Santiago Maldonado
Sábado 02 de Septiembre de 2017

¿Dónde está Santiago Maldonado?

Una pregunta, entre altavoces oficiales y el hacer de personas que, como hormigas, horadan el cerco del silencio.

"Quien nombra, llama y alguien acude, sin cita previa, sin explicaciones, al lugar donde su nombre, dicho o pensado, lo está llamando. Cuando eso ocurre, uno tiene el derecho de creer que nadie se va del todo mientras no muera la palabra que llamando, llameando, lo trae". (Eduardo Galeano)

Santiago Maldonado desapareció hace un mes en Cushamen. Lo vieron siendo castigado y trasladado por un grupo de gendarmes. La noticia negada, trastocada y confundida adrede enfrenta dos modos de comunicación. Por un lado, los infinitos y aparentemente invencibles medios de comunicación audiovisuales que funcionan como altavoces de las versiones oficiales. Por el otro, la acción pequeña y repetida, como de hormigas, de miles de personas desde su hacer, horadando el cerco del silencio e instalando una pregunta: ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Creemos que las hormigas pueden vencer a los altavoces, creemos que la pregunta repetida mil veces puede horadar la sinrazón de los medios masivos de comunicación. Si esto se logra la democracia se fortalecerá. ¿Quiénes son las hormigas? Los cientos y miles de maestros y profesores que en una actividad mínima e importante repiten la pregunta en cada aula, en cada patio, en cada punto del país entero. Nuestro sindicato, la Ctera comenzó el 30 de agosto (Día Internacional de las Víctimas de Desaparición forzada) una serie de actividades en todas las escuelas del país para conocer, debatir y sumarse al reclamo colectivo por la aparición con vida de Santiago Maldonado.

En democracia el espacio social se convierte en aula y lo que ocurre fuera de la escuela es necesariamente materia de reflexión y pensamiento. Ha desaparecido una persona en democracia. Un joven como nuestros estudiantes está ausente. Y no por propia voluntad. El caso de Santiago se encuadra dentro de lo que se denomina "desaparición forzada de personas". Treinta mil de ellas ocurrieron durante la dictadura de 1976. La desaparición forzada implica la acción del Estado violando múltiples derechos humanos. Se trata de un contenido incluido en la currícula escolar.

Por eso la pregunta y el reclamo se instalan. En los ascensores de la Escuela de Cine, en las pizarras del primer año del Profesorado de Inglés. En tiza naranja en un pasillo con letra anónima de imprenta. Sobre las paredes del Normal Uno. Entre las preguntas de la evaluación trimestral de una escuela. En la asistencia que se toma de manera casi mecánica, tantas veces. En la clase de historia argentina de tantos colegios y en la mirada sensible de las artes y la música. La pregunta insiste y se repite. ¿En democracia? Sí, en democracia. ¿Un desaparecido? Un desaparecido.

La educación, señalaba Freire, es siempre un quehacer político. La solidaridad y la justicia son contenidos que deben enseñarse y practicarse en la escuela. No como abstracciones ajenas a la vida cotidiana, sino impulsando debates e intereses que nos vuelvan cada vez más humanos, más solidarios, mejores personas. Por eso, la pregunta debe repetirse ¿Dónde está Santiago Maldonado? En estos días habrá una respuesta creada por maestros, profesores y estudiantes que reclaman por justicia: Santiago Maldonado, mientras lo nombremos, estará en cada una de nuestras escuelas.

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