Educación
Sábado 18 de Febrero de 2017

"Meter muchos menores de edad en las cárceles no garantizará mayor seguridad"

La representante de Unicef Argentina, Florence Bauer, aboga por una nueva ley penal juvenil sin bajar la edad.

La representante para Argentina de Unicef, Florence Bauer, advirtió que bajar la edad de imputabilidad no dará resultado: "No van a salir mejor, resocializados, sino peor". "Las tasas de reincidencia llegan a un 70 por ciento, según un estudio mundial de Harvard. Por eso decimos que esa no es una forma más eficaz de lograr lo que todos queremos, que es vivir de modo más seguro", dijo Bauer.

   Abogó por ello por una nueva ley penal juvenil "acorde con los estándares internacionales, pero sin bajar la edad de imputabilidad penal" ya que, a su entender, "hay mucha evidencia en el mundo de que ese no es el camino". También consideró que "meter muchos menores de edad en las cárceles no garantizará mayor seguridad".

   —El Gobierno asegura que hubo una subestimación del delito juvenil.

   —Creo que faltan datos y para formular políticas públicas se debe ser muy cuidadosos . Según las estadísticas de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, el 3,6 por ciento de los delitos investigados pueden ser adjudicados a adolescentes de hasta 18 años. Y en ese universo, el 12 por ciento son delitos graves y el resto son delitos contra la propiedad.

—Algunas encuestas hablan de un gran respaldo público a la baja de la edad.

   —Me preocupa que en este momento se esté culpabilizando mucho a los adolescentes por los problemas de seguridad cuando, en realidad, son mucho más víctimas que victimarios.

   —¿Quién culpabiliza? ¿el Gobierno, la sociedad?

   —Es una tendencia, se da en muchos lados y es entendible cuando pasan algunos hechos terribles como el de Brian. Pero hay que entender también que por un caso como el de Brian, hay miles de chicos que no reciben resguardo. Hablamos de una edad donde reciben menos que los mayores y tienen menos derechos. Hay mucha evidencia de que si un chico ha vivido en ambientes muy violentos o que abandonó la escuela secundaria, o no tuvo salud ni recreación, tiene más probabilidad de vincularse con el delito.

   —¿Qué es lo que hace que los 16 años sea la línea "de conciencia" del delito?

   —El adolescente tiene su cerebro en fase de crecimiento y puede ir para un lado o para el otro. Tiene comportamientos más impulsivos y no piensa tanto en las consecuencias sociales. Además, bajar la edad no es disuasivo para un adolescente.

   —En su perspectiva, ¿qué haría falta antes de bajar la edad de imputabilidad?

   —Una ley de penal juvenil sin bajar la edad. No hace falta bajarla. Hay que comprender que las medidas más represivas en los adolescentes no son las que garantizan la mayor seguridad. La tasa de reincidencia es muy alta. Un estudio de Harvard habla del 70 por ciento. Habría que calcularlo acá.

   —¿Cuáles son esos estándares internacionales que debería incluir una nueva ley ?

   —Por ejemplo, que busque que la privación de libertad sea una medida de último recurso y siempre buscando la reinserción, la resocialización, en el marco de un régimen de protección integral de la infancia.

   —Régimen penal juvenil y protección integral parecen ideas contradictorias...

   —El sistema penal y el de protección se deben articular, y ese es el desafío. En la Argentina hay una muy buena ley de protección pero le falta mucho de implementación, le faltan recursos y falta establecer la prioridad. Para nosotros es la prevención.

   —De lo que siempre se habla es de las instituciones donde alojan a los menores de edad.

   —Yo he visitado establecimientos donde hay chicos detenidos que muchas veces no tienen una mesa, un colchón, un plato para comer. Ni hablar de educación o salud. Y se juntan chicos que cometieron una infracción menor con otros que cometieron delitos graves. Por eso se dice que son escuelas del delito. ¿Quién monitorea eso?

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