El Mundo
Viernes 17 de Junio de 2016

EEUU envía ayuda a Cuba para reparar la finca de Hemingway

Justo antes del mediodía afuera de la finca de Ernest Hemingway en La Habana, un chirrido metálico opaca los trinos de aves tropicales y el sonido de una banda de música que entretiene a varios turistas. Un trabajador estadounidense abrió la puerta de uno de los contenedores de 12 metros de largo. Un colega cubano abrió el otro. El contenido constituye un tesoro: cajones con herramientas y materiales de todo tipo, desde cajas de fusibles eléctricos hasta ventanas a prueba de huracanes, todo comprado en EEUU. En una isla donde encontrar unos cuantos tornillos puede convertirse en una odisea de varios días, la nueva era de normalización entre EEUU y Cuba contribuyó a la llegada de materiales y equipo valuados en 900 mil dólares para construir una instalación sencilla pero moderna que se destinará a la preservación de las antiguas pertenencias de Hemingway, desde libros y cartas, hasta cañas de pescar y cabezas disecadas de animales africanos.

Justo antes del mediodía afuera de la finca de Ernest Hemingway en La Habana, un chirrido metálico opaca los trinos de aves tropicales y el sonido de una banda de música que entretiene a varios turistas. Un trabajador estadounidense abrió la puerta de uno de los contenedores de 12 metros de largo. Un colega cubano abrió el otro. El contenido constituye un tesoro: cajones con herramientas y materiales de todo tipo, desde cajas de fusibles eléctricos hasta ventanas a prueba de huracanes, todo comprado en EEUU. En una isla donde encontrar unos cuantos tornillos puede convertirse en una odisea de varios días, la nueva era de normalización entre EEUU y Cuba contribuyó a la llegada de materiales y equipo valuados en 900 mil dólares para construir una instalación sencilla pero moderna que se destinará a la preservación de las antiguas pertenencias de Hemingway, desde libros y cartas, hasta cañas de pescar y cabezas disecadas de animales africanos.

La apertura de los dos contenedores no fue el momento más espectacular en el año y medio transcurrido desde la distensión en las relaciones que anunciaron los presidentes Barack Obama y Raúl Castro. Sin embargo, tuvo su carga simbólica desempacar los artículos estadounidenses que serán utilizados para preservar la memoria del escritor

Hemingway vivió en la espaciosa casa conocida como la Finca Vigía en las décadas de 1940 y 1950, y los lugares en la isla donde el Nobel de literatura trabajó, pescó y bebió se convirtieron en sitios culturales importantes que atraen a turistas de todo el mundo. La finca está deteriorada debido al medio siglo de Guerra Fría entre EEUU y Cuba, que tiene sus carencias tanto por el embargo comercial como por los problemas derivados de una economía centralizada ineficiente e improductiva.

A su fallecimiento en 1961, Hemingway dejó 5.000 fotos, 10.000 cartas y centenares, quizá miles de notas al margen en aproximadamente 9.000 libros en la finca. La mayor parte de esos materiales está almacenado en el sótano deteriorado e infestado de termitas en una casa de huéspedes en la finca, pero todo será trasladado a la nueva instalación lo más pronto posible.

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