Educación
Sábado 05 de Agosto de 2017

La historia de la escuela que enseña a chicos hospitalizados

La cuenta su fundadora, Esperanza Giménez R. de Solari. Una entusiasta ex alumna del Normal 1, de 98 años

Hace 45 años se creaba en Rosario la Escuela Domiciliaria y Hospitalaria, la primera de la provincia destinada a enseñarles a los chicos que debían permanecer internados por largas dolencias. Los detalles de esta historia los cuenta su fundadora: Esperanza Giménez Rafuls de Solari Viglieno, una increíble mujer de 98 años, ex presidenta de la Asociación de Ex Alumnas del Normal Nº 1. "La satisfacción más grande que tuve fue un día de Navidad, cuando una señora que no conocía me llamó por teléfono para agradecerme que había sido la única escuela que había podido tener a su hijo enfermo y gracias a eso había podido terminar la primaria. Me hizo muy bien".


Esperanza invita a acomodarse en una sala de su casa, con el tiempo suficiente para mantener una charla distendida. Y así ocurre: "En Buenos Aires ya había una escuela domiciliaria, pero no en Rosario. Entonces se me ocurre conversarlo con las ex alumnas de la asociación. Empecé a elaborar cómo podía ser. Veía la necesidad que había de crear una escuela domiciliaria y hospitalaria".


Tres nenes internados por afecciones cardíacas en el Hospital Escuela de Granadero Baigorria fueron los primeros en recibir la atención de estas maestras. Ese hecho fue el 7 de agosto de 1972, cuando la escuela impulsada por Esperanza comenzó con sus clases. Siempre esta educación fue gratuita.


"Las primeras maestras —sigue Esperanza entusiasmada con su memorioso relato— hicieron el trabajo sin cobrar nada, después se les fue pagando, pero siempre fue un trabajo que nació a pulmón". Es que "a pesar de ser una asociación de una escuela rica" —continúa— los fondos no alcanzaban a sustentar los sueldos, pero igual se las ingeniaron para pedir donaciones a las empresas y diferentes organizaciones locales. Con ese dinero sostuvieron la escuela los primeros tiempos.


Esperanza es ex alumna de la Escuela Normal Nº1 Nicolás Avellaneda (Entre Ríos y San Juan), de donde también egresó como profesora en ciencias en 1939. Por razones que define personales no se dedicó a la docencia, pero en cambio sí de lleno a la Asociación de ex Alumnas. "Cuando me llamaron para trabajar en la asociación acepté. No tenía sueldo de ninguna clase, por el contrario, iba a hacer lo que quería". Por 1972 estaba al frente de la asociación y es cuando empieza a diseñar esa idea de fundar esta particular escuela. "Había chicos que estaban mentalmente sanos, pero no podían concurrir a la escuela, y corrían el riesgo de perder el curso. Así empezamos".


Nunca tuvo intención de dar clases en esta modalidad de enseñanza, lo dice sin vueltas. Su atención estaba puesta en que esta nueva escuela funcionara y se proyectara. "Nos reuníamos en mi casa una vez a la semana para trabajar, planificar las clases. Las maestras siempre trabajaban a pulmón", detalla sobre la dinámica de cómo se organizaban para seguir las trayectorias escolares de los chicos internados, conversar sobre lo cotidiano de esa enseñanza.

"La satisfacción más grande fue una Navidad cuando me llamó una señora para agradecerme que su hijo enfermo había podido estudiar"

La escuela creció, se fue haciendo reconocida y logrando mayores apoyos. "Una vez Silvestre Begnis (gobernador entre 1972-1976) me dijo que iba a fundar una escuela igual en Rafaela pero después con los cambios que hubo no la pudo hacer", rememora. También la vez que el Hospital Vilela decidió poner una placa de referencia a esta educación.


Con una elegancia inconfundible que la diferencia todo el tiempo, Esperanza habla del pasado de educadores de sus padres, también de su familia, en particular con infinito cariño de sus tres nietas y el bisnieto que vive en Alemania.


"Me gusta leer, siempre lo hago. Todos los días recibo La Capital y La Nación", dice que ese es el secreto clave para llevar tan bien sus 98 años (el 9 de noviembre cumple los 99); también pasear cuando se puede, y dejarse cuidar su peinado por una peluquera.


¿Siempre usa todos los apellidos? "Los apellidos se usaban así, son mis apellidos, aunque ahora firmo Esperanza Giménez R. de Solari V.", se divierte con su comentario y respuesta.


El martes 8, a las 10.30, en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela, la Escuela Hospitalaria festejará sus 45 años. Anuncian que estará la ministra de Educación, Claudia Balagué. También Esperanza para quien el mejor recuerdo que tiene para este aniversario es "haber creado la escuela y dejarla para Rosario y la provincia".


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Derecho a la educación

La primera tarea que se dieron las ex alumnas de la Normal 1 para enseñar en los hospitales fue visitarlos, hablar con pediatras, asistentes sociales y luego diseñar un plan de trabajo. De los tres alumnos iniciales de 1972, tres años después sumaban 336 chicos, la mayoría pertenecientes a familias de bajos recursos.


Ni ex alumnas ni maestras se quedaron quietas y en 1983 lograron que el Ministerio de Educación de Santa Fe incorpore la escuela al sistema de enseñanza privada. Siempre gratuita, siguiendo los planes oficiales y con su sede de trabajo en el Normal. En 2011, pasa a ser una escuela pública del Estado, pero solo como Escuela Hospitalaria y su sede se traslada a la Primaria 527. Desde entonces los chicos que permanecen en sus hogares, impedidos de asistir a clases, son atendidos por los docentes de las escuelas de origen y a las que pertenecen.


Tanto las crónicas de La Capital como un repaso histórico que ofrecen las actuales integrantes de la Asociación de Ex Alumnas de la Escuela Normal Nº 1 "María G. de la Fuente de Lonca", coinciden en que desde el inicio esta escuela tuvo como premisa garantizar el derecho a la educación de las infancias. Un dato que destacan Elda Arroyo y Clara Barresi, presidenta y tesorera actuales de esta asociación.


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La Hospitalaria

Hoy la escuela impulsada por Esperanza conserva el nombre (y la tarea) de Hospitalaria. Las maestras tienen su lugar de trabajo en las salas de pediatría de los Hospitales Provincial y Centenario, y en los Hospitales de Niños Vilela y Zona Norte. Y en algún caso puntual también asisten a los chicos internados en sanatorios privados. Catorce docentes, incluida una sola maestra para el nivel inicial y dos directivos, se encargan de semejante tarea educativa.


Patricia Clement es la actual directora de la Escuela Hospitalaria de Rosario. En realidad lleva 28 años de trabajo en la modalidad y diez como directora. "Nuestro trabajo es muy particular, porque además de poner el cuerpo y alma como todo los demás docentes, trabajamos con una situación de vulnerabilidad que es la de las enfermedades", reflexiona sobre el corazón de su tarea.


La mayoría de sus alumnos pasan por enfermedades que logran superar. Hay otros que no y es ahí donde el vínculo se hace más difícil de sostener. "No tenemos un asesoramiento especial para estos casos, pero para nosotros es siempre un trabajo institucional", dice Patricia sobre el apoyo que se dan como colectivo de educadoras.


Para enseñar en esta modalidad siempre se sigue lo que marca la currícula, pero buscando una mirada más lúdica de las propuestas que se les acercan a los chicos en los hospitales. ¿Volverías a elegir esta escuela? "Claro. Siempre. Ya la elegí una vez. Todas quienes enseñamos aquí lo hacemos porque estamos convencidas de nuestro trabajo, porque lo elegimos", dice la directora valorando la iniciativa que hace más de cuatro décadas tu Esperanza.



Por la igualdad de oportunidades

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La ley nacional de educación 26.206 contempla la educación domiciliaria y hospitalaria. En su capítulo XIII (artículos 60 y 61) señala que "la educación domiciliaria y hospitalaria es la modalidad del sistema educativo en los niveles de educación inicial, primaria y secundaria, destinada a garantizar el derecho a la educación de los/as alumnos/ as que, por razones de salud, se ven imposibilitados/as de asistir con regularidad a una institución educativa en los niveles de la educación obligatoria por períodos de treinta (30) días corridos o más". También que "el objetivo de esta modalidad es garantizar la igualdad de oportunidades a los/as alumnos/as, permitiendo la continuidad de sus estudios y su reinserción en el sistema común, cuando ello sea posible".


A su vez —según el portal oficial Santafe.gob.ar/educación— "la modalidad hospitalaria y domiciliaria se implementa desde el Estado en Santa Fe, desde 2011, y se garantiza de dos maneras: a través de las escuelas primarias hospitalarias Nº 1.391 en Rosario y Nº 1.392 en la ciudad capital; y a través del servicio hospitalario y domiciliario provincial que se ofrece para todos los niveles de la educación en todo el territorio provincial. Anteriormente, las escuelas pertenecían a entidades privadas".



Periódico, micro radial y falta de netbooks

Desde hace más de 30 años la Escuela Hospitalaria produce el periódico "El hospitalario". Un medio de comunicación de construcción colectiva y que resulta un lugar de encuentro. El periódico permite compartir las clases entre los chicos internados. Surgió sin un nombre que lo identificara, más tarde se llamó "El periódico de los chicos", luego "El domiciliario" para darle ese perfil de medio destinado a compartir las experiencias y la palabras de los pequeños. Y desde que esta escuela pasó a ser sólo hospitalaria, se llama "El hospitalario".  Además, el año pasado la escuela sumó como otra estrategia de inclusión la producción de micros radiales, que los suben al perfil de Facebook de la Escuela Hospitalaria.


Una de las herramientas clave en esta modalidad son las computadoras. Sin embargo, las 60 netbooks de las que disponen están —insólitamente— sin poder usarse desde principio de año por falta de baterías. Cada batería cuesta unos 250 pesos, una suma que la escuela no puede asumir. El pedido para que se repongan y se puedan usar ya fue solicitado, también al inicio del año escolar, al Ministerio de Educación de Santa Fe.





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