El Mundo
Viernes 25 de Noviembre de 2016

El acuerdo de paz de Colombia: del calor y la opulencia al frío y la sobriedad

La ceremonia en Bogotá contrastó con la realizada en Cartagena en septiembre. El clima, los invitados y hasta los discursos fueron distintos

La firma final del acuerdo definitivo de paz entre el gobierno y las Farc se dio ayer en un día frío en la capital colombiana con gran sobriedad y concreción, muy distinta a la realizada el 26 de septiembre en la caribeña Cartagena de Indias, donde primó la opulencia, el calor y el júbilo. El clima, el tiempo, los invitados, el escenario, la logística y hasta los discursos fueron distintos. En la firma del anterior acuerdo, que fue rechazado por una escasa mayoría en el plebiscito del 2 de octubre, las guayaberas de color blanco fueron protagonistas. En Cartagena de Indias la euforia se desbordó con la presencia de más de 2.000 invitados, entre ellos jefes de Estado y líderes de organismos multilaterales como la ONU, que se reunieron bajo el cielo azul, junto al mary con unos 32 grados centígrados en el Patio de Banderas del Centro de Convenciones. A pocos pasos del "corralito de piedra", que reúne una exclusiva mística, el presidente Juan Manuel Santos y el máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), Rodrigo Londoño, firmaron el primer acuerdo.

Susto y emoción. En ese escenario, los discursos tuvieron pausas. El de Santos por la notable emoción que vivía y el de "Timochenko"por el susto que sintió al paso de variosaviones de guerra en una muestra acrobática. Por el contrario, en Bogotá los textos fueron leídos de corrido y con concisión bajo el foco de cálidas luces y sobre un atril de madera.

Las palabras expresadas por Santos y Londoño en Cartagena fueron mayormente emotivas en contraste con las dichas por ambos en la capital, donde hubo aclaraciones, peticiones y argumentos. "Este es un mejor acuerdo", aclaró Santos, mientras que "Timochenko" pidió la conformación de "un gobierno de transición" para garantizar la implementación de lo pactado.

Aunque el emblemático teatro Colón de la lluviosa capital colombiana es un escenario majestuoso, la diferencia fue notable. Allí asistieron cerca de 800 invitados, todos con traje de corbata azul oscuro o negro, no hubo acceso a la prensa y la ceremonia duró escasos 50 minutos. Los abanicos necesarios en la calurosa Cartagena sobraron en Bogotá, donde la temperatura oscila entre los ocho y 18 grados centígrados. El grito del público presente, a pesar de ser el mismo, no se escuchó igual. "Si se pudo"retumbó en Cartagena; en la capital fue parco.

Expectación. En las calles miles de ciudadanos se congregaron para ver en pantallas gigantes la sobria ceremonia y aunque hubo lágrimas de felicidad y esperanza, los rostros mostraron una clara expectativa ante lo que viene para el país. Antes se confiaba en la refrendación popular del texto, ahora la implementación de lo acordado depende del ejercicio del Congreso en pleno, lo cual mantiene en vilo el alto el fuego bilateral y definitivo y por ende la tranquilidad de los ciudadanos.

Pese a las diferencias hubo una importante similitud: el "Balígrafo",un bolígrafo hecho con una bala de fusilcon el que el presidente y el líder guerrillero plasmaron sus firmas en el texto definitivo de 310 páginas que tuvo cambios en 56 de 57 ejes temáticos frente al original.

Tatiana Rodríguez

DPA


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