Barack Obama
Sábado 24 de Septiembre de 2016

EEUU entregó a Chile las pruebas de que Pinochet ordenó matar a Letelier

Bachelet recibió del gobierno de Obama informes desclasificados que certifican que el dictador chileno orquestó el asesinato

Poco después de las 9 de la mañana, Orlando Letelier entró con su automóvil en Sheridan Circle, una rotonda del barrio diplomático de Washington. Al momento, el ex canciller de Salvador Allende voló por los aires. Murió también su asistente estadounidense Ronni K. Moffit. Minutos antes de que la presidenta Michelle Bachelet participara ayer allí en un emotivo homenaje a Letelier 40 años después de su muerte, las autoridades chilenas recibieron de la administración de Barack Obama la prueba de que fue el dictador Augusto Pinochet en persona quien ordenó asesinar al ex ministro en lo que, el 21 de septiembre de 1976, fue el primer atentado cometido por fuerzas extranjeras en la capital de Estados Unidos.

"Una revisión de nuestros archivos sobre el asesinato de Letelier ha demostrado lo que contemplamos como una evidencia convincente de que el presidente Pinochet ordenó personalmente a su jefe de inteligencia llevar a cabo el asesinato", señala un documento de la CIA desclasificado que lleva fecha del 1º de mayo de 1987. Para la familia de Letelier y el gobierno de Bachelet siempre ha sido esa la tesis. Y aunque a lo largo de los años fueron acercándose cada vez más, hasta ahora no tuvieron una prueba definitiva en la mano.

Sin pruebas concretas. El año pasado, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, entregó a Bachelet durante su visita a Chile unos 140 documentos que se habían ido desclasificando desde el gobierno de Bill Clinton y que apuntalaron la autoría de la dictadura, de la que ya no se dudaba. Pero la implicación personal de Pinochet no estaba aún probada. "Estos archivos también dejan claro que cuando la posterior investigación de las autoridades de Estados Unidos establecieron que altos militares y oficiales de inteligencia fueron responsables, Pinochet decidió sepultar el caso para esconder su implicación y, en último término, proteger su presidencia", añade el documento, que en sí es un informe de la CIA al secretario de Estado George P. Shultz.

Se sabe que Pinochet, para no dejar hilos sueltos, llegó a querer eliminar a Manuel Contreras, jefe de la DINA entre 1973 y 1977, y quien organizó el atentado. Chile lo condenó tras juzgarlo en 1993.

Letelier, nacido en 1932 en Temuco, se había convertido en la principal voz del exilio chileno contra Pinochet, que le retiró la nacionalidad pocos días antes de que un sicario activara por control remoto la bomba colocada debajo del automóvil. Estaba considerado como uno de los pocos con capacidad para constituir un Ejecutivo chileno en el exilio y su presencia en Washington era peligrosa para Pinochet. Pero él, repiten sus allegados, nunca creyó posible que fuera a intentar matarlo allí. "Cuando Allende fue elegido, dejó todo. No lo pensó dos veces y acompañó el proceso", recordó ayer en Sheridan Circle el senador Juan Pablo Letelier, uno de los cuatro hijos del ex canciller. "Tuvo la voluntad inquebrantable de sumar y sumar esfuerzos para lograr la democracia y la libertad para todos nosotros", dijo Bachelet por su parte sobre Letelier, a quien calificó como "un gran héroe".

Nexos con Kissinger. Todo el mundo lo conocía en Washington y, más allá de su trabajo en el Instituto for Policy Studies (IPS), un renombrado think tank de izquierdas, presionaba en el Congreso estadounidense buscando romper la cercanía con la dictadura de Pinochet que había cimentado el secretario de Estado Henry Kissinger primero con Richard Nixon como presidente y luego con Gerald Ford. Ese alejamiento se logró con la llegada a la presidencia del demócrata Jimmy Carter.

Los autores materiales. Con los documentos recibidos ayer, el gobierno de Bachelet y la familia tienen ahora la esperanza de que algún día se extradite a los dos autores materiales del crimen, que se encuentran en Estados Unidos bajo un sistema de protección de testigos. Se trata de Michael Townley, ex agente de la CIA al servicio de la policía secreta de Pinochet, y del chileno Armando Fernández Larios. El primero activó por control remoto la bomba y el segundo sirvió la logística. Chile pidió antes ya la extradición del segundo sin éxito.

El embajador de Chile en la ciudad de Washington, Juan Gabriel Valdés, confía en que pueda lograrse. "Estos documentos pueden ayudar a ello", dijo Valdés, asistente de Letelier en el IPS cuando fue asesinado. Su esperanza la expresaba ayer en la Organización de Estados Americanos (OEA), donde junto al secretario general Luis Almagro, Bachelet inauguró la exposición "Yo nací chileno, yo soy chileno, moriré chileno", que repasa la carrera política de Letelier a través de objetos y documentos prestados por el Museo de la Memoria de Chile.

Las palabras que dan título a la muestra de homenaje las pronunció Letelier en respuesta a Pinochet cuando éste lo privó de la nacionalidad chilena pocos días antes de matarlo en Sheridan Circle. Junto a la placa que los recuerda a él y a su asistente en el lugar que murieron, Bachelet y su familia, emocionados, depositaron flores: "Justice, Peace, Dignity", dice el metal. Justicia, paz, dignidad. "Para los chilenos es fundamental reconstituir la memoria de aquellos hechos, que causaron un profundo impacto no solamente en la sociedad chilena, sino en el mundo", dijo el embajador Valdés, agradecido a la administración Obama por entregar los documentos que, 40 años después, prueban la implicación directa del fallecido dictador Pinochet.

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