Escenario
Lunes 23 de Mayo de 2016

"El alma todavía puede dar algo"

El director ruso mezcla política e historia en una película sobre el acuerdo que permitió, en 1940, preservar y recuperar obras del Louvre.

Aleksandr Sokurov regresa el jueves a la cartelera argentina con una historia potente y compleja. Después de su paso por el último festival de Venecia, el director de recordados filmes como "Madre e hijo", "Fausto" o "El arca rusa", ofrece en "Francofonia" una historia sobre uno de las mayores proezas destinadas a proteger buena parte del patrimonio artístico del mundo.

En la Francia ocupada de la Segunda Guerra Mundial, el director recrea desde la ficción un encuentro forzado entre dos personalidades enfrentadas por motivos políticos y aliadas por fines artísticos. "Francofonia" muestra el acuerdo entre Jacques Jaujard, quien fue director del Louvre en 1940, y Franziskus Wolff-Meeternich, oficial responsable de la gestión cultural en el Tercer Reich. Tras un periodo caótico, en el que el museo había sufrido saqueos, para salvaguardar sus tesoros, ambos hombres de ideologías opuestas unieron sus fuerzas para reestructurar el orden y encontrar los bienes perdidos.

A través de la historia de Jaujard y Wolff-Metternich Sokurov explora la relación entre el arte y el poder. Ambos hombres protegieron los tesoros del museo al mismo tiempo que los ejércitos arrasaban el corazón de la civilización representada entre sus paredes.

Esta propuesta arriesgada que mezcla política y arte "debe ser abordada a través del significado artístico, no la forma", propuso Sokurov. "Mi deseo era crear una obra de arte, una representación subjetiva y algo sólido, no algo publicitario, sino histórico. Quería, y espero haberlo conseguido, ayudar a todos a escuchar, entender y reaccionar", dijo el director cuando el filme se presentó en Venecia.

El filme está construido con fotografías antiguas, imágenes de Hitler en la época cuyos hechos narra el filme y montajes entre material audiovisual antiguo con escenas rodadas en el Louvre con actores.

Los actores interpretan a Jacques Jaujard, entonces director de los Museos Nacionales franceses; Franz Wolff-Metternich, el militar alemán que ayudó a salvar los tesoros del museo; Napoleón, como la persona que inició la colección que daría lugar al Louvre, o Marianne, el símbolo de Francia, una de cuyas imágenes más perdurables Delacroix reflejó en "La libertad guiando al pueblo", exhibida en el Louvre.

"En nuestro viejo mundo se repiten los problemas de siempre: no recibimos respuestas de los políticos. Nada cambió de la Primera a la Segunda Guerra Mundial ni lo ha hecho hasta el presente", reflexionó el director. Por eso Sokurov, ganador del León de Oro en Venecia en 2011 por "Fausto, intenta dar esas respuestas con el cine, crear emociones y dar la oportunidad de soñar. "Sí, el alma todavía puede dar algo", afirmó.

Y en esta película utiliza el arte como forma no solo de expresión, sino de comunicación. "La pintura nos permite entender que los europeos debemos mirar más que es diferente. La cultura necesita distancia y prudencia; debemos abordarla con mucho más cuidado y atención porque cuando se la destruye ya no se puede volver a crear".

Arte, política e historia se mezclan en "Francofonia", que no es la primera película que el realizador ruso ambienta en un museo. Anteriormente realizó "Elegía de un viaje" (2001) en el Bojimans de Rotterdam, o "El arca rusa" (2002), rodada en un único plano secuencia en el Hermitage de San Petersburgo. En este caso, se traslada al Louvre y a Francia, "una Francia que ya no existe en la actualidad".

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