Mi anécdota
Sábado 03 de Junio de 2017

Los sentidos puestos en juego

No recuerdo cosas específicas... La memoria ha resultado muy frágil en la reconstrucción de ese momento de mi vida.

No recuerdo cosas específicas... La memoria ha resultado muy frágil en la reconstrucción de ese momento de mi vida. Hice mi primaria desde 1970 a 1976. Aunque ya estaba en esa escuela desde preescolar.

Era una escuela de monjas, pero en la dirección de su primaria estaba una persona laica. Había hecho teatro, en uno de los pocos, sino único grupo de Villa Constitución. Uno de sus compañeros fue mi padre.

Mi imaginario se afirma sobre ese pasado, para reconocer desde ahí la impronta artística que apareció todos los años, en un festival que se hacía por octubre, donde todos participábamos cantando, bailando, actuando. No recuerdo otro porqué.

Cada año descubríamos una canción nueva para escenificar. El patio de la escuela se iba poblando en distintos horarios, por diferentes grupos. El espacio, envuelto por algo desconocido, nos envolvía hacia un futuro. Algo que nos situaba en ese lugar, de manera distinta, otra forma de apropiarnos de la escuela. No solo eran las melodías, sino también toda la pregnancia de los sentidos puestos en juego. Y desde luego prepararse para el público, para todas esos rostros familiares, curiosos..

Actuar era para mí algo que me sacaba un poco de mi timidez.

La maestra y mis compañeros se transformaban en compañeros de viaje... Yo no sentía que había que lucirse, era un juego. Saber que, de otra manera, estábamos contando, pronunciando nuestra historia. Balbuceando nuestros vínculos.

Ahora, desde el presente, agradezco esas huellas. Me hacen ser quien soy. Me hicieron buscar a quienes conocí. Y qué fuerte son las vivencias a partir del arte. Me dieron otra posibilidad de leer algunos hechos, que por ese entonces, fueron muy traumáticos para mí, para también para todo mi país.

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