Opinión
Viernes 02 de Diciembre de 2016

El aeropuerto y los camioncitos

El jueves 24 de noviembre pasada este diario publicó una nota sobre el estado deficiente del asfalto en la plataforma del aeropuerto internacional Islas Malvinas. En esa crónica se contaba que, entre otros efectos no deseados de esa situación, los aviones deben ser remolcados desde la pista principal hasta la terminal. La explicación es simple: las aeronaves apagan sus motores cuando están sobre la plataforma para que los motores no aspiren las piedras desperdigadas por el deterioro del pavimento.

El mismo día el presidente del aeropuerto, Raúl Garo, llamó a varios medios para desmentir el contenido de la nota de La Capital, o al menos para relativizarlo. Garo atribuyó a "versiones periodísticas" la descripción sobre el estado de la pista y la plataforma y aseguró que ambas están en perfecto estado.

Pero la crónica no era una versión periodística sino que daba cuenta de la queja de los pilotos que operan en Rosario por las dificultades con las que se enfrentan. Tan severos eran sus comentarios que incluso advertían sobre la posibilidad del cierre del aeropuerto.

Basta con ir al Fisherton y mirar un poco alrededor para saber qué no todo está perfecto, como sostiene el odontólogo Garo, y que la atribución de la descripción sobre el estado de la plataforma a "versiones periodísticas" no es más que un intento por disfrazar la realidad. Y si esto no alcanza, tomar un avión para llegar o salir de Fisherton es la manera más contundente de entender que no todo funciona como se dice oficialmente:

• Cuando los técnicos del avión cierran la puerta y la máquina está lista para decolar, un camión debe remolcar a la aeronave casi hasta la cabecera de la pista.

• Cuando un avión aterriza sucede lo contrario: se detiene ni bien abandona la pista principal, el piloto apaga los motores y luego debe esperar la llegada del camión para que lo remolque hasta la plataforma. La operación insume entre 10 y 15 minutos, y no hace falta hacer mucho esfuerzo para imaginar el fastidio que esa demora provoca en los pasajeros. El mismo fastidio que ni siquiera intenta disimular el capitán de la nave cuando comunica a sus pasajeros el motivo de la demora.

La explicación oficial es que sobre la plataforma se están haciendo obras para mejorarla, aunque eso no se verifica cuando los pasajeros caminan desde el avión hasta el edificio del aeropuerto, o viceversa.

El jueves a última hora, cuando este cronista llegó al Islas Malvinas desde el Aeroparque metropolitano, descendieron de un vuelo de Aerolíneas Argentinas unos 15 ciudadanos estadounidenses. Mientras esperaban que les entregaran el equipaje, varios quisieron ir al baño. Tuvieron que hacerlo por turnos, ya que sólo hay tres toilettes para los pasajeros que arriban al aeropuerto.

Las autoridades de la aeroestación tal vez digan que están construyendo otros baños en algún sitio, aunque no se ven allí ladrillos, ni cemento, ni arena, ni albañiles. Tampoco en la plataforma, por más que se afirme que está en obras y que eso explica que un Boeing o un Embraer deban ser remolcados a paso de hombre por un camioncito.

Comentarios