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Viernes 05 de Agosto de 2016

El alivio que aún esperamos

Me llamo Héctor Killer, pero casi olvidé mi nombre, todos me dicen Melena. Soy chofer de colectivos desde hace treinta años.

Me llamo Héctor Killer, pero casi olvidé mi nombre, todos me dicen Melena. Soy chofer de colectivos desde hace treinta años. Hacer el mismo recorrido en el mismo horario durante tanto tiempo en la ciudad me volvió conocido para muchísima gente. Algunos también me conocen por una desgracia que sufrimos con mi familia. En uno de esos sinsentidos que tiene la vida mi hijo Emiliano, de 21 años, me fue arrebatado. Había ido a visitar a su mamá al Fonavi Parque Oeste con su novia en un Chevrolet Celta comprado dos días antes. Una balacera disparada desde un auto que lo alcanzó le hizo perder el control del volante. Le pegaron seis tiros y murió en brazos de su novia. De aquel día hoy se cumplen cinco años.╠ La ejecución de mi hijo es el misterio y el dolor más grande de mi vida. Fue una de las tantas que lamentablemente se vieron en Rosario en los últimos años. Alguien decide matar a un rival, se le pone a la par con su auto y descarga su arma hasta vaciarla. En los noticieros y en los diarios lo hemos visto muchas veces en este tiempo. Nadie merece un final así. Pero con mi hijo encima se equivocaron. Lo único que se sabe es que unos muchachos que querían vengar otro crimen ocurrido unas horas antes lo confundieron. Iban detrás de alguien que tenía un Fiat Uno blanco. No era ese el auto de mi hijo.╠ Emiliano trabajaba en una estación de servicio de Junín y Monteagudo. El auto en el que perdió la vida se lo había adquirido con mucho esfuerzo. Era un pibe sonriente, ordenado con sus cosas, cariñoso con la familia. No tenía conflictos con nadie y los que lo conocieron saben que era incapaz de ofender. Era el mayor de mis siete hijos. Lo que me anima a escribir esta carta es algo casi tan doloroso como la ausencia de mi hijo. Y es que a cinco años de su caprichosa muerte nuestras instituciones no me dieron una explicación de lo que pasó. Ni quién lo hizo, ni por qué lo hizo, ni qué hacen con eso. Es una gran congoja para nuestra familia porque es sentir que lo más importante que teníamos no le importa a nadie. Uno puede volver de trabajar, o del bar con amigos, o del club, y encontrar simplemente que la persona más preciada se la arrancaron. Y a veces con eso no pasa nada. Hubo un inicio de investigación judicial donde vecinos hicieron nombres sobre los supuestos autores, que después se mencionaron en el caso del triple crimen de la Villa Moreno. Pero no se llegó a nada. En una sociedad debería haber una reparación. Para que sigamos creyendo que la vida en común tiene sentido.

Manejo a la noche en la línea 126. En mis recorridos de madrugada a veces siento la presencia de mi hijo o al menos me gusta pensar eso. Creo en la trascendencia y por eso trato de ser fuerte. Porque no me gustaría que Emiliano, si me está mirando, pudiera verme triste. Si algo me duele es sentir que murió para nada. Pero si algo me consuela es saber que su vida sí tuvo sentido. Su alegría sigue brillando sobre nosotros. Ojalá también para el alivio de mi familia pudiera brillar la Justicia.

Héctor Killer

Los dos Carlos

Tuve el gran dolor de perder a mi hermano Carlos. Falleció el 22 de julio pasado, tenía demencia senil. Un ser respetable, culto, generoso, buen amigo y buen profesional, cualidades que recordarán siempre su familia, amigos y los que lo conocieron por su profesión. El otro Carlos es un enfermero de un sanatorio de nuestra ciudad. Un ser irrespetuoso e intolerante que se equivocó al elegir tan valiosa y abnegada profesión, por otro lado poblada de miles de mujeres y hombres que la realizan con profundo amor a sus semejantes. Este "señor" tuvo el descaro de faltarle el respeto a mi hermano, una persona postrada e indefensa por su enfermedad, acción comprobada no sólo por mí, sino también por su nieta. Frente a este acto de deshumanidad pensé en increparlo, pero fue mayor el temor que al irnos se comportara peor y por lo tanto callé. Hoy puedo sacar fuera este dolor gracias al espacio que Carta de Lectores me brinda.

DNI 6.052.181


Los dirigentes radicales

Ver como se disputan el apoyo de nuestro partido los del Frente Progresista y los de Cambiemos nos pone un ultimátum para definir a quién nos aliamos; nos tratan de cobrar en dos ventanillas y nos humillan de todas las formas, es insoportable. La Unión Cívica Radical es un partido grande y con muchos afiliados, es el partido que recuperó la democracia de nuestro país, es el que luchó por la clase media y tuvo grandes referentes. Entonces no es una vergüenza ser radical, lo que da vergüenza son los dirigentes que hoy tenemos, que por ambiciones personales y de poder o por conseguir un cargo o acomodarse en algún lugar "venden" el partido, olvidándose de todos los valores. Y tienen la caradurez de recordar y hablar de grandes dirigentes como Illia o Alfonsín, que si estarían con vida se morirían de dolor al ver lo que están haciendo con la UCR. Estos actuales dirigentes que impulsan alianzas con partidos que no tienen nada que ver con los principios históricos del radicalismo, y van a terminar compartiendo listas con los peronistas (que es lo único que les falta), ya que para nuestros dirigentes cualquier alianza es buena para fortalecerse. También pretenden que el Partido Socialista haga lo mismo y se una a Cambiemos por tener al kirchnerismo como principal rival, como lo insinuó el señor Corral, que como intendente de la ciudad de Santa Fe hace una gran gestión pero como presidente de la UCR deja mucho que desear. Lamentablemente no se ve ninguna señal de cambio, por eso si el cambio no viene de arriba tiene que venir de abajo, de todos los radicales que sienten al partido, e impulsar de cada barrio y de cada pueblo que la UCR vuelva a ser un partido fuerte, dejar de ser cola de león. Formar listas únicas de la UCR, promover afiliaciones y trabajar con humildad y convicción. De esta forma puede ser que nuestros dirigentes hagan una gran autocrítica, tengan un gesto noble y recapaciten cambiando su actitud por el bien de la UCR.

Germán Paci

DNI 24.116.807


Milagro Sala es una presa política

Era previsible, habida cuenta su irrefrenable tendencia a congraciarse con el poder. En el diario La Capital del 24 de julio, Luis Novaresio ha justificado la detención ilegal de la dirigente social y diputada del Parlasur, Milagro Sala. En un artículo titulado "Milagro Sala, ¿presa política?", el otrora editorialista de Canal 3 de Rosario y ladero de Mariano Grondona afirma en sintonía con la empresa represiva de Morales/Macri que Milagro no es una presa política. Contra lo que entiende cualquier persona honesta, contra Amnistía Internacional, contra el Papa, hemos de creer entonces que se trata de una presa común, una delincuente, "la patrona del mal" como ha dicho Leuco padre. El argumento no deja de sorprender por su cinismo: si algo expresa la violencia del ensayo de restauración conservadora del gobierno de Cambiemos es precisamente la alevosa detención de la dirigente jujeña y de sus compañeros, los primeros presos políticos en la Argentina desde 1984. Milagros está presa para que a ningún otro indio se le ocurra hacer política, está presa para mostrar que en el norte argentino el orden de las jerarquías naturales ha sido restablecido. El nuevo ciclo neoliberal que se impone al país requiere sin duda que el gobierno favorezca, produzca mercado (y por esa razón la embestida contra la educación, los tarifazos, los despidos masivos no pararán en tanto Macri gobierne). Pero antes que eso, el gobierno del PRO y de los radicales tiene como primerísimo objetivo imponer el orden, esto es volver a fundar sobre bases sólidas la armonía entre desiguales: que algunos manden, que otros obedezcan y que se dejen de joder con tantos derechos. Que se callen y trabajen por dos mangos, y no hagan paros ni piquetes. Y menos todavía con que se organicen, como es el caso de la Tupac Amaru. Los años del kirchnerismo tuvieron entre otras virtudes la de volver el mundo un poco más transparente. Después de tantas incertidumbres, de tanto relativismo posmoderno, de tanto "qué ves cuando mes ves", ahora podemos saber un poco mejor dónde está cada cual. De qué lado están los buenos, de qué lado están los malos. En este caso, dónde está Novaresio, y con él ese cúmulo de argumentos jurídicos, liberales y republicanos que lo acompañan.

Alejandro Moreira

DNI 14. 802. 965


¿Otro Apolo en Baigorria?

Conmovida hasta las fibras más sensibles de mi persona por las sabias y emotivas palabras del intendente Adrián Maglia por la compactación de vehículos en el municipio, publicado en diario La Capital, en página 20, sección "La Región" del día 1º de agosto. Sugiero humildemente y con todo respeto que nos considere en igualdad de sus conceptos, por el cuidado del medio ambiente y seguridad, vertidas por usted por dicho acto. Lo invitamos cordialmente con sus colaboradores a que visite nuestro barrio, Santa Rita, en especial calle Formosa 462 y a los vecinos de la zona de Ibarlucea al 400 para compartir olores nauseabundos y vertidos de aceite y grasa que emanan de las chimeneas de una fábrica sobre nuestras casas y jardines, ruidos insoportables a las tres y cuatro de la mañana, amén de los tanques de aceite inflamable en dicho predio. Le aclaro que este barrio figura como "residencial", en el loteo originario, toda esa inmundicia es imposible de limpiar, lo cual se hace inhabitable. Sugiero no anunciar su visita o la de sus colaboradores, ya que, como son tan atentos, paran la producción. La que suscribe, jubilada de 78 años, colabora con el Municipio pagando todos los impuestos y servicios al día.

Marta Caligaro

DNI 3.496.476


Un país sumergido

Es posible que no interesen temas pasados, pero como argentino nativo tengo el derecho de dejar escrito la experiencia, para que no se vuelva a repetir. En 2006 cobré de la Ansés una suma de dinero en efectivo y luego, la mayor parte, en bonos. Me avisaron que debía retirar la demanda por mal pago de jubilación. No le di importancia, pensando en algún gracioso. Ese mismo año recibí la citación para cobrar el juicio ganado. Me descontaron más de $25.000 de impuestos a las Ganancias, después me pagaron los bonos sin ningún descuento. A los ocho años, sin ningún aviso, me mandaron de la Afip un comunicado que tenía que pagar impuesto a las Ganancias de los bonos, más intereses, más multa. Casualidad, la cifra a pagar superaba por muy poco lo que había cobrado en el juicio. Escribo esto como un llamado de atención a nuestros ciudadanos y a la Afip, dado que el señor Cristóbal López debía pagar 8 mil millones de pesos de impuestos, después Echegaray se lo arregló para que pague en cuotas, que no las pagó, pero tiene todo arreglado. El señor López tendrá su representación teatral, como el señor Echegaray, y aquí no ha pasado nada. Nosotros, que somos pueblo, somos los que pagamos la fiesta de estos delincuentes, siempre se hacen los inocentes, roban al Estado, a los contribuyentes, a los jubilados como yo, que me pasé años pensando que me jubilaría y disfrutaría de una vida sin sobresaltos. Si las autoridades no ordenan y terminan con la corrupción, seguiremos siendo un país sumergido.

DNI 4.340.294

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