Educación
Sábado 31 de Diciembre de 2016

En Santa Fe, las clases del año que comienza no llegan con buenas noticias

El 2016 se va con varios reclamos de la paritaria incumplidos: ni atención a los salarios ni a condiciones laborales

El inicio de las clases del año próximo no llega con buenas noticias para Santa Fe. El gobierno provincial no cumplió con la reapertura de la discusión salarial ni trató temas principales, como la atención a la salud docente o los concursos y escalafones para el sector privado, tal se había comprometido en la paritaria. En diálogo con LaCapital, la secretaria general de Amsafé provincial y de Ctera, Sonia Alesso, y su par del Sadop Rosario, Martín Lucero, hablan de un panorama nada alentador para la educación santafesina.

"El gobierno provincial incumplió con la apertura de paritarias prevista para mitad de año y determinó un bono que nada tiene que ver con nuestro reclamo y lo firmado. Esto deja un sabor amargo para los docentes activos y los jubilados, que han sido doblemente perjudicados. Y perfila un inicio de conflicto", adelanta Alesso. Dice que tarifazos y aumentos en la canasta de alimentos impactan en los bolsillos del magisterio; sumado a un panorama inflacionario que poco ayuda a imaginar un mejor horizonte: "Lo que nos están diciendo, tanto desde el gobierno nacional como provincial, es que somos los trabajadores quienes vamos a pagar el ajuste".

El dirigente de los docentes privados, Martín Lucero, asegura que 2016 "fue el año más grotesco a nivel paritario, el peor de los últimos siete u ocho años: se cerró de manera unilateral cuando había sobrados motivos para volver a abrir la discusión, sumado a un bono decidido de la misma manera". Afirma que "se vació de contenido una de las herramientas más democráticas que tienen los trabajadores para debatir sus salarios". También que esta decisión se dio en el año de mayor conflictividad de los últimos tiempos, de más paros, donde parece que la medida que tomó el gobierno fue ponerse a cubierto, aguantar lo que venga. Si las cosas terminan así se empezarán peor".

La "tablita"

Los salarios no son la única intranquilidad de los gremios, también las condiciones de trabajo, determinantes en la enseñanza y aprendizajes. En esas preocupaciones está la aplicación de la "tablita" elaborada por el Ministerio de Educación santafesino, que fija cuántos días corresponden por enfermedad a un docente según tenga tos o fiebre, por ejemplo, y más allá de las causas del malestar.

También la última paritaria se firmó debatir un plan integral de salud, con un sentido preventivo y en el marco de los Comités Mixtos. Sin embargo, Alesso remarca que no hubo reuniones por este tema con la gestión educativa a cargo de la ministra Claudia Balagué. "La decisión de aplicar la tablita no tiene un objetivo de mejorar la salud ni prevenir sino de ajustar. Viola lo que establecen las licencias médicas", dice y agrega que estas medidas no toman a la salud como un derecho.

La secretaria de Amsafé pone el acento en el aumento de enfermedades originadas por los agroquímicos usados en la fumigación de los campos. También planteado en paritaria e ignorado por Educación.

El gobierno provincial también ha mirado para otro lado respecto de los programas socioeducativos nacionales, como las orquestas infantojuveniles, las tutorías académicas, el Plan Fines, los centros de actividades juveniles e infantiles. Desde que asumió la presidencia Mauricio Macri en forma continua estos proyectos se han vaciado, despedido personal y por tanto dejar de estar presente en las escuelas. La Provincia —repasa Alesso— debía discutir la regularización de estos programas pero no lo hizo, y entre otros males, los docentes penan todos los meses por cobrar.

También alarma el futuro del Programa Nacional Nuestra Escuela de capacitación docente, donde se han cerrado formaciones y despedidos educadores. Para Alesso, los gobiernos provinciales debieran exigirles a la Nación que se garantice el cumplimiento de lo acordado en esta materia.

Los problemas de infraestructura son parte de los temas pendientes y que seguirán en prioridad en 2017. La secretaria de Ctera y Amsafé subraya la preocupación por la falta de salas de 4 años en los jardines, obligatorias por ley, además de las aulas para la escuela secundaria. También por la creación de los cargos necesarios para ambos niveles. "El gobierno debe garantizar la infraestructura adecuada y el mantenimiento de los edificios escolares, para que todos los niños, niñas y jóvenes accedan a la educación", subraya Alesso.

Los concursos y escalafones seguirán siendo demandas principales del Sadop en 2017. Pedidos que están en el acta paritaria y Santa Fe desconoció. "No hubo una sola reunión o un solo llamado para tratarlo. Es una total falta de voluntad política", afirma Martín Lucero.

"Hoy —profundiza — el sistema de distribución de cargos y horas cátedra en la educación privada es discrecional, depende del dueño de la escuela o del representante legal. Los concursos y escalafones significan la instalación de la carrera docente. Los docentes privados no tienen esta carrera. Su avance o ascenso depende exclusivamente de la voluntad del empleador de turno. Al no haber parámetros objetivos, existe la posibilidad de que algún concurso se haga a medida", describe.

En su haber, el Sadop tiene como gran logro de 2016 la aprobación de la ley contra los despidos arbitrarios, que sanciona a las escuelas que echen a los docentes sin explicitar causas con la suspensión de subsidios. Lucero evalúa esta conquista como un antecedente histórico de la educación privada, porque es la primera vez que desde el Estado se puede regular la asignación de los fondos públicos. No es posible —continúa— que los colegios paguen fortunas en indemnizaciones con la plata que reciben de las familias y del Estado. Esta ley se aprobó en noviembre pasado en la legislatura santafesina con nueve abstenciones y un solo voto en contra, el del senador (Frente Progresista/UCR) Lisandro Enrico.

Ley de educación

Este año, Santa Fe comenzó con el debate para tener una ley propia de educación. Fijó un cronograma de consultas que arrancó a mitad de año y recién incluyó a los gremios docentes en diciembre.

Alesso y Lucero expresan que la norma no debe avanzar en derechos conquistados, también que debe darse con una participación real y pública. "Queremos discutir una ley que no retroceda en ninguna conquista. Nos preocupa esto, más por lo que venimos viendo en los últimos meses", dice Alesso para quien el piso de estos intercambios lo fija la ley de educación nacional y debates participativos con jornadas gremiales en las escuelas.

Lucero señala "que la ley que se va a discutir tiene que tener como piso todos los derechos que ya tenemos. No se puede ir para atrás. Todo debe ser para mejorar". Además que "el debate tiene que ser con audiencias públicas, porque permite escuchar de primera mano la voz de toda la comunidad educativa. No tiene que ser una ley de lobby, sino participativa y para eso todas las opiniones deben estar en la mesa".


Un derecho pendiente que mejora la escuela

En junio de 2015, estudiantes del Colegio San Antonio de la zona sur de Rosario sorprendieron con su reclamo: pedían continuar con la educación inclusiva que habían conocido del trabajo que llevaba adelante una directora desplazada de su cargo. Quizás lo primero y que más trascendió fue la movida pública que protagonizaron, que alcanzó hasta la puerta de la iglesia de San Martín al 3300, que justo ese día festejaba el día de su patrono: San Antonio, y el arzobispo Eduardo Martín presidía la misa. Los chicos —reunidos en su centro de estudiantes— llegaron con un petitorio en el que denunciaban varias irregularidades en la gestión pedagógica del colegio, entre otras arbitrariedades. También se pronunciaban en defensa de los valores de la enseñanza participativa, democrática y fiel al carisma cristiano.

Al poco tiempo lograron ser recibidos por las autoridades del Ministerio de Educación y del Arzobispado. La discusión se extendió por varios meses y culminó con la elección de nuevo director para el colegio a través de un concurso interno. Y aunque a más de un año de este hecho, un grupo de estudiantes confió a LaCapital que aquel nombramiento está más cerca de un como si "escuchamos" que una atención real, fue un triunfo de los alumnos.

Al margen de este comentario, aquel hecho puso en la mesa de discusiones una vez más la necesidad de que las escuelas privadas gocen del derecho a concursos docentes y escalafones, ya no monitoreados por los patrones de estas instituciones sino signados por los logros que los educadores acrediten a través de referencias objetivas. Mientras eso no ocurra, el magisterio de este sector seguirá dependiendo más del dedo de quienes gobiernan los colegios privados, confesionales o no, que de su desempeño profesional para ingresar a la docencia y ascender.

Marcela Isaías

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