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Sábado 11 de Junio de 2011

El abrazo que contiene

Mónica Nardone lleva más de 20 años trabajando en la docencia en primaria, en adultos y con chicos privados de la libertad.

“Tenemos chicos de 12 años que estudian por la noche porque han dejado la primaria diurna. Se busca  que no dejen de estudiar ni pierdan la contención que les brinda estar en un aula”, describe. Son chicos que vienen de fracasos repetidos. “Algunos de mis alumnos van a las quintas, otros limpian en las verdulerías y otros cirujean con sus padres”, cuenta y agrega: “Quieren aprender y se muestran interesados, pero llegan muy cansados, no sólo de cuerpo sino de espíritu. Te das cuenta porque te dicen que no entienden a cosas muy sencillas”.

¿Y con qué herramientas se responde a estas situaciones?  “Con el ingenio y el trabajo que pueda desarrollar en red”, dice y asegura: “La escuela no puede hacer más que abrazarlos, quererlos y contenerlos. Sola no puede”.

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