La historia de la foto
Sábado 30 de Septiembre de 2017

Un árbol, mensaje de esperanza

Muchas escuelas y jardines replican la idea de plantar árboles con distintos significados y mensajes. La acción suele guardar un sentido afectivo pero también pedagógico, de vincular valores, historias y respeto por la naturaleza.

Muchas escuelas y jardines replican la idea de plantar árboles con distintos significados y mensajes. La acción suele guardar un sentido afectivo pero también pedagógico, de vincular valores, historias y respeto por la naturaleza. A veces son los propios estudiantes quienes lo promueven; otras, las docentes que lo relacionan con alguna propuesta de enseñanza en particular, y también están las experiencias institucionales que asumen estas ideas. En esta última alternativa se inscribe la que concretó el 6 de agosto de 2003 la Escuela Secundaria Nº 432 Bernardino Rivadavia de Rosario.

Por ese momento la secundaria —también conocida como ex Liceo de Señoritas— de Oroño al 1100 desarrollaba proyectos de extensión, vinculados con la ONG de origen sueco Life Link. Una organización dedicada a promover tres premisas fundamentales: paz, derechos humanos y ambiente. Para estas metas tan ambiciosas trabajaba en relación con la educación, comprometiendo a alumnos y docentes en acciones que fueran en este sentido, ecologistas y de derechos.

Pequeñas o mayores, todas esas acciones suman, hacen a un modo de entender la escuela de todos los días. Por eso no fue casual que en agosto de 2003 se plantara un ejemplar de ginko biloba en el predio de la Escuela Rivadavia, a un costado del edificio señorial donde funciona este secundario. El ginko biloba es conocido en todo el mundo por ser el árbol "portador de la esperanza" o "el árbol que sobrevivió a la bomba nuclear", ya que sobrevivió a la bomba que arrasó con las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, en 1945.

"Trabajábamos con el proyecto internacional Life Link que ponía el acento en estos temas de respeto por el hombre, el medio ambiente y la paz", recuerda hoy quien en ese entonces era la directora de este secundario, Graciela Grondona. La ex directora de la Rivadavia repasa que además de ella, en la foto —tomada por el reportero gráfico de La Capital, Sergio Toriggino— también están un grupo de alumnos y alumnas, una mamá y quien fuera el presidente de la cooperadora escolar, Jorge Botto.

Plantar un árbol, una acción breve pero significativa y valiosa para la vida de las escuelas. Más si la decisión va unida a un mensaje de respeto a la vida, la naturaleza y la paz.

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