Central
Martes 01 de Noviembre de 2016

El arbitraje que mantuvo vivo el clima de final

La actuación de Diego Ceballos hace un año hizo que para Central el foco de atención estuviera más en el juez que en el cotejo en sí.

"Fue el error más grande de mi carrera". Diego Ceballos asumía con esas palabras su flojísima actuación en el partido entre Central y Boca por la Copa Argentina. Y si hay algo que hace especial a este choque por cuartos de final es precisamente lo hecho por el árbitro que demoró un buen tiempo en volver a dirigir, pero que nunca más tocó la primera división. Fue el partido de la discordia, del escándalo, de los errores y sus réplicas. En el ambiente futbolístico esencialmente. Y en cualquier otro. Porque hasta el que aun hasta hoy piensa que la pelota pica porque tiene un conejo adentro se hizo eco de ese partido. Por eso la previa tan caliente, tan conversada. Por eso el acto de Luciano Cefaratti tocando las bolillas. Por eso la irrupción discursiva de Daniel Angelici señalando que lo del vicepresidente primero canalla había sido una "payasada". Ingredientes que fueron fermentando durante casi un año.

"Contesto más que nada por educación porque tomé la decisión de no salir por ningún medio". El propio Ceballos se excusó ante el pedido de Ovación para realizar una entrevista. Pero se excusó como pudo, con el mayor de los respetos, admitiendo, por ejemplo, que el hecho de que vuelvan a chocar Central y Boca por Copa Argentina hace que "por desgracia todo vuelva a resurgir". Como aquella vez, al día siguiente del partido, reconoció que se equivocó, pero "como se equivocan mis compañeros todos los fines de semana en mayor o menor medida". Sí reconoció que sus errores fueron en un partido "en el que no tenía que fallar". Hasta las "amenazas" que dice sufrieron no sólo él, sino sus familiares directos, forman parte de ese pedido de disculpas para no realizar consideraciones públicas.

La designación del árbitro para este partido fue todo para Central. Superada la instancia de octavos de final frente a Deportivo Morón, el Canalla aguardaba rival y ni bien Boca hizo lo propio con Lanús por la vía de los penales, la dirigencia puso manos a la obra en ese tema, aun sin tener del todo en claro si hay algo que se pueda hacer en lo que compete a la elección de un árbitro y que vaya más allá de lo que muchos hinchas piensan. En los primeros, por no decir los únicos, que se pensó fue en Darío Herrera (venía de dirigir a Boca pero igual fue incluido en el sorteo) y Patricio Loustau, los "mejores ranqueados", tal como pretendían desde Arroyito. Cabe el recuerdo de que el año pasado desde Central estuvieron ciento por ciento de acuerdo con la designación de Ceballos, quien ese 4 de noviembre llegó al Kempes envuelto en una sonrisa y sacando pecho del partido que le habían dado para jugar, sin saber que un par de horas después su carrera comenzaría a recibir sepultura.

Ese año que hubo en el medio menguó un poco los ánimos en Arroyito, pero no hubo chances de olvidar. Para muestra vale lo que hizo Cefaratti la semana pasada en la AFA, en el instante en que se iba a realizar el sorteo del árbitro. El vice canalla pidió tocar las bolillas, más allá de que la 1 correspondía a Herrera y la 2 a Loustau, los dos árbitros que Central pretendía, y que ambas iban a un bolillero negro, sin que nadie tuviera la chance de tocarlas para digitar la elección. "Tuvo un valor simbólico", fue la sentencia y explicación de parte del directivo auriazul, quien puso sobre la mesa de discusión una "realidad" que, dijo, los llevó a "estar en ese tipo de detalles".

Fue el último eslabón de una cadena de conjeturas, especulaciones, dichos y suposiciones. Por eso el árbitro siempre fue "el" tema en medio de esta historia entre canallas y xeneizes. Especialmente del lado de Central. De allí el ninguneo discursivo por parte de Angelici hacia lo hecho por Cefaratti. "Fue una payasada". Y agregó: "Yo nunca me preocupé de un sorteo de árbitros ni tampoco fui a uno. Tengo que tener la suficiente confianza en la gente que trabaja en la AFA".

Recién el 17 de febrero de este año (casi tres meses y medio después), Ceballos volvió a dirigir un partido. Fue Chacarita v. Brown de Adrogué, por la B Nacional.

Esta vez será el turno de Loustau, quien rápidamente se hizo cargo de la responsabilidad. "Estos son los partidos que todos soñamos con dirigir". "Estoy feliz con las designaciones porque me siento valorado". "El mismo error que comete un árbitro es el mismo error que comete el delantero cuando está frente al arco y no puede convertir. Los partidos no se definen por errores de los árbitros". "Saldré a la cancha a buscar ser justo y más en un partido de semejante magnitud". Algunas de las referencias que hizo quien saldrá al Kempes con millones de ojos de águila sobre sus espaldas. No es lo más justo para él ni para ningún árbitro. Pero es la estela que dejó aquella final escandalosa con Ceballos como principal protagonista.

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