La historia de la foto
Sábado 15 de Julio de 2017

Un momento mágico con Saramago

En 2004 el escritor entregó un premio a una alumna chaqueña

El 19 de noviembre de 2004 Tamara Levinson ingresó al Normal 2 sin saber que iba a ser la ganadora de un certamen literario. Tampoco sabía que ese día iba a vivir un momento mágico con José Saramago, el Nobel de Literatura que había llegado a la ciudad para el Congreso de la Lengua.

Tamara recién empezaba la secundaria y su profesora de literatura en el Colegio Nacional de Resistencia (Chaco) la incentivó para que escriba un cuento para un certamen nacional. "Hacelo, va a estar bueno", le dijo. Eligió entonces narrar la historia de una mujer judía que vive en Resistencia y que estuvo en un campo de concentración. "Ella tiene la virtud de compartir todo lo que pasó como sobreviviente del Holocausto. Y yo quise contar su experiencia, un poco como homenaje a esa señora", reflexiona la joven.

El cuento "Libertad" de la estudiante chaqueña fue uno de los seleccionados entre los tres mil que llegaron al concurso, así que viajó con su mamá a Rosario. La primera imagen que se le viene a la mente de ese día es su ingreso al Normal 2 junto a 70 alumnas y alumnos de distintas provincias y descubrir "una escuela hermosísima, imponente". A los pocos minutos se enteró que su cuento era el ganador del primer premio. Pero terminó de explotar de felicidad cuando, ya con los presentes sentados en sus butacas, se abrieron las puertas del fondo e ingresó de sorpresa Saramago: "El entró, todo el mundo se dio vuelta y empezó a aplaudir. No sabía qué estaba pasando, estábamos impactados con su llegada. Yo estaba feliz, fue un momento maravilloso".

Acompañado por el escritor Mempo Giardinelli y el entonces viceministro de Educación nacional Alberto Sileoni, Saramago fue el encargado de entregar el premio. La crónica de aquel día recuerda que cuando el autor de "Ensayo sobre la ceguera" la estrechó en un abrazo, a Tamara le temblaron las piernas. El fotógrafo de La Capital Angel Amaya registró cuando el Nobel aplaudió de pie a la joven chaqueña, que subió al escenario con una sonrisa que le iluminaba el rostro.

Tamara vive en Resistencia y hoy ejerce como abogada. Pero de ese día en el Normal 2 no se olvida más. "Nadie podía creer que estábamos en presencia de un personaje de esa magnitud que vino a compartir con nosotros ese evento. Fue un momento mágico".

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