Policiales
Domingo 21 de Agosto de 2016

El acusado de matar a Nahuel Ciarrocca quedó al desnudo por mandar WhatsApp

Así se supo en la audiencia imputativa que se celebró la mañana de ayer y en la que Aldair C.P. fue enviado a prisión preventiva sin plazos.

Aldair Edilson C.P., un joven de origen peruano de 22 años, fue imputado ayer como autor del asesinato de Nahuel Ciarrocca, ocurrido el lunes pasado en la esquina de Dorrego y Amenábar. El fiscal Rafael Coria le imputó uno de los delitos más graves del Código Penal, penado con la prisión perpetua: homicidio críminis causa, el delito que se comete para asegurar y encubrir un ilícito previo, en este caso el del robo de un celular. En tanto, el defensor del muchacho, el abogado Rafael Tamous, dijo que su cliente "ya fue prejuzgado por los medios de comunicación" y pidió su libertad. Sin embargo el juez penal Juan Andrés Donnola le dictó la prisión preventiva sin plazo en el marco de una audiencia oral y pública llena de explicaciones sobre el por qué de semejante hecho.

En ese marco, pareció insólito e inentendible el móvil del homicidio. Según la acusación, media hora antes del crimen Aldair tuvo una fuerte discusión con su novia y la chica, en medio de la pelea, estrelló el teléfono celular de su novio contra el piso. Entonces Aldair decidió salir a buscar otro aparato. Así se cruzó con Ciarrocca, a quien bajo amenazas le robó un Samsung J7 y luego le disparó. "Me rescaté un J7", le escribió por WhatsApp minutos después del asesinato a uno de sus amigos. "¿No escuchaste los corchazos? (disparos) el jueves ", le agregó. Esos mensajes se sumaron a las evidencias con que cuenta el fiscal para llevar adelante su acusación.

El defensor Tamous, en tanto, trazó su estrategia defensiva a partir del "prejuzgamiento mediático" que se está realizando sobre su cliente. Y cargó contra las declaraciones de los ministros provinciales de Seguridad, Maximiliano Pullaro; y de Justicia y Derechos Humanos, Ricardo Silberstein, quienes el viernes cargaron contra los actores del Poder Judicial por "malinterpretar las leyes" y "dejar libres a quienes tienen que estar presos". Sin mencionar nombres, el abogado esgrimió que a su defendido "ya lo condenaron"; y que "desde el Ministerio se cargó contra los jueces garantistas para presionarlos y pedirles más mano dura". Entonces atacó a Pullaro: "Esto pasa por la falta de capacidad para gestionar que tiene el ministro", dijo.

El juez Juan Andrés Donnola lo dejó explayarse. Pero antes de expedirse respecto a la medida cautelar le respondió: "Este juez lleva 35 años en la Justicia y jamás aceptó presiones o aprietes de nadie. Este juez no recibe, ni recibió, presiones políticas. Lo digo para que la defensa se quede tranquila". Y entonces dictó la prisión preventiva sin plazos contra Aldair.

Un crimen y una testigo. A las 9.30 de ayer Aldair Edilson C.P., nacido en la capital peruana, se sentó en el banquillo de los acusados. El muchacho dijo trabajar en una empresa de seguridad privada. A pocos metros de él, los padres y familiares de Nahuel Ciarroca tragaban saliva mientras escuchaban con atención la prolija y sólida imputación del fiscal. Coria le imputó a Aldair el delito de homicidio criminis causa agravado por uso de arma de fuego en concurso real con los delitos de abuso de arma y portación de arma de fuego de uso civil.

Nahuel Ciarrocca tenía 27 años y fue asesinado la noche del lunes pasado a poco de salir de la casa de sus padres y empezar a caminar hacia su vivienda de bulevar Seguí al 2200. Entonces, en la esquina de Amenábar y Dorrego, fue interceptado por un joven que a punta de pistola le robó su celular con carcaza dorada y cobertor transparente valuado en unos 10 mil pesos. Tras ello recibió un disparo fatal en el intercostal izquierdo.

Tras describir los pormenores del crimen, el fiscal se detuvo en el relato de una ocasional testigo que al pasar con su auto por la escena del crimen vio desvanecerse a Ciarrocca y salir corriendo a un hombre al que describió con detalles. Por eso, al igual que otros testigos que prestaron declaración, pidió la reserva de su identidad por temor. Ese muchacho, dijo, vestía una campera blanca con el escudo de Real Madrid y le efectuó un balazo que impactó en el tanque de combustible de su auto. Para la acusación, la descripción de la testigo se ajusta a la fisonomía de Aldair.

Mensajes. Pero eso no fue todo. Los investigadores recibieron el llamado de otra mujer, que es testigo reservado de la causa, que indicó que sabía quién había asesinado a Nahuel a partir de un mensaje que ingresó por WhatsApp al teléfono de su hija. En ese celular los pesquisas tuvieron la punta del ovillo para llegar al matador.

El mensaje era de un joven que decía ser amigo de Aldair. El pibe contaba que su amigo le había enviado una foto de un celular Samsung J7 con una carcasa dorada transparente sobre un colchón. "Me «loockeé» (robé) un J7", le había puesto Aldair. Eso hizo que el amigo entrara en crisis y le contara a su amiga, la chica del celular, lo que le tocaba vivir. Fue entonces que la investigación fue tras ese muchacho.

Al tomarle declaración, el joven cuya identidad se preservó en la audiencia de ayer, contó que conocía a Aldair desde hacía un mes. Que solía juntarse con él en el cantero central de bulevar Oroño entre Amenábar y Gaboto y que solía "estar empastillado". Que la tarde del crimen Aldair estaba armado apretando automovilistas por Oroño. Y que le gustaba decir: "Si ese me mira mal, lo mato". El muchacho dijo haber recibido la foto del celular y consultar a sus amigos sobre lo ocurrido. "¿Lo mató? A mi me dijo que no. Pero a otro le dijo que sí", leyó el fiscal como extracto del testimonio.

Diálogos. De la acusación se desprende que tras la muerte de Ciarrocca, Aldair sintió la necesidad de jactarse y envió la foto del celular robado a varios de sus contactos. Uno de sus amigos más íntimos tuvo un intercambio de mensajes por WhatsApp en el que le recriminó lo sucedido. "Vos dejate de robar en tu barrio", le recriminó su amigo. "¿Escuchaste los corchazos (por disparos)? el jueves", le preguntó Aldair en medio de la charla. "¿Lo mataste?", le repreguntó su amigo. Y fue entonces que Aldair le contó que le disparó a Nahuel porque cuando se iba, la víctima lo agarró de la capucha de su buzo. "Me quiso pegar y como era más groso que yo, le disparé", respondió por mensaje siempre según la imputación.

Este último amigo también puso en caja cómo fueron los momentos previos a la muerte de Ciarrocca. Tras intentar robar un taxi, Aldair tuvo una fuerte discusión con Florencia, su novia. En la pelea la chica le destrozó el celular contra el piso y Aldair le comentó por WhatsApp a su amigo: "Voy a esperar para activar otro". Media hora más tarde, Ciarrocca era asesinado tras el robo de su celular. El fiscal obvió la lectura de varios testimonios por respeto a los parientes del pibe asesinado.

Luego el representante del Ministerio Público de la Acusación describió los allanamientos que llevaron hasta la vivienda en la que fue detenido Aldair, donde secuestraron una campera blanca con el escudo de Real Madrid, una carcaza dorada transparente que los padres de Ciarrocca reconocieron como la de su hijo, dos municiones y un colchón similar al que está como fondo en la foto del celular que Aldair viralizó. "Por ahora no quiero hablar", dijo Aldair. Su abogado defensor cuestionó la calificación del hecho e indicó que debería hablarse de un homicidio en ocasión de robo. Y pidió que se notificara oficialmente de lo que ocurría con Aldair a la Embajada de su país y al Consulado peruano en Rosario.

El celular de Nahuel aún no fue hallado. Aldair quedó a disposición del Servicio Penitenciario y la familia Ciarrocca anunció que el jueves próximo, a las 19.30, realizará una nueva marcha reclamando justicia.

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