Mi anécdota
Sábado 13 de Mayo de 2017

Hagamos una escuela "patas para arriba"

En el jardín Puccio, los niños tomaron las paredes y las pintaron como Cochet, Picasso y Frida Kahlo.

Salimos de la escuela, hicimos media cuadra y aparecieron las preguntas: ¿Vieron el árbol rojo? ¿Les contaron que en la otra esquina hace miles de años vivía un gigante?

En el jardín Puccio, los niños tomaron las paredes y las pintaron como Cochet, Picasso y Frida Kahlo. En las columnas opinaban las hermanas Cossettini, y dando vuelta por calle Agrelo nos sentamos a leer otra pared que como era canción improvisamos un coro con María Elena: "Quiero tiempo, pero tiempo no apurado, tiempo de jugar..." La aprendimos y marchamos hasta nuestra escuela, la de las arcadas en el frente. Nos esperaba esa abuela que sabe escribir cuentos y nos leyó ese del río más maravilloso, que tenemos cerquita.

Otro día, con cartuchera y papel bajo el brazo, nos dimos una cita de amor en la plaza Alberdi. El encuentro fue con los árboles, tocamos su textura y se hicieron poetas sentados en la tierra: "...el palo borracho es como una botella, sus espinas me dan tristeza", "...el sauce tuvo hojas como lágrimas" y "...las flores nacieron del color".

Un día, un familiar, contagiado del entusiasmo, nos trajo una "macro hoja" que nadie creía fuera de verdad. La paseamos por el patio, jugamos abanicando, volviéndola una sombrilla o capa de reina gigante .Tuvo un éxito mayor que los ídolos que en el recreo cantan su rap en el micrófono para el recreo de las diez.Y en ciencias me hicieron una foto con dentadura de dinosaurio! Que claro no me favoreció para nada...

Anécdotas de todos los días, que convocan a que miremos la escuela desde otro lugar, donde los adultos aprendemos a ponernos del lado de los chicos. Inspirándonos en Galeano pongamos a la escuela "Patas para arriba", tratando de dibujar más rayuelas para jugar no en el piso, sino las que puedan trepar, subir por la barranca o saltar el horizonte y llegar al cielo con las manos. Las escuelas tenemos que ser la sorpresa, los chicos esperan ansiosos novedades antirrutinas. A ellos les gusta aprender mucho y con gusto.

(*) Vicedirectora de primer ciclo de la Escuela Gabriel Carrasco

Comentarios