Historias del aula
Sábado 22 de Julio de 2017

Una defensora de la escuela pública y obligatoria

Queca Kofman fue docente y directora de escuelas en Entre Ríos. El recuerdo de su paso por las aulas.

Queca Kofman se define como una defensora "a toda costa" de la ley 1.420: "Por esta ley, la enseñanza fue fundamental, nos puso a la vanguardia. Y aunque algunos no quieran, vamos a defender con los maestros a la escuela pública, obligatoria y laica".

De sus años como docente en General Campos recuerda que el director turnaba a los maestros y los enviaba en un sulky a relevar los datos de los chicos de la zona: dirección, edad, todo. "Después si los chicos no iban a la escuela los iban a buscar la policía. No los castigaban, pero les notificaban a los padres", cuenta sobre esa experiencia vivida en los años 40 y 50 en Entre Ríos.

Hugo, su hijo del medio, (Raúl, es el mayor) cuenta que a Queca la tuvo como docente y tiene presente algunos recuerdos lejanos: "Fue maestra mía de primaria. Era exigente, una mujer de imponer autoridad. Tenía formación clásica y utilizaban lo que llamaban palabra generadora y que los alumnos pasen al frente a leer un libro.

—¿Qué es para usted una buena escuela y un buen docente?
—Una buena escuela —contesta Queca— es la que cumple con los deberes enseñando a los niños con humanidad. Un buen docente, el que ve a sus alumnos como seres humanos y los comprende con la edad que tienen, que hacen picardías. No digo perdonarlos, hay que corregirlos, que sepan lo que deben hacer y lo que no deben hacer, pero hay modos y modos. Para mí un buen docente es el que tiene comunicación con el alumno. Yo tuve unas docentes especiales, creo que fueron las maestras más grandes para mí. Muchas ya han partido, pero las que están siguen en contacto conmigo.

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