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Lunes 22 de Junio de 2015

El arte de la resignación

La apuesta presidencial por Daniel Scioli generó un minialboroto y cierta decepción dentro del espacio Carta Abierta.

La apuesta presidencial por Daniel Scioli generó un minialboroto y cierta decepción dentro del espacio Carta Abierta. En contra del sector minoritario, que promovía una actitud más prescindente en la interna por la sucesión, el grupo de intelectuales tomó partido explícito por Florencio Randazzo, y así quedó desacreditado ante la jugada de Cristina Kirchner. “No estuve de acuerdo en apoyar abiertamente la candidatura de Randazzo porque tanto él como Scioli fueron funcionales y eficaces a la política del gobierno”, afirmó Jaime Sorín, integrante de la mesa de coordinación de Carta Abierta. Este grupo nunca manifestó preferencias sobre las distintas líneas del kirchnerismo. Se proclamó “independiente”. Hasta que, en mayo de 2014, Carta Abierta concluyó en una de sus usuales asambleas: “Sería peligroso y negativo que Scioli fuera nuestro candidato”. Pero a esta hora todos los integrantes de Carta Abierta están cambiando la partitura para abrirle todo el crédito al gobernador Scioli.

Pregunta incómoda

Horas después de que se confirmara que finalmente acompañará a Mauricio Macri en la fórmula presidencial del PRO, Gabriela Michetti estuvo anteanoche entre los invitados al programa de Mirtha Legrand. Uno de los temas que tocaron fue la comunicación política y el marketing que rodea a los candidatos. En ese marco, la Chiqui la puso en aprietos cuando le comentó que Jaime Durán Barba, el asesor del PRO que en la interna de la Ciudad respaldó a Horacio Rodríguez Larreta, no la quiere. “¿No me quiere? Puede ser. No, no sé...”, dudó Michetti mientras trataba de superar el momento.

El “maestro” Berni

Setenta chicos de las villas 15 y 20, de la ciudad de Buenos Aires. Un club de barrio en Piedrabuena, Villa Lugano. Todos con sus trajes denominados “karateguis”, en un tatami, el tapiz acolchado para practicar artes marciales. Al frente, un particular maestro: el secretario de Seguridad, Sergio Berni, quien se tomó un par de horas para volver a su viejo amor, el karate, mientras a su alrededor se definían las candidaturas. El funcionario, fiel a su estilo protagónico, dio una clase en el marco de un plan llamado “Deporte para la inclusión” con la idea de que, para fin de año, unos mil chicos de barrios carenciados tomen clases gratuitas de karate.

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