hace cuatro años que murió en La Falda el ex arzobispo de Santa Fe, Edgardo Gabriel Storni, quien ayer volvió a ser noticia al conocerse el fallo de una jueza civil que condena a sus herederos y al mismo Arzobispado a pagar daños y perjuicios por más de 700 mil pesos al ex seminarista Rubén Descalzo, quien se animó a denunciarlo por abuso sexual.

La noticia alcanza al actual titular de la arquidiócesis capitalina, monseñor José María Arancedo, —quien a su vez es el jefe de toda la Iglesia Católica del país dado que preside la Conferencia Episcopal Argentina— en Roma (a raíz de la canonización del Cura Brochero) donde tiene previsto entrevistarse con el Papa Francisco.

Storni no tenía herederos y, tal como confirmó a la prensa la jueza Civil y Comercial Beatriz Forno de Piedrabuena, quien el 11 de este mes dictó el fallo que se conoció ayer, nadie de la familia se presentó en la causa civil. Por tal razón, la acción podría prosperar en contra de la institución que preside Arancedo si bien se descarta que con seguridad apelará el fallo o buscará un acuerdo con la parte demandante.

Descalzo es el único de los adolescentes, supuestamente abusados por monseñor Storni —quien conservó el título hasta su muerte en 2012 y cobró una pensión del Estado nacional equivalente a una dieta de legislador nacional— se animó a denunciarlo e incluso salió a los medios a principios de la década del 2000 cuando estalló el escándalo que finalmente obligaría al prelado a renunciar al cargo, sería condenado judicialmente por abuso sexual aunque posteriormente, en 2011, Cámara Penal de la Provincia de Santa Fe dispuso la anulación de la sentencia y la causa penal volvió a foja cero.

El ex seminarista a quien ahora la causa civil que continuó su curso, le dijo ayer a los medios que se sentía "satisfecho porque cierra una etapa en la que se me fue la mitad de mi vida", recordó que desde que sucedieron los hechos "fue una espera de 25 años y unos 14 desde que empezó el proceso", y dijo haber "esperado siempre que se comunicaran desde la Iglesia para tener un contacto o una disculpa, pero nadie lo hizo. La Iglesia en el país nunca pidió disculpas por estos casos siquiera. Bergoglio siempre estuvo al tanto de todo y tampoco me llamó jamás", lamentó el joven quien rehízo su vida como comerciante que se enteró del fallo en las últimas horas cuando le fue comunicado a su abogado que el fallo condenatorio que ordena un resarcimiento económico de 756 mil pesos.

En su sentencia de 45 fojas, la jueza Beatriz Forno de Piedrabuena afirma que "al haberse configurado el daño amerita una indemnización acorde con los padecimientos del actor, quien alega no solamente las penurias, desilusiones, angustias y sufrimientos sino también la pérdida de la fe, de una vocación, de un proyecto de vida, que considero incluido dentro del daño moral reclamado", y responsabiliza al Arzobispado por no haber resguardado la "integridad física y psíquica" del joven que integraba el Seminario lo que la hace responsable del "daño acaecido".

"Los actos cometidos en el ejercicio de sus funciones, en relación de dependencia del Seminario Nuestra Señora, comprometen la responsabilidad del Seminario y por ende, del Arzobispado, encuadrando tal responsabilidad en la obligación de guarda y de garantía que le atañe", dice la magistrada quien no duda de que "se ha configurado el daño aludido, en tanto se ha lesionado los sentimientos afectivos, el pudor y decoro, la esfera de autonomía personal, en definitiva, la dignidad de la persona humana, amparado por la Constitución Nacional y Provincial".

Testimonios concordantes. La jueza afirma que "elementos de prueba resultan suficientes, por ser similares y concordantes, teniendo en cuenta las circunstancias del caso, y me llevan a la convicción de que los hechos afirmados por Descalzo se condicen con conductas similares del codemandado Storni en otros casos análogos, que no han sido desvirtuadas por ningún otro medio de prueba, por lo que corresponde tener por acreditados los hechos alegados en la demanda".

Añade que "resulta claro que el actor se encontró en una situación de vulnerabilidad respecto del codemandado Storni, toda vez que éste revestía la calidad de autoridad máxima en el Seminario, que se evidencia a través de diversos testimonios, una total falta de consideración a los sentimientos, pudor y valores (éticos, estéticos) de quienes lo rodeaban, ya que muchos de los testigos (Lascurain, Mingardi, Scatiza) manifestaron su asco, rechazo o perturbación ante actos similares a los enunciados por Descalzo, sin que pudieran manifestar tales sentimientos frente al codemandado".

La magistrada asegura que "el exhibicionismo y muestras de efusividad a través de besos, abrazos y caricias que exceden el afecto entre camaradas es una clara muestra de la imprudencia con la que se condujo el accionado respecto del actor, pues no sólo no contó con su aprobación expresa, sino que imponía a través de estos actos su voluntad, dada su posición dentro del Seminario, con absoluta prescindencia del consentimiento del destinatario, revelando la pasividad de Descalzo la impotencia de éste para enfrentar tal situación".

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