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Sábado 19 de Noviembre de 2011

El arte para comunicar proyectos y vivencias

Una original muestra que relató las iniciativas de los estudiantes de la Técnica Nº 625

“Comunicar con el arte” esa parece ser la consigna elegida en un proyecto que protagonizaron estudiantes de 3º y 4º años de la Escuela Técnica Nº 625 Carlos Guido y Spano. Para tal cometido unieron lo aprendido en distintas disciplinas, pero también los deseos personales y colectivos, entre ellos contar finalmente con una nueva escuela.

El “aula móvil” construida en el medio del patio de la vieja casona de 9 de Julio 1247 —donde funciona la escuela— es todo un símbolo. De alguna manera, y en una charla improvisada en la sala de informática del establecimiento, todos hablan de la necesidad de contar con un nuevo edificio.

Mejor espacio. Entre ellos está Ezequiel, que detalla que la construcción con materiales descartables de ese “aula” representa de alguna manera un llamado de atención a la promesa oficial de contar con un mejor espacio. Todo indica que el año que viene comenzarán las obras, según indican desde la dirección escolar.

A los comentarios de Ezequiel se suman los de Sofía y Alejandra que además de valorizar la propuesta que les llegó de los docentes, afirman que se “engancharon” diseñando y creando a partir de lo que cada uno quería expresar.

Llegan entonces las voces de Luis, José, Victoria, Paula, Clara, Agustín, Tomás, Santiago y Agustina, entre otros, para repasar que este proyecto en red de comunicar con el arte representó una manera de contar lo aprendido, pero también de abrirse a nuevas iniciativas. Y hubo mucho por mostrar: desde móviles pintados, dibujos, hasta banderas con un perfil social inspiradas en la obra del artista plástico Fernando Traverso.

Proyecto. Las ideas resultan de una iniciativa empujada por los profesores  como “proyecto en red”. Las actividades que surgieron se vinculan con la terminalidad misma de esta técnica: comunicación multimedial. Eso explica que para la muestra expuesta en el patio escolar y galerías, hayan trabajado móviles, montajes fotográficos, videos, construcciones tridimensionales con diferentes materiales de desecho, intervenciones en paredes y telas, además de la respectiva investigación bibliográfica y por red, por citar algunas de las múltiples tareas concretadas.

La poesía y la música también ganaron lugar. En la primera con el rescate de textos de José Pedroni (“La bicileta con alas”) o de Rafel Alberti (“Balada de la bicleta con alas”); en la segunda con temas como “Los pájaros perdidos”, de Astor Piazola y Mario Trejo, además de “Las voces de los pájaros de Hiroshima”, de Horacio Guaraní.

La experiencia de los estudiantes de los 3º y 4º años estuvieron guiados por las profesoras Liliana Quinteros, Silvina Maximino, Andrea Zubiri y Susana Ricci.

Conexiones. Los trabajos se entrelazaron en el patio, en las imágenes mostrando de alguna manera las distintas redes que quieren rescatar. Mencionan entonces las netbooks que llegaron por el Programa Conectar Igualdad, que de alguna “manera nos conecta e iguala a unos con otros”, pero sobre todo lo dirán de manera indirecta el sentido que para ellos tiene su escuela.

Es allí, cuando hablan de su secundario, cuando las palabras llegan solas. Todos coinciden en que ese pequeño espacio construido les pertenece, se sienten parte, porque “todos —dirán— aquí nos conocemos”.

La definen como una escuela pequeña, de pocos alumnos, donde los que logran pasar los primeros años (como en cualquier otro secundario) “se quedan, permanecen, porque todos aquí funcionamos con una familia”, donde también son parte los profesores y directivos, palabra más, palabra menos afirman al final en grupo.

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