Educación
Sábado 18 de Febrero de 2017

El maestro que se volvió canción

Spinetta fue uno de los artistas que hace 20 años estuvo en la Carpa Blanca

"Si no canto lo que siento / me voy a morir por dentro / he de gritarle a los vientos hasta reventar / aunque sólo quede tiempo en mi lugar". Es casi imposible leer la letra de Barro tal vez sin que la melodía de esa bellísima zamba de Luis Alberto Spinetta aparezca flotando en el aire. El tema es un tajo al alma compuesto por el Flaco cuando sólo era un adolescente de 15 años, con una letra despojadamente visceral.

Spinetta eligió esa canción para regalar a los miles de docentes que el 2 de abril de 1998 inundaron la Plaza de Mayo, cuando se cumplió el primer aniversario de la Carpa Blanca. Exactamente 1.003 fueron los días que duró el ayuno de los maestros frente al Congreso, para contar con un verdadero financiamiento educativo.

Ese día, el Flaco acompañó primero la marcha desde Congreso hasta el escenario montado frente a la Casa Rosada del menemismo. Era uno más de los 45 mil maestros que llegaron de todas las provincias para participar de una marcha histórica. Con una especie de cuellera marrón improvisó un gorro. Se calzó un guardapolvo al cuello como si fuese una bufanda y se colgó un sencillo cartelito que decía: "Hoy todos somos docentes". Él, a quien tantas veces llamaron maestro, se unió decidido a la protesta de los educadores. No fue la primera ni sería la última vez que lo haría.

Cuando apareció en el escenario, y ya con el guardapolvo puesto, el Flaco se sentó, acomodó su guitarra y le habló a los docentes: "Honestamente yo no soy nadie, pero ahora soy un montón, porque soy todos ustedes y me encanta estar así, como si fuera un grano de arena más en un inmenso material de una solidez muy grande que son los maestros. Y solamente con la intención y con mi corazón de impulsar aún más esta idea que va a beneficiar todos".

Los maestros y las Madres de Plaza de Mayo que estaban en el escenario lo miraban con inmensa ternura. Lo aplaudieron y agradecieron. "¡¡Gracias Luis Alberto Spinetta!!" decía en grande una inscripción grabada en la parte de atrás de su guardapolvo. De pronto empezó a acariciar la cuerdas y a cantar: "Ya lo estoy queriendo / ya me estoy volviendo canción / barro tal vez..."



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