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Sábado 06 de Septiembre de 2014

El aporte de la rotación a la salud del suelo

(Por Patricia Martino / La Capital). _ El especialista de Inta y Conicet Miguel Taboada analiza la presión de las prácticas intensivas sobre el recurso.

Hay tres factores determinantes en el deterioro en los suelos y vinculados con la variabilidad y el cambio climático, el uso de nutrientes por parte de las plantas y la conversión de tierras. En este marco, la capacidad de mejorar los nutrientes a través de la agricultura "no es fácil". En cambio se puede secuestrar más carbono con la rotación que con la fertilización nitrogenada. "La rotación gramínea-leguminosa parece que es el cambio", advirtió el ingeniero agrónomo Miguel Taboada, del Instituto de Suelos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) e investigador del Conicet, quien brindó algunas precisiones sobre la capacidad productiva de los suelos y sobre cómo evolucionará el sistema agrícola actual, aunque aclaró que no es Horangel, razón por la cual no puede predecir el futuro.

El especialista planteó su preocupación por la erosión hídrica que afecta a 250 mil hectáreas y la erosión eólica que impacta sobre 60 mil hectáreas, tomando como fecha el año 1950, cuando se pasó de la producción extensiva a la intensiva.

En un repaso por los sistemas productivos a lo largo de los años, Taboada recordó que, de la era de la producción extensiva donde primaba la mecanización, el mayor rendimiento y una genética de rusticidad se pasó a otra de producción intensiva con genética de alto rendimiento, fertilizantes, plaguicidas, maquinaria y riego. Desde el 2000, y hasta el 2040 posiblemente, se da la era de la precisión con genómica, tecnología de la información, sensores remotos, nanotecnología y tecnologías macroescala, todo para disminuir el impacto ambiental que provoca la producción de granos.

"Pasamos de producir 25 millones de toneladas de granos a 100 millones de toneladas y eso presiona sobre los suelos. La zona núcleo ahora es soja, cuando predominaba el maíz, y eso implica menos nitrógeno, menos fósforo y menos azufre. Y reponemos nutrientes por debajo de lo que absorbemos", destacó Taboada durante un encuentro del Sistema Chacras, un espacio de trabajo dentro del convenio establecido entre Inta y Aapresid que está pensado para el desarrollo de tecnologías agropecuarias sustentables, ajustadas a las condiciones particulares de los diferentes ambientes y sistemas de producción y para la capacitación y transferencia a los usuarios de las mismas.

degradación. El especialista indicó que existen causas de la degradación que son reversibles de bajo costo como el sellado superficial y encostramiento; agotamiento de nutrientes y lavado y desbalance de nutrientes. Otros factores que son reversibles con un costo significativo como panes de arcillas, zonas compactas; reducción de la infiltración y drenaje; reducción de la capacidad de almacenamiento de agua; anegamientos; aridificación y pérdida de materia orgánica.

Lo más conflictivo, según Taboada, pasa por la pérdida de suelo por la erosión por agua o viento; la alcalinización y salinización; la reducción de la actividad biológica debido al disturbio del suelo y al uso de agroquímicos.

Con la mirada puesta en el "a dónde vamos" el referente del Instituto del Suelo del Inta dijo que "hay un cambio de paradigma en el concepto de la funcionalidad de los suelos" y destacó que "no sólo deben considerarse las funciones de tipo productivo, sino también las de tipo ecológico".

"Hay un cambio de contexto social, tecnológico y climático que determina que aparezcan nuevas amenazas y desaparezcan o disminuyan otras. Los suelos están siendo y continuarán siendo sometidos a crecientes presiones de uso, en especial en regiones que poseen suelos de buena calidad", apuntó.

Taboada señaló que hay tres factores principales determinantes del deterioro en los suelos. Tienen que ver con la variabilidad y cambio climático, el uso de nutrientes por las plantas y la conversión de tierras.

En rigor, agregó que la capacidad de mejorar los nutrientes a través de la agricultura "no es fácil" y puntualizó que se puede secuestrar más carbono con la rotación que con la fertilización nitrogenada. "La rotación gramínea-leguminosa parece que es el cambio", subrayó.

Es que el descenso del uso de fertilizantes provoca una menor fertilidad y menores rendimientos, el aumento del uso de fertilizantes lleva a una contaminación del área subterránea. Por eso, el futuro sobre el manejo del suelo pasará por una eficiencia mejorada del reciclado y almacenamiento: agua de lluvia, carbono, agroquímicos, etcétera.

En las próximas décadas la humanidad demandará más alimentos, que serán obtenidos de menos tierras y recursos hídricos. Se espera que la tierra agrícola global aumente hasta un 14 por ciento entre 2010 y 2030.

"Los dobles cultivos trigo-soja son altamente efectivos para generar estructura favorable del suelo. Además, es interesante incluir maíz y sorgo por las raíces", recomendó.

El especialista consideró que los desafíos pasan por cerrar "brechas" de rendimiento en los principales cultivos y comprender mejor el aprovechamiento del agua almacenada en los perfiles de suelo. Lograr nuevos germoplasmas con resistencia a plagas, estrés hídrico, C3 por C4 en trigo y arroz y evitar el agotamiento de la fertilidad de los suelos (acceso a fertilizantes y sistemas diagnóstico).

También por mejorar la comprensión de los procesos biológicos de suelo con la fijación de nitrógeno, solubilización de potasio, degradación de residuos de herbicidas, agregación del suelo y mejorar el conocimiento de acuíferos y la eficiencia de los sistemas de riego, fundamental por menores lluvias en zona andina.

Taboada propuso avanzar en la medición de las emisiones del gas de efecto de invernadero; mejorar eficiencias de uso del carbono, el nitrógeno y el agua. Además, trabajar en cómo secuestrar más carbono en los suelos a través de la integración con ganadería, uso de residuos del agro, intensificar la agricultura, agroecología y en preservar la calidad del agua y del aire y de la biodiversidad en ambientes críticos como selvas, bosques, humedales.

Pero el enfoque de Taboada diferencia los ambientes favorables de lo que no lo son. Por eso para agroecosistemas poco vulnerables recomendó la intensificación de la agricultura en siembra directa, mayor uso de cultivos de cobertura, manejo sitio-específico de nutrientes, restauración de la fertilidad física y química, control de la erosión y sistemas integrados de agricultura-ganadería.

Para agroecosistemas muy vulnerables aconsejó la conservación y almacenamiento del agua, sistemas integrados agroforestales, sistemas integrados silvo-pastoriles, agroecología, reciclado de residuos in situ y conocimiento local.

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