Mi anécdota
Sábado 02 de Septiembre de 2017

Una mirada indispensable

No se bien por qué, pero un día Juanita me regaló una tarjeta en forma de señalador que decía "Las flores sólo crecen bien en el jardín de aquellos que las aman"

Nunca sabré si la frase que mi maestra de 7º grado eligió para regalarme en una tarjeta fue casualidad, pero quiero pensar que fue algo que le llevó tiempo elegir. Se llamaba Juanita Glikstein y compartíamos el aula en la Escuela Sarmiento, de Buenos Aires y Rioja, donde también fueron alumnos mi padre y sus hermanos. Era una época conflictiva para mí, estaba enojada. No sé bien por qué, quizás porque había que buscar un secundario, por perder ese espacio escolar, mis compañeros. Estaba triste, pero me enojaba mucho.

No se bien por qué, pero un día Juanita me regaló una tarjeta en forma de señalador que decía "Las flores sólo crecen bien en el jardín de aquellos que las aman". Tenía unas flores y su letra hermosa con birome azul que hablaba de mí, de que era protestona, despeinada, que me enojaba mucho, pero que siempre tenía que buscar ese jardín del que me hablaba la tarjeta. Mi maestra Juanita sembraba esas cosas. No sé si en ese momento entendí la necesidad de ser mirada con amor, pero sí lo sabía mi maestra, que nos miraba de esa manera. Una mirada indispensable y generosa que muchos años después entendí que es necesaria para que el otro aprenda.

Cada tanto la tarjeta aparece. La tengo en un álbum de fotos en el medio de los recuerdos escolares. No sé cuántos docentes hoy le escriben al alumno alguna cosa, pero casi cuatro décadas después esa tarjeta es el mejor de mis objetos y cuando la miro funciona como una brújula. La brújula que me permite vivir con dignidad.


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