Educación
Sábado 15 de Julio de 2017

Cuando el castigo físico de los padres golpea a la adolescencia

Uno de cada tres chicos y chicas entre los 12 y 14 años sufren esta violencia. También se advierte sobre los estigmas mediáticos

Uno de cada tres adolescentes entre los 12 y los 14 años, y uno de cada cuatro entre los 15 y 17 años sufre castigos físicos por parte de sus padres. El dato responde al capítulo de cómo la violencia afecta a la chicos y chicas en la Argentina, en el informe "Para cada adolescente, una oportunidad", presentado a principio de esta semana por Unicef.

Según el estudio, "el ejercicio frecuente de distintas formas de violencia es uno de los desafíos más importantes para lograr que los niños, niñas y adolescentes crezcan y se desarrollen en entornos respetuosos de sus derechos. Las manifestaciones más graves de violencia tienen lugar dentro de los hogares, ocurren en privado, y por lo tanto, son difíciles de detectar. Sin embargo, los adolescentes son víctimas de violencia también en otros ámbitos: en la escuela, en la calle y en los medios de comunicación, por nombrar algunos".

Al respecto, señalan que a pesar de que solo uno de cada 25 adultos a cargo de los niños cree que se los debe castigar físicamente, uno de cada tres adolescentes entre los 12 y los 14 sufre castigos físicos por parte de sus padres y uno de cada cuatro entre los 15 y los 17 años. Pero además, otro dato alarmante es conocer que una de cada diez víctimas de trata para explotación sexual o laboral son menores de 18 años. Y por ser víctimas de abuso, violencia, abandono o trato negligente, 3.654 adolescentes de 13 a 17 años viven sin cuidados parentales en instituciones y familias alternativas.

Las consecuencias de estas violencias es que cuando cumplen los 18 años se enfrentan a la vida adulta sin tener el apoyo familiar que tiene el resto de los adolescentes, y en la mayoría de los casos sin tener resuelto dónde van a vivir ni de qué van a trabajar.

El informe de Unicef también alerta sobre la violencia entre adolescentes, a la que define como un fenómeno preocupante. Según datos aportados por la Unesco, la Argentina lidera actualmente los rankings de bullying o acoso escolar en los establecimientos educativos, en la región: cuatro de cada diez estudiantes secundarios admite haber padecido acoso escolar, mientras que uno de cada cinco dice sufrir burlas de manera habitual. Aunque los datos existentes son parciales, los adolescentes y jóvenes son las principales víctimas de la violencia institucional.

El documento que profundiza en la adolescencia argentina, también señala a los medios de comunicación como responsable de tender a mostrar visiones sesgadas, negativas y estigmatizantes sobre los adolescentes en lo que podríamos denominar violencia mediática.

Más sobre informe

"Para cada adolescente, una oportunidad" aborda en la salud, la educación, la protección de derechos y participación de los chicos y las chicas de entre 10 y 18 años. Entre los datos que sobresalen de este trabajo, se conoce que pese a ser una etapa caracterizada por crecientes capacidades, aspiraciones y creatividad, en la Argentina la mitad de los adolescentes es pobre, sólo el 45 por ciento completa la escuela secundaria y entre los 14 y los 15 años, uno de cada seis trabaja.

"La adolescencia es una etapa única, caracterizada por un desarrollo cerebral y un crecimiento físico rápidos, aumento de la capacidad cognitiva, el inicio de la pubertad y de la conciencia sexual, y la aparición de nuevas habilidades, capacidades y aptitudes. El proceso de transición de la infancia a la edad adulta está influenciado por el entorno social y cultural, por tanto el propio concepto de adolescencia puede variar en cada contexto concreto", comienza el documento caracterizando a esta etapa de la vida y precisa que dentro de esta etapa se entiende el período que va de los 10 a los 14 años como adolescencia temprana y el que va de los 15 a los 18 como adolescencia tardía.

"La adolescencia es un período de cambios positivos pero también es un momento de vulnerabilidades particulares del momento de su desarrollo", indicó la representante de Unicef en la Argentina, Florence Bauer, al presentar el informe. "Muchos indicadores que durante la infancia muestran resultados favorables, empeoran cuando los chicos y las chicas crecen. La educación primaria, por ejemplo, prácticamente es universal pero en la secundaria hay medio millón de adolescentes que no está en la escuela", explicó. Y agregó: "Es necesario promover políticas públicas integrales que prioricen a la adolescencia como una población específica".

En la Argentina hay más de cinco millones y medio de adolescentes entre 10 a 18 años. La pobreza monetaria afecta mayormente a este grupo etario: según Unicef, uno de cada dos adolescentes de entre 13 y 17 años es pobre; entre los 14 y los 15 años, uno de cada seis trabaja; entre los 16 y los 17 años, lo hace uno de cada tres.

Medio millón está fuera de la escuela y solo la mitad de los que ingresa finaliza el nivel secundario. El abandono escolar está fuertemente relacionado con la inserción temprana en el mercado de trabajo, sobre todo entre los varones, y el embarazo entre las mujeres. El 15 por ciento de los nacimientos en la Argentina son de embarazos adolescentes: seis de cada diez no son planificados y uno de cada diez mujeres abandona la secundaria por este motivo o porque se aboca al cuidado de sus hijos, hijas, hermanos o hermanas menores.

Junto a los datos aportados, Unicef alentó el trabajo colectivo de los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, las familias y cuidadores, y las comunidades para la promoción de políticas públicas que contribuyan al desarrollo integral de los y las adolescentes, garanticen los derechos a la inclusión social, la educación, la salud, la protección frente a la violencia, la salud sexual y reproductiva, la protección frente al trabajo infantil, a la justicia y a la participación.

El informe completo se encuentra disponible en www.unicef.org.ar/adolescentes


Defensor de derechos

La ley 26.061 establece, en su artículo 47, la creación de la fgura del Defensor de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que debía ser nombrado en un plazo de 90 días posteriores a la sanción de la ley. Sin embargo, 12 años después el cargo sigue vacante. El Defensor es una figura clave que debe constituir, por un lado, un espacio de control de las políticas públicas destinadas a la niñez y a la adolescencia a nivel nacional. Por el otro, debe ser un ámbito de representación de los NNyA en caso de vulneración de sus derechos. Además, a nivel nacional, tiene un rol clave en la promoción e incidencia en políticas públicas.

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