Educación
Sábado 30 de Septiembre de 2017

Las mil y una razones por la ESI

La Educación Sexual Integral (ESI) como espacio de encuentro construido entre alumnos y docentes

En 18 años de docencia, pase por todos los estados, modelos y paradigmas pedagógicos en cuanto a la educación sexual y sus avatares. Fue en estos recorridos, algunos solitarios y otros no tanto, donde primeramente pude construir y construirme desde lo que sentía, experimentaba y dudaba, para luego investigar, especializarme, y comprender que nunca debía dejar de hacerlo.

En este proceso logré entender que la condición humana nos constituye como seres sexuados, deseantes y diversos a lo largo de las diferentes etapas de desarrollo. Es en éstas que el gesto de acompañar la construcción de sexualidades adquirió, concibiéndome como educadora, una importante relevancia, ese acompañamiento debe brindarse lejos de adoctrinamiento y disciplinamiento moralistas y sí en un contexto de diálogo y afecto.

En 2006 llegó para quedarse la ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) que viene a interpelarnos sobre creencias, verdades y conceptos anquilosados, pero sobre todo a acercarnos, atravesarnos e igualarnos en un marco de derecho. Es el abordaje integral de ésta, que entiendo a las sexualidades como un valor —en palabras del sexólogo español Efigenio Amezúa— pero además, como un modo de "estar" y de "ser"en el mundo.

De las experiencias vividas particularmente con respecto a la implementación de la ESI en los ambientes escolares me gustaría rescatar las razones para sostener, resignificar y poner en valor cada encuentro en donde docentes y estudiantes nos sensibilizamos haciendo la ESI. Le damos forma y sentido desde cada aula, pasillo, gimnasio, juntos y muchas veces, desencontrados. En todas las modalidades de enseñanza, en todas las áreas o sólo en aquellas que verdaderamente se sientan en el compromiso de hacerlo, afectando, justamente porque ponemos en juegos nuestras emociones, a todos los actores institucionales desde nuestras propias biografías sexuadas, forjadas desde el sustrato de donde partimos.

Entre las varias razones que creo motivantes de mi trabajo una de las que considero medular, es que la ESI es ese espacio de encuentro construido entre todos, en donde desnudamos nuestros conflictos, donde se diluyen las posiciones de poder docente-alumno, donde afloran los temores, sueños, deseos, comportamientos, gustos y decisiones a tomar, donde diversificamos nuestros pensares, donde somos en presencia de otros, donde devenimos en seres sexuados y finalmente, en este ejercicio, nos dignificamos.

No imagino el acto de educar alejado del acceso a nuestras diversas sexualidades. Es aquí donde surge otra razón para adentrarnos en este territorio, todos poseemos un cuerpo, estemos conscientes o no de él y sus deseos. Estos cuerpos que portamos se significan impregnándose de historia, de cultura, de estética, de política, de memoria, de discursos, de derechos que construyen ciudadanía sobre y desde los mismos. Desde esta posición resulta vital tomar la ESI como proyecto institucional —no sólo en establecimientos educativos, la ESI debe colmar la sociedad toda, la ESI debe ejercerse también en otros ámbitos: clubes, dispensarios, trabajos— y sostenerla en el tiempo transformándola en una práctica sustentable, por nosotros y por los que vienen. Así es que podemos pensar a nuestros cuerpos como modos, en tanto diversos, de pertenecer a territorios, también diversos, que son trazados con patrones, mandatos, prejuicios, estereotipos, cuidados y prácticas socialmente impuestas. El trabajo para poder llevarlo a cabo es mucho.

Continuando en esto de encontrar razones que sustenten la aplicabilidad de la ESI, hay que entender a la ESI como espacio transformador. Porque de los diálogos y debates que de ella se desprenden, surgen procesos de empoderamiento de acciones y de voces que conquistarán nuevos espacios sexuados de forma crítica, politizada y equitativa. Por eso es bandera la frase "Sin ESI no hay ni una menos" y todos y todas sabemos que es así. La ESI viene a compartir y fundamentar la Perspectiva de Género como el reconocimiento de las diversas formas de sentirnos mujer y hombre, en la construcción de lo femenino y lo masculino, en desaprender históricas formas de demostrar el amor, para determinar cuando las relaciones son pura violencia en carne o en palabras.

Es por esto que la ESI sustenta la búsqueda de identidad en las niñas, los niños y adolescentes de-construyendo binomios como heterosexualidad/homosexualidad, maternidad/paternidad, hombre/mujer, normal/anormal, para atender a la riqueza que nos brinda la diversidad del sentir.

No puedo dejar de citar a Carlos Skliar quien concibe al "Maestro como un creador de atmósferas". Como educadora espero que todos y todas en los espacios educativos seamos "creadores de atmósferas". Deseo que la ESI habilite y replique esas atmósferas, que tienda puentes, nos fortalezca en nuestra labor para que sean muchas más las razones que nos seduzcan para su real implementación, para que todos los estudiantes puedan pensarse y sentirse seres autónomos gozosos de tomar decisiones responsables y disfrutables en cuanto a sus sexualidades y nosotros los educadores, dignos acompañantes de estos procesos transformadores.

(*) Docente de secundario, orientadora en educación en sexualidades y diversidad funcional/discapacidad. Participa de los proyectos Busco Pareja... Pedagógica/ESI (Instituto Zona Oeste), coordina talleres organizados desde La Sexualidad como Derecho, de Ahora Hablamos Nosotras y Cuerpo Común (Etica, Bachillerato de Tablada).

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