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Martes 09 de Septiembre de 2014

El árbitro estaba fuera de juego

El comportamiento de los árbitros también debe ser el de un deportista profesional.

Los árbitros también juegan. Ellos mismos se encargan de afirmarlo. Y tienen razón. Por eso deben cumplir una exigente rutina física por los exámenes a los que son sometidos para ser habilitados como jueces. Por ello entrenan para mantenerse en competencia. Y por ende su comportamiento también debe ser el de un deportista profesional.

En este contexto, y ajustado a lo que consignaron varios de los testigos (entre ellos colegas porteños), la presencia de Carlos Maglio en un resto bar pasada la medianoche del sábado, a pocas horas del partido que debía dirigir, es un acto irresponsable. E imprudente, porque el compromiso laboral era a primera hora de la tarde.

Y esto trasciende el encuentro con el presidente de San Lorenzo, Matías Lammens, con quien compartió más de los cinco minutos que el árbitro consignó ayer en una entrevista, porque era el juez quien no debía estar allí en la trasnoche.

Pero estuvo, y su presencia transgredió las formas recomendables para un árbitro , que deben ser ejemplares. Maglio se equivocó. Abrió las puertas de las críticas. En este caso no fueron por los errores cometidos dentro del campo sino por lo que hizo en otro lado. Alejados del estadio. Y los cuestionamientos tienen fundamento, porque estaba fuera de juego.

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