Educación
Sábado 25 de Marzo de 2017

Imágenes memorables de una marcha federal histórica de docentes en la Plaza de Mayo

Los docentes de todo el país ganaron la Plaza de Mayo. Hicieron sentir su reclamo en defensa de la educación

Muy temprano por pleno centro porteño caminaban dos maestras de guardapolvo blanco y un cartel pintado con trazos negros que decía "Caímos de Baradero". Unas cuadras más adelante, extasiadas por la convocatoria que asomaba, otras dos docentes buscaban cómo retomar el grupo con el que habían llegado desde Santa Fe. Y así, una y otra vez, esas postales se repartían infinitas desde las primeras horas del miércoles pasado. Para el mediodía, las calles de la gran ciudad estaban ganadas por el federalismo docente. Unas 400 mil educadoras y educadores llegaron de todas las regiones a la Marcha Federal Educativa, que ya es parte de la historia de luchas del magisterio.

Casi hasta la disfonía, un grupo de maestras alentaba canciones desde lo alto de un camión. Como El hit de la lucha docente, que ya recorre las redes sociales: "Si hubieras escuchado cuando yo te hablé, si hubieras cumplido con la ley no hubiéramos parado desde el día seis... Y si no vas a escuchar, ahora vamos a marchar". La letra repasa que la última reunión que los gremios docentes tuvieron con el ministro de Educación y Deportes de la Nación, Esteban Bullrich, fue el 2 de enero. Que todo el verano, mientras los chicos no estaban en las aulas, esperaron ser recibidos y que se abriera la paritaria nacional. Nada de eso pasó. Por eso, las maestras y maestros dieron el presente marchando.

Marchó la maestra que lleva "más de 20 años en la docencia y cobra 10.500 pesos y no 19 mil como dice la Vidal"; de esta manera se paseó una profesora portando esta advertencia en un afiche gigante.

Marcharon los de las escuelas de gestión social, como la Don Bosco de Los Polvorines, recordando que también enseñan a los sectores populares.

Marchó quien se tomó el trabajo de confeccionar, seguramente la madrugada previa, un cartelito que pegó prolijamente en la ventanilla de uno de los cientos de colectivos que trasladaron al magisterio, escrito sobre una cartulina con negro y repasado con verde flúo para resaltar: "Defendemos la educación pública".

Marcharon quienes juntaron peso por peso para comprar metros de fiselina, esa tela muy barata que en las escuelas sirve para hacer un telón para el acto, un mantel para un almuerzo organizado por la cooperadora, un disfraz y también una pechera para ir a la marcha.

Marchó quien lleva siempre los lentes caídos sobre la nariz, que no abandona su posición de supervisar todo lo que está al alcance de su vista, al tiempo que quiere filmar cada detalle, cantar sin perderse la letra y saludar a cuanto famoso se acercó a mostrar su solidaridad con el reclamo docente.

Marcharon las familias, sobre todo las madres. Los universitarios y los científicos. Y los estudiantes, maravillosas y maravillosos estudiantes que sumaron sus voces de apoyo entre los oradores principales.

Marcharon las docentes de las escuelas rurales, especiales y quienes llevaron un colorido cartel: "La escuela pública junto a los pueblos originarios".

Marcharon los docentes de las escuelas privadas, codo a codo con los de la pública, porque como bien remarcó el secretario gremial de Sadop Nacional, Pedro Bayúgar, los une la pelea para que la educación no sea un privilegio de pocos y la condición de trabajadores de unos y otros: "Algunos creen que los docentes de la educación privada estamos mejor que los de la pública. Pero no somos empresarios, somos los trabajadores que sufrimos los embates de todos los empleadores, los de aquí y los de allá. Tenemos una maestría en recibir aprietes de parte de las patronales".

Y estuvieron ahí, con sus más de 80 años, las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Las más aplaudidas.

Marcharon también las organizaciones sindicales internacionales que acercaron su apoyo y hasta prometieron instalarse en cada embajada argentina del continente americano para que el gobierno garantice las leyes educativas.

Y marcharon quienes tomaron los postes de la Avenida de Mayo como las paredes de su aula y fueron pegando uno a uno el pedido de que se cumpla con la ley de educación, con la de paritarias y se pague un "salario justo". Lo hicieron con la misma paciencia docente con la que se enseña a leer y a escribir, y con la que también se construye la lucha, tal cual lo reivindicó en su discurso la secretaria general de la Ctera, Sonia Alesso, desde el escenario mayor.

Alesso recordó que con esa misma perseverancia se edificó la Marcha Federal: "Esta dignidad blanca que recorrió pueblo por pueblo se fue construyendo entre todos. A pesar de las amenazas nosotros no nos rendimos, no nos arrodillamos. El gobierno nacional viene sosteniendo que la educación pública no sirve. Viene por la mercantilización educativa".

La Marcha Federal Educativa ya es una referencia en la historia del magisterio y para quienes se plantan para recuperar derechos avasallados.

Marcela Isaías

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