La historia de la foto
Sábado 09 de Septiembre de 2017

El encuentro de maestros de la vida

Cuando Ovide Menin y Angel Zof fueron distinguidos por el Ministerio de Educación.

Era una mañana bien fría de junio de 2008. Tempranito esperaba Angel Tulio Zof en la entrada del Gigante de Arroyito a otro maestro: Ovide Menin. Don Angel, como todos lo conocieron al ex jugador y director técnico de Rosario Central, estaba entusiasmado con ser fotografiado junto a uno de los históricos de la educación santafesina. Llegaron los saludos, la charla espontánea y la búsqueda de palabras comunes. En el camino, se escuchó el "Adiós maestro!" de un joven. La respuesta afectuosa de "Chau pibe" no tardó en llegar. Ya en las tribunas, saludándose con un apretón de manos para esta foto histórica —del reportero gráfico de La Capital, Sergio Toriggino— Zof convirtió aquel saludo en una rica discusión: "Tengo hasta 6º grado, ¿de qué puedo ser maestro yo?". Ovide Menin, quien fue maestro de grado, director y supervisor, decano de Psicología, varias veces distinguido y Doctor Honoris Causa por la UNR, no demoró en tomar la pregunta: "El término latino magíster habla del hombre y la mujer que son ejemplo en su trabajo, de sus quehaceres que no son sólo los que refieren a la educación formal o escolar. Así entendido, usted en lo suyo y yo en lo mío hemos sido maestros".

Claro que Zof —ciudadano ilustre de Rosario y declarado "Mayor notable" por el Congreso de la Nación— no quedó muy conforme con la argumentación: "Mire doctor, usted es maestro y maestro de la vida, y yo soy un alumno y maestro de la vida". Los dos estuvieron entre los elegidos por el Ministerio de Educación de la Nación como "Maestros de la Vida" en 2006, una distinción que reconocía a diferentes educadores y educadoras del país. Ese reconocimiento dio pie para el documental, presentado en 2008, "Memorias del futuro. 1365 años de enseñanza".

De las tribunas se dirigieron al campo de juego, en ese ínterin la charla ya era un intercambio infinito de anécdotas. Don Angel contó que cuando lo nombraron técnico en Canadá llegó un jugador yugoslavo a quien le explicaba los movimientos con papelitos desplegados sobre una mesa, y él después los repetía en la cancha. "Es que el fútbol es un lenguaje universal", reflexionó sobre aquel recuerdo.

A Ovide siempre le gustó presentarse como docente de "la vieja guardia, con sus aciertos y errores". Y eso fue lo que le compartió a su colega. Para esa altura los dos ya pisaban el campo de juego, Zof hablaba de la importancia de la educación y Ovide preguntaba por el fútbol, y muy entusiasmado por el escenario donde se daba ese encuentro de maestros, le pedía otra foto para el recuerdo.


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