Educación
Sábado 11 de Marzo de 2017

Rosita y los chicos de La Mamadera

La gran maestra santafesina era invitada de siempre en el programa de Julio Vacaflor.

A Rosa Weinschelbaum de Ziperovich la conocen todos simplemente como Rosita. Nadie pone en duda cuando se hablaba de escuelas, maestras y chicos, de quién se trata si se la nombra de esa manera. La pequeñez de su cuerpo no delataba de antemano la fuerza de sus palabras y compromiso con la educación. Era sólo cuestión de escucharla, aprender con ella o leerla. Eso hacían con frecuencia los chicos y las chicas que participaban del Programa La Mamadera. Rosita era una invitada de siempre, y a ellos les encantaba compartir sus opiniones.

Estaban en el estudio de Radio Latina, haciendo el programa en vivo y grabando para la televisión. "Yo les pedía a los pibes que la presenten con su apellido real ¡y era un bolonqui de trabalenguas que los hacía llorar de la risa! Incluida Rosita que festejaba tanta complicidad, ternura y opiniones profundísimas de los pibes!", repasa el periodista y creador de La Mamadera, Julio Vacaflor, invitado a recordar qué pasaba en la escena que quedó para siempre en esa fotografía tomada en 1992.

Dice Julio que hablaban de "paros, docentes comprometidos, comparaciones entre alumnos, tareas manuales de pibes y pibas, qué aprendió ella en la docencia, de las dictaduras, de Sarmiento...". Eran charlas memorables, donde había una especie de juego donde supuestamente retaba a los chicos y ella los defendía", se entusiasma recordando el mentor de la Bandera más larga del mundo, y lanza un contagioso "¡Cómo la extraño!".

Rosita acompañó a La Mamadera y el equipo de chicos y chicas que oficiaban de periodistas a la entrega de los dos primeros Martín Fierro, premios para los que fueron nominados. "Perdimos el primero, ella nos consolaba. Ganamos el segundo y los pibes por poco la llevaban en andas..! La tenemos comiendo sanguches de milanesa sentada con los chicos en el colectivo. Rosita es inolvidable e irreemplazable", exclama una vez más la nostalgia de Vacaflor.

La gran maestra nació en Moisés Ville en 1913 y falleció en 1995, cuando oficiaba de secretaria de Cultura de Amsafé. Pasó por distintos cargo en la docencia, pero siempre fue una defensora de la educación pública, de los derechos humanos y de la actividad sindical del magisterio. Fue cesanteada y perseguida por involucrarse con estas causas. A ella le gustaba recomendar: "El maestro tiene que ser un maestro valiente. Un maestro sumiso hace alumnos sumisos"

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