Educación
Sábado 16 de Septiembre de 2017

Una estrategia maestra para hablar de género en las escuelas

¿Por que las mujeres dejan los deportes en la adolescencia? ¿Por qué se abandona la práctica del ajedrez?

Una mujer africana cuenta que, hace unos años, una amiga de la infancia le escribió una carta para preguntarle cómo tenía que criar a su hija para que fuera feminista. Ante el pedido, se quedó pensando. Ella ya había hablado en público sobre el tema y supuso que quizás por eso su colega le había pedido un consejo. Asumiendo que hablar era una "urgencia moral", Chimamanda Ngozi Adichie le escribió una carta con quince sugerencias para educar en el feminismo. Entre las primeras, Chimamanda le dijo que debía enseñarle a su hija que "los roles de género son una solemne tontería. No le digas nunca que debe hacer algo o dejar de hacerlo porque es una niña. «Porque eres una niña» nunca es una razón para nada. Nunca".

Quizás sobre esa frase, "Porque eres una niña", se apoya el gran dedo acusador de la sociedad que señala y clasifica cuáles actividades son para las nenas y cuáles exclusivamente para varones. La división por roles de género tiene raíces muy profundas y tan esparcidas a lo largo de generaciones que arrancarlas de cuajo se vuelve difícil. La división atraviesa el ámbito privado y la vida pública y las consecuencias directas de la segmentación son muchas veces la renuncia, el abandono de una actividad que nos hace felices pero que "hay que evitar porque no encaja" con el género.

¿Por qué las mujeres dejan de hacer deportes en la adolescencia? ¿Por qué abandonan la práctica del ajedrez? La pregunta fue el disparador del 1º Encuentro Nacional de Ajedrez Escolar Femenino "Profesora Ada Beatriz Vaschetti", que organizó el Plan de Ajedrez Escolar del Ministerio de Educación de Santa Fe, y que hizo visible el interés de más de 350 niñas entusiasmadas por hablar de estos temas que se repiten día a día a lo largo de todo el país.

Desequilibrio en el tablero

"Yo creo que las adolescentes dejan de jugar al ajedrez por miedo a que haya más discriminación de la que ya tienen en la escuela. Yo antes hacía fútbol y todos me molestaban por eso. Al año dejé y empecé cocina porque todos lo consideraban más femenino". La frase es de una de las tantas chicas de la primaria que participaron de la actividad y pusieron en común experiencias cotidianas. Desde Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Santa Cruz, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego llegaron niñas a Rosario con muchas ganas de hablar y hasta formaron fila esperando su turno para expresarse en el micrófono.

Dana, de 6º grado de la Escuela 526 Provincia de Córdoba, cuenta: "Cuando tenía nueve jugaba al fútbol en un club y dejé porque me decían cosas, me decían marimacho. Jugando al ajedrez, hasta ahora, ningún varón me dijo nada". Dana es la única nena de su curso que concurre al taller de ajedrez del colegio, el resto son cuatro varones. "A las otras chicas, mucho no les gusta", aclara.

La proporción desigual entre mujeres y hombres se repite a nivel competitivo. Desde la Agrupación feminista Las Pauluzzi —que participaron del Encuentro— detallaron que, según datos de la Federación Internacional de Ajedrez, en 2016 por cada catorce varones se anotaba una mujer. Lo mismo sucede a nivel docente. "Actualmente somos muchas menos las profesoras de ajedrez. En Rosario somos cinco y el resto que serán cuarenta, son varones", explica Karen Hoffman, coordinadora del Programa Municipal de Ajedrez Escolar de Rosario. Hoffman conoce de lo que habla porque empezó a practicar el deporte en el 2000, cuando tenía ocho años, luego dejó en la adolescencia y hace un tiempo retomó para enseñar. "El mundo del ajedrez es extremadamente machista. Cuando era chica a mí me han pateado por debajo de la mesa, han tirado las piezas al enojarse porque perdían, vi como los varones apostaban entre ellos para ver si me ganaban. Este año decidí volver a jugar porque quería ver cómo seguía la cosa y veo que sigue muy parecido a cuando yo jugaba de pequeña".

La profesora cuenta que, a diferencia de lo que le sucedía cuando era chica, ahora no se intimida y se anima a dar el debate entre los hombres que participan de los torneos. "Ellos alegan que en realidad todos tenemos las mismas oportunidades y que la mujer que no sigue compitiendo es porque no se esfuerza. Dicen eso sin pensar en que la cantidad de mujeres que juega es mucho menor y eso afecta a la calidad y segundo, que recién ahora en este último tiempo, tenemos «las mismas oportunidades» (entre comillas, lo expresa con señas y palabras), porque esto también tiene que ver con si te sentís a gusto en el lugar en el que vas a jugar", advierte.

La democratización del acceso se fue ampliando con el Plan Provincial de Ajedrez Escolar, que incorporó la materia curricular en 4º y 5º grado y con los talleres del programa municipal que se dictan en clubes y centros culturales para todos aquellos chicos que quieren seguir perfeccionándose. "Una de las cosas que nosotros buscamos con este encuentro es visibilizar que hay una masa grande de niñas en edad escolar jugando al ajedrez pero que después, cuando quieren seguir compitiendo y entrar en torneos, se encuentran con una carrera de obstáculos", reflexiona Hoffman.

En sintonía con esta mirada, el coordinador del Plan Provincial y profesor de todas las campeonas femeninas de Rosario, Juan Luis Jaureguiberry, asume que hay un "problema grave en las estructuras deportivas" que resisten el cambio. "Una niña que es campeona argentina femenina puede pasar desde los ocho hasta los dieciocho años sin poder jugar con ninguno de los varones de su misma categoría en finales nacionales o internacionales", porque la instancia para definir los campeonatos infantiles y juveniles absolutos (mixtos) se hacen el mismo día y a la misma hora que los femeninos, de modo que las chicas sólo pueden elegir uno donde participar, explica Jaureguiberry y asegura que en lo personal está llevando una batalla para revertir esa situación en la Federación Argentina de Ajedrez.

Problematizar y debatir sobre estas cuestiones de género, advertir que se repiten desde Misiones hasta Tierra del Fuego, ponerlas en común y desnaturalizarlas fue el sentido que atravesó todo el encuentro. La intención es que trascienda, que las maestras que acompañaron a sus alumnas puedan trasladar la conversación al aula y abrir el debate.

La estrategia de la igualdad

Los prejuicios de género son construcciones sociales que se depositan sobre el ajedrez como sobre tantos otros espacios de la vida cotidiana, sin embargo y afortunadamente, hay muchas nenas que se quitan el peso de esa mochila y se concentran en mirar al ajedrez como lo que es: un juego que promueve las actividades intelectuales, la memoria, la concentración, el pensamiento estratégico, la previsibilidad y la autocrítica.

"Algunos chicos se creen superiores, me parece raro eso porque alguien te puede ganar tranquilamente sea hombre o mujer, grande o más chico. Nunca me fijé en cuánta cantidad de chicas jugaban o cuántos chicos, siempre me fijo en el nivel del otro". Así describe el juego Sofía Brito, la Subcampeona Argentina Sub-12 que viene de participar del Campeonato Mundial infantil en Brasil. Y ante la pregunta de si traslada algo del ajedrez a su vida cotidiana, no duda: "Sí, seguro. Pensar antes de hacer las cosas". Algo parecido le pasa a Giuliana, Subcampeona rosarina tres veces consecutivas, que en este último tiempo tuvo que elegir dónde seguir su secundario. "Cada situación de la vida la comparo con lo que sucede en el tablero de ajedrez, pienso en cómo pasaría ahí y luego resuelvo. Mi mamá me dice «oh! siempre llevando todo al ajedrez», pero lo pienso así, lo calculo, es como me sale", relata.

Para muchas alumnas este tipo de encuentros es una posibilidad de afianzar los vínculos con sus compañeras. Yaidelice, de 7º grado de la Escuela Nº 73 de Arroyo Seco, dice que en su curso "no hay diferencias entre varones y mujeres" pero valora estos encuentros: "Está bueno que a las nenas las integren más en las actividades que muchos llaman para nenes". La estudiante derriba el mito de que hay una forma de jugar femenina y otra masculina. "Se pueden enseñar los movimientos de cada pieza, cómo atacar y defender pero las forma de jugar las va buscando cada uno, cada uno va inventando su propia estrategia para ganar".

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