Educación
Sábado 08 de Julio de 2017

La Universidad Nacional de Rosario, en el Mundial de Programación

De cada cien universidades que compiten, una llega a la final. Lograron una mención honorífica.

Este año se realizó nuevamente el Mundial de Programación, cuya sede fue en Rapid City en Estados Unidos. El grupo denominado "You've gone incognito" está integrado por los estudiantes de licenciatura en ciencias de la computación Maximiliano Redigonda, Iván Díaz y de ingeniería electrónica, Brian Morris Esquivel. El liderazgo del equipo estuvo a cargo de Pablo Zimmermann, integrante del equipo "Caloventor en dos", quienes fueron campeones latinoamericanos en la edición pasada.

   "Nuestro trayecto comenzó en la secundaria, con participaciones en distintas competencias de informática. La diferencia con otras experiencias es que esto se arma por equipos. A Iván lo conozco de la secundaria, pero nos faltaba un integrante. Fue entonces que los chicos de «Caloventor en dos» nos recomendaron a Brian. No había participado nunca en una competencia de informática, pero sí de matemática. Y si sabes de una te puede gustar la otra. Replicamos la idea del equipo anterior: dos programadores y un matemático", contó Maximiliano Redigonda.

   "Lo que hizo «Caloventor en dos» el año pasado nos motivó para armar el equipo, porque si no hubieran estado ellos, pensaríamos que llegar a la final de un mundial de programación era inalcanzable", reflexionó Brian Morris Esquivel.

   Este es el tercer año consecutivo que un equipo conformado por alumnos de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (UNR) obtiene la clasificación a este torneo. En mayo de 2016 el grupo "Caloventor en dos" participó de la final de la Competencia Mundial de Programación realizada en Tailandia, posicionándose primeros entre los países latinoamericanos y 32 en la tabla general, sobre 138 equipos de todo el mundo.

El valor de la experiencia

"Si queremos sacar un promedio apresurado, de cien universidades que compiten, una sola llega al mundial. En los mundiales tenés un límite de participación por equipo: los integrantes sólo pueden participar dos veces. Con «Caloventor en dos» primero fuimos a Marruecos, y al otro año a Tailandia, donde salimos campeones de Latinoamérica", comentó Pablo Zimmermann.

   La experiencia sirvió para que este nuevo equipo pueda vivir lo que es un mundial. "Dimos todo, pero al ser nuestra primera vez no nos fue tan bien. Estamos pensando que ir al mundial del año que viene quizás sea apresurado por los tiempos, y que lo mejor sería entrenar y mejorar durante ese período para encarar el del 2019. Si apuntamos al que viene, sería arriesgado porque consideramos que necesitamos practicar más y armarnos mejor como equipo. Pero como primera experiencia fue maravillosa, vivimos en carne propia lo que significaba", explicó Brian.

   El Torneo Argentino de Programación, una de las instancias clasificatorias para el mundial, no les fue fácil, y terminaron saliendo terceros dentro de la UNR. "Era la primera vez que participábamos en equipo, pero en el Regional, que se hizo en Buenos Aires, pudimos superar a los dos equipos de nuestra universidad, y quedamos terceros en toda la Argentina. Fuimos sin expectativas, sólo para ganar experiencia. Sin embargo hicimos un buen trabajo y pudimos clasificar. Fue una locura", repasó Maximiliano.

Compartir el podio

En el Regional compartieron podio con un equipo de Universidad de Buenos Aires y otro de la Universidad Nacional de Córdoba. La instancia de clasificación que le corresponde a la región la componen Argentina, Chile, Perú, Paraguay, Bolivia y Uruguay. Este año se clasificaron sólo 4 equipos para la cita en Rapid City. "Habían definido no competir en el Regional, pero cuando me lo comunicaron, les insistí que vayan. Por suerte les fue muy bien, le ganaron a equipos fuertes que ya tenían trayectoria", contó Zimmermann.

   "Fue bastante shockeante la clasificación al mundial. Pudimos conocer otros chicos que estaban en la misma que nosotros. Una de las cosas más valorables de la competencia es conocer a tanta gente que comparte este gusto. Uno aprende mucho al hablar con los demás", destacó Iván Díaz.

   "Con «Caloventor en dos» antes de salir campeones, nos preparamos mucho, mientras que en su caso era la primera experiencia. Y en momentos de competición, eso muchas veces influye. Sin embargo, cuando los chicos clasificaron al mundial, comenzaron a dedicar todas las energías en eso. Hicieron algunas experiencias previas, como ir a Brasil, para aprender con expertos, gracias al aporte de la universidad. No alcanzó, pero se notó marcadamente el progreso", comentó Pablo Zimmermann.

Entrenamiento crucial

El entrenamiento en Brasil fue crucial para que comenzaran a vivir lo que sería el mundial. Durante dos semanas, todas las mañanas concurrían a una parte teórica y a la tarde realizaban simulacros de competencia que duraban hasta cinco horas.

   Sin embargo, el mundial tiene sus propias vivencia y características. "Meter los doce problemas de la competencia sabíamos que era una utopía, pero arrancamos tranquilos, cómodos y sin presión. Pero con meter uno más habríamos quedado en una posición mucho más cómoda. Nos tocó un tema que no teníamos mucha práctica y se nos complicó", explicó Brian.

   "Nosotros cuando fuimos a los dos mundiales sentíamos que sabíamos todo, y allá nos encontramos que no era así. En este caso, yo les tenía fe con ese problema pero tenía claro que no era el tema que más les convenía", relató Zimmermann.

   "La motivación está más alta que nunca. Nuestra idea es seguir practicando y perfeccionándonos como equipo. Si tenemos la posibilidad de llegar a otro mundial, queremos hacerlo con la experiencia y el conocimiento suficiente para estar a la altura de la circunstancia. Por suerte, este año fue positivo para conocer el contexto del mundial y que tipo de dificultad presenta", resumió Maximiliano Redigonda sobre la competencia realizada a fines de mayo pasado.


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