Educación
Sábado 25 de Febrero de 2017

"Uh, ahí viene la feminista"

Probablemente, he tenido una mera efervescencia feminista en el cuerpo y en la mente desde siempre, pero pude reconocerlo casi finalizando la carrera de periodismo, con más de treinta años.

Probablemente, he tenido una mera efervescencia feminista en el cuerpo y en la mente desde siempre, pero pude reconocerlo casi finalizando la carrera de periodismo, con más de treinta años. Sin proponérmelo, mis trabajos prácticos orales, escritos y audiovisuales, tenían connotaciones revolucionarias que, con el transcurrir de la carrera, noté que incomodaban a algunos compañeros (varones) y docentes.

Recuerdo que el primer diagnóstico para "Periodismo gráfico" —que aún conservo— se llamó "El rol de la mujer en el rock" basado en un análisis crítico de mi historia personal de un pasado rockero, donde contaba el arduo trabajo que tenemos que hacer las mujeres músicas para "compartir" los espacios que ocupan los varones por el sólo hecho de ser varones.

Luego me encontré realizando audiovisuales sobre la libertad de expresión, esforzándome para reflejar en imágenes una paridad de géneros entre periodistas que se han destacado a lo largo de la historia. Lo logré, pero entendí que esa paridad no existe.

Hasta que, sin haber leído demasiado y sin tener testimonios cercanos, comencé a trabajar sobre violencia de género. Cada vez que pasaba al frente a exponer algunos de mis trabajos, un compañero decía: "Uh, ahí viene la feminista". Yo no respondía a ese comentario, pero me sentía atacada, como si me estuviese agrediendo con una palabra que "no me representaba". No me sentía feminista, nunca había ido a una marcha ¿Por qué lo sería... ? ¿Por creer que tenía que haber igualdad entre los géneros? ¿Por poner en evidencia a un profesor con un grupito de alumnos que se burlaban de otro por tener algunas expresiones afeminadas? ¿Por creer que todas las personas debemos acceder a los mismos derechos sin discriminación? Se ve que sí.

Por esas cosas y muchas más, descubrí que ese improperio del que fui víctima, era en realidad la palabra que hoy me identifica y me representa: Feminista. Tuve que leer, aprender y conocer a muchas personas —en su mayoría mujeres— que me acompañaron en ese camino de descubrimiento y reconocimiento de algo que, en definitiva, llevaba dentro mío. Sin dejar de mencionar que, en ese recorrido, me casé con una mujer feminista que conocí en esas mismas aulas.

(*) Periodista / Con X Comunicación Plural e Igualitaria


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