Educación
Sábado 18 de Marzo de 2017

Menos libros, menos ayuda para las escuelas, menos formación docente

Un estudio de la Ctera analiza las consecuencias de la subejecución presupuestaria en educación.

Menos libros, menos computadoras, menos ayuda para las escuelas más pobres de la Argentina y menos formación docente. Este es el panorama de la educación nacional luego del primer año de gestión del gobierno de Cambiemos. Lo dicen los números: en 2016 se ejecutaron 12 mil 100 millones de pesos menos de lo presupuestado para el área. El impacto de no invertir y ajustar en educación es analizado en un informe preparado por el Instituto Marina Vilte de la Ctera.

En campaña y a poco de asumir como ministro de Educación y Deportes de la Nación, Esteban Bullrich, repetía en distintas conferencias y entrevistas que entre sus primeras medidas, apenas se hiciera cargo de la gestión, estaba la decisión de construir tres mil nuevos jardines de infantes. "No se construyó ninguno", dice categórico el secretario de Educación de la Ctera, Miguel Duhalde, en charla con La□Capital. Y agrega que "tampoco se crearon nuevas escuelas secundarias para garantizar la enseñanza obligatoria ni se avanzó en la infraestructura necesaria para asegurar las escuelas de jornada extendida (o ampliada), donde ya se venía con una deuda previa".

El informe de la Ctera —"Análisis a un año de la restauración neoliberal en la educación argentina" de marzo de este año— profundiza sobre qué pasó con el presupuesto educativo en el primer año de gestión de Mauricio Macri. El primer dato preocupante es que a una semana de cerrar el 2016 faltaban ejecutar más de 12 mil millones de pesos (Sobre un presupuesto total de 100.411.095.735 de pesos, se decidió no ejecutar 12.094.243.409,78 de pesos: casi doce mil cien millones de pesos de subejecución presupuestaria, es decir el 12,04 por ciento del presupuesto de esta repartición no se utilizó).

Dinero que no se recupera

Desde la Ctera, Duhalde advierte que la plata no invertida en su momento "es irrecuperable, es dinero que se pierde" para la educación. Pone como ejemplo, que durante el año pasado, "no se ejecutaron 250 millones de pesos destinados para cursos gratuitos para unos 80 mil docentes de todo el país, que iban a dictar universidades, sindicatos, institutos de formación. Eso no se recupera, no pueden ser retroactivos". O bien la ayuda que perdieron de recibir escuelas rurales (unas 10 mil recibieron ayuda financiera en 2015 y sólo 110 en 2016) o que responden al programa de situación de vulnerabilidad, programa por el cual en 2015 fueron asistidas casi 900 de estas últimas y el año pasado ninguna. "Es como si se le dijera a un chico: «Mirá este año no te doy de tomar la leche, pero el año que viene la podés tomar dos veces». Eso no existe. Es una pérdida que no se recupera", grafica el dirigente sindical la no inversión a tiempo, además de señalar lo que esto significa en proyección histórica.

Expresa que hay una gran preocupación de la Ctera por la integralidad del sistema educativo, "aunque lo que aparezca en los medios sea siempre el reclamo salarial" de los educadores. En esa misma línea de demandas recuerda que la Ctera viene luchando para conseguir una nueva ley de financiamiento educativo que eleve al 10 por ciento del PBI lo destinado a educación.

Programas paralizados

El análisis del Instituto Marina Vilte (Ctera) —se puede leer completo en mediateca.ctera.org.ar— detalla que durante el año pasado se denunció el desmantelamiento de los equipos técnicos que trabajan en el Ministerio de Educación en áreas claves, los despidos masivos y el cierre de importantes planes y programas que se encontraban en ejecución, como el Plan de Finalización de Estudios Secundarios (Plan Fines) y el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI), además de la no continuidad de obras de infraestructura escolar así como la compra y distribución gratuita de millones de libros. También que se paralizaron programas principales como el Conectar Igualdad, por el cual llegaban netbooks para estudiantes y docentes, y se implementaban proyectos de inclusión digital. Además, de acuerdo con el relevamiento del Instituto Marina Vilte, de las más de 400 mil netbooks entregadas en 2015, sólo llegaron a las escuelas unas 100 mil el ciclo lectivo pasado.

Y entre otras metas incumplidas —como antes mencionó Duhalde— no se realizó el lanzamiento del Programa de Fortalecimiento de los Jardines Infantiles, y "los 426 millones de pesos disponibles para ese fin tuvieron una ejecución nula durante 2016".

El ajuste educativo también llegó al Instituto Nacional de Educación Tecnológica (Inet) —a cargo de Gabriel Sánchez Zinny— que durante el 2016 utilizó sólo el 15 por ciento de los fondos previstos. Esta subejecución no pasó sin consecuencias en la educación técnica. tal como se lee en el informe de la Ctera, se sintió en los bajos niveles de asistencia financiera a las escuelas y demás instituciones de educación técnica: "Solo 26 instituciones de educación técnica recibieron asistencia para acondicionamiento edilicio cuando la cifra prevista para ese periodo del año era de 200 instituciones a asistir y en los primeros nueve meses del año anterior se había asistido a un total de 104 instituciones". Algo parecido ocurrió con el equipamiento: solo lo recibieron 262 instituciones, cuando debían haberlo hecho 550 (y en 2015 lo recibieron 906 instituciones en el mismo lapso).

Menos formación docente

Los programas socioeducativos, como los de Coros y Orquestas o Ajedrez Escolar, también recibieron el golpe de la subejecución presupuestaria. Según el informe de Ejecución Física Financiera que publica el Ministerio de Hacienda (correspondiente a fines de septiembre de 2016) y que cita el análisis de la Ctera, de los casi seis millones de libros previstos distribuir durante los primeros nueve meses del año pasado, solo se distribuyeron poco más de un millón 300 mil textos, cuando el año anterior y en ese mismo período se habían distribuido 5 millones 670 mil libros. Vale recordar que los libros eran cuidadosamente seleccionados por el Plan Nacional de Lectura y acompañado por una serie de inciativas de formación y propuestas para el aula.

El análisis de la Ctera señala que el área de la formación docente es una de las más castigadas por el macrismo. Lo indica la caída de cantidad de estudiantes de los profesorados que recibieron becas (12.683 contra 24 mil previstos), así como también los becarios de grado y especializaciones (ninguno en 2016, contra 300 en 2015), y de población indígena en particular que recibieron becas (3.965 contra 6 mil previstos para los primeros 9 meses y 5.601 del mismo período del 2015). También lo recuerdan los cursos que dejaron de dictarse en el marco del Programa Nacional Nuestra Escuela, un plan acordado en paritarias en 2013, tras una lucha histórica del magisterio por recibir capacitación gratuita y en servicio.

La proyección para el 2017 no es la mejor si se tiene en cuenta el antecedente de la subejecución presupuestaria y el no cumplimiento de las leyes vigentes, como la de financiamiento educativo, donde se contempla el llamado a paritaria nacional para acordar un salario que ponga en igualdad de condiciones a todos los docentes del país.

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