Educación
Sábado 27 de Mayo de 2017

Indah, la joven de Indonesia que estudia en la Gurruchaga

"Quería conocer una cultura muy diferente a la mía", dice la estudiante, que participa de una experiencia de intercambio

Tuvo que acostumbrarse a saludar con un beso, a cenar más tarde, encontrar los momentos para rezar y descubrir otra cultura. También aprendió a reunirse con amigas muchas más veces de las que podía imaginar; a hablar el español casi a la perfección, a bailar tango y a manejarse en colectivo como cualquier otra joven que vive en la ciudad. Indah Tiban es una estudiante indonesia, tiene 18 años y está cursando 5º año en el Complejo Educativo Dr. Francisco Gurruchaga. La joven se aloja en la casa de una familia rosarina y a un mes de regresar a su país, charló con LaCapital sobre su experiencia, por qué eligió un lugar tan lejano para estudiar, qué tan diferente es el ámbito escolar, y qué hábitos y costumbres llamaron más su atención.

Quienes la recibieron y se comunicaron con ella desde el principio de su estadía aseguran que su adaptación al español fue inmediata y se nota, aunque la estudiante lo desestima. "Como sólo sabía decir algunas palabras sueltas, antes de venir descargué una aplicación en el celular para aprender un poquito el idioma pero eso no me ayudó, todo lo aprendí viviendo aquí". Desde que llegó a Rosario, en septiembre del año pasado, cursa español en el Programa Académico de Español como Lengua Extranjera (Praele), en la Facultad de Humanidades y Arte de la UNR.


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"Quería conocer una cultura diferente a la mía", dijo Indah.


La joven vive en Palu, una ciudad de unos 400 mil habitantes, su familia está conformada por sus padres, una hermana de 15 años y un hermano de 3. Habla inglés y en su país, Bahasa Indonesia (idioma nacional). En Rosario, durante todos estos meses tuvo otra familia: Marcela y Javier Marquet, y sus hijos Lourdes de 17 años y Francisco de 20, un intercambio que fue posible concretar a través de AFS (American Field Service), una de las organizaciones internacionales que promueven oportunidades de aprendizaje intercultural.

Indah se distingue del resto de los estudiantes extranjeros no sólo por el hiyab o velo que cubre su cabeza y que usan las mujeres musulmanas, sino por su simpatía y amabilidad, una virtud que la ayudó a ganarse enseguida el cariño de todos. Dispuesta a conversar, recuerda cómo surge su inquietud de estudiar casi un año en otro país. "Mi mejor amiga se inscribió primero y me preguntó si quería hacerlo yo también. Cuando lo consulté con mis padres, enseguida me dijeron que sí, y apoyaron la idea de realizar un intercambio en otro país, seguros de que esta experiencia me ayudaría en el futuro", señala la estudiante que cumplió 18 años en Rosario.


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Otras costumbres

La joven indonesia eligió la Argentina porque quería un destino muy lejos de su país. "Quería conocer una cultura muy diferente a la mía, y la Argentina tenía todo: las costumbres, la comida, la gente. No sabía nada de este lugar, sólo había escuchado nombrar a Messi y a Maradona". Para alguien que nunca había estado fuera de su país, las redes sociales colaboraron para que se sintiera más cerca de los suyos. "Podemos hablar por WhatsApp todas las veces que deseemos, también hacemos videollamadas entre mi familia de allá y la de aquí", destaca, aunque las doce horas de diferencia y el idioma no siempre favorecen la comunicación.

Al principio debió adaptarse a muchas costumbres que donde es oriunda son diferentes. "En Indonesia cenamos a las 7 de la tarde, también las reuniones con amigos y amigas son distintas. Aquí vamos todo el tiempo a casa de uno o de otro, vamos a merendar o a un bar sobre todo en verano, allá paseamos sólo los fines de semana". También dice que no le gusta la costumbre de gritar que tienen los más jóvenes. "Un hijo o una persona joven no puede gritarle a un adulto como observo que sucede, es una cuestión de respeto por los mayores. Tampoco me acostumbraba al principio a saludar con un beso, los indonesios nos saludamos simplemente con un hola, pero seguramente cuando regrese a mi país voy a querer saludar a mis amigas de esta manera. La gente es más cercana en estos lugares, tratan igual a alguien que recién conocen como aquel que hace años", observa la estudiante, y no se queda afuera de este sentimiento.

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Los vínculos y afectos son mucho más intensos cuando se estudia casi un año en otro país. Indah hizo amigas en la escuela y también con otras estudiantes de intercambio procedentes de distintos lugares. "Las amigas de ellas son mis amigas, y la familia de ellas también es la mía", y lo dice por Verónica de Italia y Susannah de Holanda, sus mejores amigas en Rosario, la ciudad que las encontró hablando un mismo idioma. "Como falta muy poco para que cada una regrese a su país, hicimos un viaje juntas a Córdoba, algo así como una despedida", cuenta.

El apoyo de la escuela

En el Complejo Gurruchaga, donde Indah cursa 5º año, Laura Iglesia es quien se ocupa de brindar el seguimiento y la contención a los estudiantes extranjeros. "Más allá del cursado de las materias o el ritmo escolar que no es el mismo al resto de sus compañeros, lo más enriquecedor siempre resulta la experiencia que viven los adolecentes estos meses en un país que no es el suyo", valora.

La docente explica que cuando llegan a Rosario, la escuela se contacta con la asociación con la intención de conocer a la familia anfitriona, los intereses del estudiante extranjero y la terminalidad que cursará durante su estadía en Rosario. Entre las especialidades, Indah eligió cursar informática, y en esto también prefirió estudiar algo diferente, siendo que en Indonesia siempre se inclinó por las ciencias.

"Casi todos los estudiantes que vienen a Rosario en intercambio no quieren irse, y aunque extrañan a sus familias les gustaría quedarse un tiempo más por los vínculos y la vida social que descubren aquí". La profesora comenta que la mayoría de los adolescentes extranjeros no hablan casi nada de español cuando llegan. "Siempre tenemos un interlocutor, generalmente sus compañeros que hablan inglés y son quienes los van integrando al grupo. Con Indah enseguida nos entendimos, y no siempre se logra un contacto tan fluido desde las primeras semanas".

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Indah y sus compañeras y compañeros de quinto año.
Indah y sus compañeras y compañeros de quinto año.


Los estudiantes pueden cursar todas las materias o sólo algunas, y no se los califica en todas. "La asociación o agrupación que tramita su intercambio, en el caso de nuestra escuela a través de AFS y WEP, determina las prioridades. Si necesitan practicar algún deporte o cursar español y coincide con el horario escolar, pueden hacerlo sin inconvenientes. Los profesores están informados de todos los alumnos y las alumnas extranjeros, y las actividades que cada una realiza". En el caso de Indah, además de cursar español, también asiste a clases de tango en la Plataforma Lavardén, consciente del valor que esta danza tiene aquí, y su oportunidad de aprender el baile.

¿Qué tan distinta es la escuela? Indah responde que es más exigente en Indonesia: "Tenemos clases también los días sábados, cursamos de 7 a 5 de la tarde con una hora de descanso para almorzar". A su regreso, le resta cursar un año para terminar la secundaria, y debe rendir un examen final para aprobar la escuela. Luego tiene pensado estudiar derecho, la misma carrera que siguió su madre, y coincidentemente su mamá anfitriona en Rosario.

Otra religión

Al principio, la joven musulmana temía que no aceptasen su religión: "Sabía que por usar el hiyab iba a llamar la atención y sentí miedo de que me pasara algo en la calle, en verano notaba que la gente me miraba raro, preguntándose por qué estaba vestida así con mangas largas y todo el cuerpo cubierto. Ahora siento que en los lugares por donde transito diariamente ya se acostumbraron a verme así, también porque es una ciudad más grande. Esto no pasó cuando viajé a Catamarca a visitar a una amiga, allí la gente sí me preguntaba sobre mi vestimenta".


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Indah con su familia anfitriona cuando festejó los 18 años en Rosario.
Indah con su familia anfitriona cuando festejó los 18 años en Rosario.


Su práctica religiosa le demanda rezar cinco veces al día y le requiere de cierta organización en sus actividades diarias. "Si vamos a merendar con mis amigas, por ejemplo, trato de rezar antes o después, ellas lo aceptaron enseguida y se acostumbraron". Entre otros hábitos religiosos la joven asiste a la mezquita, y no come cerdo ni toma alcohol. "En mi ciudad no tengo problemas con la comida porque la mayoría es musulmán, aquí tuve que acostumbrarme a leer las etiquetas para saber si puedo comer algún alimento o no".

Familia anfitriona

Marcela, la mamá rosarina de Indah, cuenta que es la primera vez que reciben a una estudiante en intercambio. "Un día nuestra hija Lourdes nos transmitió su inquietud porque una amiga estaba alojando a una chica extranjera. Además, ella siempre tuvo ganas de viajar pero como todavía no se presentó la posibilidad, nos decidimos a vivir la experiencia todo el grupo familiar y hospedar a alguien en nuestra casa. Entre los perfiles de estudiantes que la agencia nos propuso, enseguida sentimos que debíamos recibir a Indah, sin importar que viniera desde tan lejos con una cultura y religión completamente distintas. Cuando se vaya la vamos a extrañar, y vive muy lejos para viajar a visitarla", se lamenta aunque insiste en aquellas familias que tengan hijos adolescentes y comodidades en la casa se animen a esta experiencia.

Cuando Indah llegó al país en septiembre pasado, otra familia de Carcarañá fue su anfitriona. Pero la joven tuvo que retornar a Indonesia por cuestiones administrativas vinculadas con la visa, y cuando regresó al país, AFS buscó una familia que residiera en Rosario para facilitar su traslado y comodidad, entonces apareció la familia Marquet.


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