Educación
Sábado 27 de Mayo de 2017

Quién sostiene a la escuela cuando está en crisis

¿Cómo hacen las instituciones educativas que tienen conflictos sin resolver sostenidos en el tiempo para salir de esa situación?

¿Cómo hacen las escuelas que tienen conflictos sin resolver sostenidos en el tiempo, padecen de mucho malestar y sufrimiento para salir de esa situación? ¿Cómo se materializan los análisis institucionales en las escuelas públicas provinciales? ¿Con qué herramientas cuentan las escuelas para encarar y resolver estos problemas? ¿Quién ayuda? ¿Quién interviene, coopera, acompaña en estos procesos complejos?

   Seguramente existen directores de escuela que pueden realizar un necesario análisis institucional de la situación (directores analistas que pueden también mirarse a sí mismos) pero otros no. Para pensar lo que pasa, dependerá entonces de la suerte que le toque a cada escuela en particular, porque para coordinar un análisis institucional se necesita de un saber específico que no siempre se tiene.

   Los equipos socioeducativos serían la segunda respuesta posible. Fueron creados, entre otras cosas, para asistir en los conflictos de las instituciones junto a los supervisores. Un equipo por cada región que tarda mucho tiempo hasta llegar a las escuelas, y cuando llega asiste a una o dos reuniones como si en dos encuentros se pudiera analizar la institución y encontrar los caminos de salida a la crisis. Benditas sean las regiones con pocas escuelas para que los equipos puedan hacer esta importante tarea de análisis.


En crisis


Cuando una escuela está en crisis institucional y esta situación llega como tal a las autoridades ministeriales (los que trabajan fuera de la escuela, tienen poder de decisión y responsabilidades mayores en la cartera educativa), cuando efectivamente llega, es porque ya corrió mucha agua bajo el puente. A nadie le gusta abrir tanto las puertas de su casa y menos para que se sepan los problemas. Si se quiere es una cuestión de supervivencia social. Y es ahí donde empieza a operar la perversidad del sistema, la inoperancia de la burocracia, el "como si", para en definitiva no ayudar a resolver nada. En el mientras tanto, en la escuela, la realidad empeora, las relaciones empeoran, los cuerpos se enferman, la tarea específica que es la enseñanza se resiente.

   Quienes trabajamos en las escuelas sabemos lo difícil que resulta, en la mayoría de los casos, salir de situaciones de crisis institucional sin apelar a la licencia o al traslado: el problema no se resuelve, entonces nos vamos del problema; pero el problema sigue allí, con los rostros que lo toleran y nuevos rostros que aparecen en la escena y que no se sabe hasta cuándo estarán.

   Qué decir cuando el estallido institucional está vinculado a prácticas que se realizan por fuera de la legalidad, sin respetar ciertos marcos reguladores, donde aparecen violados derechos laborales, derechos de la infancia, falta de transparencia en el manejo de los fondos, incumplimiento de determinadas funciones, entre otros. No todos los sujetos se animan a denunciar: aparecen el miedo, la comodidad, la imposibilidad de desnaturalizar y reflexionar junto a otros, de comunicar y expresar, entre más condicionamientos. Vale recordar que nadie se corrompe si no hay un sistema que lo avale. Y como ya se sabe, porque el mismo enfoque de análisis institucional lo plantea, quien habla, expresa, denuncia, encarna lo instituyente (el cuestionamiento, la crítica) es percibido como "enemigo", chivo emisario, aquel al que hay que "destruir" o "eliminar" de alguna manera. La verdad es que el sistema ayuda poco a estos "personajes de subjetividad heroica" que se inmolan en causas perdidas, porque el procedimiento administrativo es engorroso, lento, definitivamente destructor, lapidario.


Canales más dinámicos


¿Cómo se materializan los análisis institucionales? ¿Cómo hacen las escuelas que tienen conflictos sin resolver sostenidos en el tiempo, padecen de mucho malestar y sufrimiento, para salir de esa situación? ¿Con qué herramientas cuentan las escuelas para encarar y resolver estos problemas? ¿Quién ayuda? ¿Quién interviene, coopera, acompaña en estos procesos complejos? Preguntas que surgen también del día a día en las escuelas; y de allí también algunas propuestas con el fin de aportar al debate:

   Que se tomen como práctica constante los concursos de ascenso a cargos directivos, donde los aspirantes accedan a una formación integral que contemple aspectos de las teorías de las instituciones, de los sujetos, curriculares, de gestión. Los equipos directivos deben conformarse con profesionales capacitados para el puesto que ocupan.

   Reforzar los equipos socioeducativos con más profesionales (son escasos, no alcanzan a cubrir las demandas existentes).

   Acercar a todos los profesionales de la educación la normativa vigente (como leyes, decretos o resoluciones) para que las prácticas se desenvuelvan con la mayor legalidad posible.

   Crear canales dinámicos y operativos para que quienes integran las comunidades educativas (personal, familias, niños) puedan expresar sus sentires, sus necesidades, pedir acompañamiento, ayuda, intervención.Evaluar los casos en particular y actuar según prioridades establecidas.

   Agilizar los procedimientos administrativos con mayores recursos materiales y humanos (la justicia en las escuelas llega como en el país: tarde, mal y nunca).

   Y también, utilizar herramientas de evaluación institucional como es el "instrumento de monitoreo". Hay "síntomas"/ "indicadores" en las instituciones que pueden ayudar en la comprensión más o menos objetiva del estado de situación de la escuela: condiciones edilicias, relaciones interpersonales, proyectos institucionales, vínculo con la comunidad, entre otros recursos.

Ivana Martínez / Maestra

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