La ciudad
Viernes 27 de Mayo de 2016

El "abandono" de un paciente que deja en crisis a un sanatorio

Cómo fue el caso que llevó al Pami a cortar los servicios de sus pacientes en el efector de Los Nuevos Ayres, de Pellegrini al 1300

cbazzoni@lacapital.com.ar

LA CAPITAL

Francisco Rivera tenía 67 años y era afiliado al Pami. El 23 de diciembre del año pasado consultó al médico porque tenía un fuerte dolor de cabeza, le recetaron analgésicos y volvió a su casa. Al día siguiente regresó a la guardia del sanatorio de los Nuevos Ayres (Pellegrini 1353) porque su sufrimiento no cesaba y, entonces, decidieron dejarlo internado. Exactamente un mes después, el hombre falleció esperando la cirugía neurológica que nunca se concretó y después de contraer un virus hospitalario. Sus familiares presentaron una denuncia penal para que se investigue lo que consideran "una situación de total desamparo", advirtió ayer su abogado, Agustín Parisi.

El fiscal federal Santiago Marquevich tiene a su cargo el expediente en el que constan la denuncia de los familiares, la historia clínica de Rivera y la opinión de especialistas que indicaron que "el jubilado se murió por falta de atención", destacó el profesional. El escrito involucra al Pami, al sanatorio y a los profesionales que atendieron a Rivera.

Las situaciones padecidas por este jubilado y sus familiares durante todo el mes que duró la internación están también acreditadas en un sumario interno abierto en la delegación local del Pami. Según señaló ayer su titular, Milva Sanchez, del proceso se desprende claramente que el sanatorio dejó al jubilado sin atención médica. Y esa conclusión avala la decisión de la obra social de los jubilados de mudar las 11.700 cápitas de ese centro asistencial hacia el Hospital Italiano.

"A este afiliado lo dejaron internado sin hacerle nada, cuando deberían haberlo operado —explicó—. Por eso consideramos que incurrieron en la figura de abandono de persona. El sanatorio estaba acreditado para realizar la prestación que demandaba el paciente y no la hicieron, pero tampoco la rechazaron. Los citamos mediante carta documento para que concurran a explicar qué pasaba y nunca se presentaron".

La funcionaria indicó también que en la obra social existen, por lo menos, otros cuatro sumarios abiertos contra el sanatorio.

Según relató el abogado de la familia, Rivero empezó a sentirse mal el 23 de diciembre, concurrió a la guardia del sanatorio, donde los médicos lo revisaron y le recetaron analgésicos. Al día siguiente, como el malestar seguía, el jubilado volvió a la clínica y entonces quedó internado. Una serie de análisis y estudios médicos permitió establecer que Rivero "tenía un tumor benigno en un ojo". Y así comenzó para sus familiares lo que el abogado describe como "una odisea" para lograr que lo operaran.

"Fueron muchísimas idas y venidas entre el Pami y el sanatorio, trámites burocráticos. Del sanatorio les decían que habían hecho cinco pedidos para que el Pami autorice el traslado del paciente a otro centro de salud, desde la obra social aseguraban que tenía que operarse allí. En el sanatorio aseguraban que no tenían los aparatos necesarios y en el Pami afirmaban que, por contrato, estaba obligado a brindar esa práctica".

En medio de esas idas y vueltas, Rivero seguía internado y su salud comenzaba a complicarse. "Contrajo un virus hospitalario que finalmente terminó con su vida. Después que falleció, los médicos le dijeron a su hijo que fue una locura que hubiera estado un mes internado; pero que si lo mandaban a la casa no iban a lograr que lo operaran".

Toda esta situación forma parte ahora de la denuncia presentada en la Justicia federal. "Consideramos que se trató de una muerte por total desamparo de un trabajador jubilado que durante muchos años hizo sus aportes y al que el Pami y sus prestadores médicos debían haberle dado una respuesta", advirtió el profesional.

Sin cápitas. Tal como publicó LaCapital en su edición de ayer, la obra social de los jubilados decidió dejar de enviar pacientes a la clínica de los Nuevos Ayres después de que se detectaran "serias irregularidades" en la atención de los jubilados.

El sanatorio era responsable del cuidado de la salud de unos 11.700 afiliados de la obra social y desde la entidad advirtieron sobre un posible cierre, ya que el 80 por ciento de los ingresos del centro asistencial dependían de la obra social nacional.

Es más, el administrador del sanatorio de los Nuevos Ayres, Antonio Bernaba, interpretó la medida como un acto "para beneficiar a un nuevo actor privado de la salud (que gerencia el Hospital Italiano) en detrimento de la única cooperativa médica que maneja un hospital en el país".

El sanatorio está gestionado por la Cooperativa Argentina de Medicina Integral (Cami), y desde hace diez años mantenían el convenio con el Pami que, apuntó Bernaba, se cumplía "a rajatabla".

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