Educación
Sábado 20 de Mayo de 2017

"Las neurociencias muestran cuál es el rol de la afectividad para el aprendizaje"

La opinión es del médico psiquiatra Lucas Raspall. El miércoles presenta su libro "Neurociencias para educadores".

Lucas Raspall es médico psiquiatra, psicoterapeuta, profesor universitario y un entusiasta defensor de las neurociencias: "La palabra neurociencias se popularizó, la gente habla de neurociencias. Me encantan. Hay un aporte que tenemos que escuchar porque nos cuentan un montón de cosas sobre cómo funciona el cerebro". Con la mirada en las emociones y en los valores, Raspall escribió "Neurociencias para educadores. Mucho más que cerebros... ¡personas!". Un libro pensado para docentes y padres.

"Si hay algo que muestran las neurociencias es el rol de la afectividad para el aprendizaje", afirma quien ejerce como profesor en distintas cátedras de las facultades de Medicina (UAI), Psicología (Ucalp) y Terapia Ocupacional (Iugr). "Una de mis pasiones es la medicina china que estudié y me formé en la misma. Pero siempre mi berretín fueron las rutas de la mente", comparte sobre los temas que lo desvelan.

Hace poco tiempo, Lucas Raspall presentó su libro "Neurociencias para educadores..." en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires. El miércoles 24, a las 19, lo hará en Rosario, en los altos de la Librería de Sarmiento 829.

—¿Qué es lo que te encanta de las neurociencias?

—Para decirlo en criollo, antes se hacía una tomografía, veías una foto del cerebro y te quedabas con esa foto que te mostraba estructura, tamaño y otros datos. Con las resonancias funcionales (desde hace unos 15 años) empezamos a ver cómo funciona el cerebro. Eso es magnífico, porque se ve en tiempo real. Y cada vez son más intensos los estudios y las investigaciones que se hacen. El aporte de esas investigaciones son muchísimos. Por ejemplo, los estudios funcionales miden el consumo de oxígeno y de glucosa en distintas áreas del cerebro. Se va viendo, de acuerdo a estímulos que se van presentando, qué áreas se activan, cuáles no o con qué otras áreas se comunican, cuáles son las vías que inhiben o estimulan. Se van trazando rutas. Esto es lo que hace Jorge Nagel, un referente a nivel país e internacional, que estudia las conexiones que tiene el cerebro.

—"Mucho más que cerebros... ¡personas!", subraya el subtítulo de tu libro "Neurociencias para educadores" ¿Por qué el acento en lo afectivo?

—No es que las neurociencias desconozcan lo afectivo, si hay algo que muestran las neurociencias es cuál es el rol de la afectividad para el aprendizaje. Lo destacan, lo muestran, de una manera por demás de contundente. Lo que intento sumar es que el corazón, decimos metafóricamente, está también en el cerebro, es lo que se llama el "cerebro emocional". Las neurociencias muestran eso, pero de lo que no pueden dar cuenta, al menos hasta hoy y entiendo que quizás no lo vayan a hacer nunca, es de toda la subjetividad, de la historia, de lo que hace que cada cerebro sea siempre, absolutamente individual. Y es ahí donde pongo el foco. Es como decir "nosotros empezamos a entender cómo funciona el cerebro, lo afectivo, la motivación, la atención, la memoria..." pero no podemos normalizarlo, porque significaría afirmar que todos tienen "este cerebro" y "todos funcionan igual". Es prácticamente absurdo porque lo que hace que ese cerebro esté disponible o no, sintonizado en una radio o en otra, es la historia de cada nene.

—Desde hace años, las experiencias docentes han mostrado cómo el afecto tiene lugar en los aprendizajes ¿Qué diferencia esta mirada de la pedagogía de aquella de las neurociencias?

—Diferencias nada. Todo es complementariedad. De alguna manera es revalidar el relato o la inferencia que hizo históricamente el docente y decir: "Sí, tienen razón, miren cómo funciona esto". Una cosa no quita la otra ni está por encima. En algún punto, incluso desde la mirada freudiana si lo pensamos desde la psicología, las neurociencias van validando un montón de hipótesis como verdad. Antes la maestra decía "si ese nene sigue estando tan triste no entiende, no puede aprender". Están diciendo lo mismo (pedagogía y neurociencias): una lo muestra, otra lo ve y lo explica.

—¿Qué demandan los docentes de las neurociencias?

—En general los docentes se interesan mucho porque van encontrando respuestas a lo que no pueden explicar. Es como si se les pudiera devolver una teoría fundada científicamente que explica todo lo que ellas saben. Es como cuando se dice "yo sé que es así pero no te lo puedo explicar" o "yo sé que es así pero no sé muy bien por qué". Las neurociencias lo explican. Los docentes toman conciencia de que las sabían y las pueden explicar. La recepción de los docentes, en general, es siempre buena, porque se van puntualizando métodos para primero ayudar al chico a conocer cuáles son sus emociones, a regularlas, a generar un ambiente óptimo, lo que se llama "entorno favorecido" para que pueda aprender. Entonces, es entender que si primero no se hizo el recorrido para motivar, es imposible pretender que sostengan la atención, y cuando estos pasos no están dados no hay aprendizajes significativos. Quizás desde las neurociencias el aporte sea hacer una secuencia, entenderla, ver de qué manera el cerebro se va iluminando cuando a un chico le encendés la motivación, y está ahí, disponible.

—¿Cómo juega el contexto del aula?

—Es como si fuera un centro especializado de educación emocional. Es un microcosmos que refleja a toda la sociedad. Ese saloncito pequeño al final da cuenta de lo que pasa en el mundo entero. Es un lugar precioso para intervenir. Y no solo para enseñar las cuestiones formales y los contenidos típicos de las asignaturas sino para enseñar a ser personas.

—Las neurociencias están de moda. ¿En qué beneficia y en qué perjudica que lo estén?

—Como todas las cosas que se ponen de moda empieza a correr el riesgo que algunos saben y algunos no saben tanto... Los que de verdad saben de neurociencias asumen y dicen desde el primer momento que sabemos muy poco, que las neurociencias todavía nos enseñan muy poquito de todo lo que hay para aprender. Además por estar de moda empiezan a ser puesta en canales de comunicación masivos y se corre el riesgo de que se malinterpreten, que se hagan lecturas rápidas de temas que deberían conocerse bien para hablarlos con respeto, pero sobre todo con conocimiento, que es lo más importante. Por otro lado, como todas las modas, tiene la ventaja de poner sobre la mesa algo que le puede llegar a la gente. Y este es el trabajo del divulgador.


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Para docentes y padres

El libro de Lucas Raspall está orientado a los educadores, docentes y también padres. El autor anticipa que el trabajo pone el foco sobre la infancia, por lo que está apuntando en especial a los docentes de los niveles inicial y primario. "Pero, de más está decir, que el aprendizaje no tiene edad, caminando la vida entera a distinto paso. Y si bien pueden cambiar algunos tiempos y posibilidades, sus reglas básicas no se modifican".

En cada capítulo de "Neurociencias...." hay una serie de propuestas sugeridas a modo de ejercicio y reflexión sobre el tema que se desarrolla. Raspall dice que están dirigidas a los destinatarios de su libro: los educadores. "El educador es todo aquel que esté con otra persona en calidad de poder enseñar algo. Por supuesto, que el educador formal es quien está en la escuela, es quien conocemos como docente. Pero un papá es educador. Si el papá entiende estas propuestas que estoy haciendo va a saber educar a su hijo mucho mejor. El recorrido entero del libro termina en un capítulo que tiene que ver con los valores, que muestra hacia dónde vamos. Porque como decía Freire, si la educación no es para liberar a esa personita, si no es para que esa persona no sepa mirar al que está al lado, si no es para que ese nene aprenda a ir al encuentro con la felicidad no sirve de nada", señala Raspall.

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