Educación
Sábado 24 de Septiembre de 2016

Con ganas de descubrir las maravillas del Universo

La Olimpíada de Astronomía, tan curiosa como apasionante. De Santa Fe sólo participan seis estudiantes.

La participación de estudiantes en distintas competencias olímpicas se ha convertido en un hábito bastante frecuente para varias escuelas de la ciudad y de la provincia. Sin embargo, esta vez no son las de matemática, tampoco de física o química. Se trata de la Olimpíada Argentina de Astronomía (OAA), una instancia que despierta interés y curiosidad por conocer algo más sobre los planetas, las estrellas y todo lo que conforma el universo de los cuerpos celestes. Cualquier alumno o alumna de una escuela secundaria de la Argentina puede participar del certamen organizado por el Observatorio Astronómico de Córdoba de la Universidad Nacional de Córdoba (OAC) y la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata (Fcag). El Observatorio también propone en su página web un espacio para las escuelas de modalidad especial, que pueden postularse a través de producciones artísticas.

La olimpíada de este año ya está en marcha. Los estudiantes que realizaron la evaluación de preselección la semana pasada y ahora esperan los resultados (estarán listos pata los primeros días de octubre) para saber si pasan o no a la ronda siguiente. En Santa Fe, sólo se anotaron seis alumnos, que aspiran a superar esta prueba inicial y representar a la provincia en la instancia nacional el próximo 10 de noviembre en la Universidad de La Plata. Andrés Boasso de la Escuela Técnica Nº 343 de El Trébol; Brenda Castelli de la Escuela Nº 215 de Bigand; y de Rosario, Victoria Lomanto del Colegio La Inmaculada, y Lucio Ledesma, Ignacio Lembo y Lucas Díaz del Instituto Politécnico Superior General San Martín. LaCapital charló con los profesores y las profesoras que promueven y acompañan este certamen, gustan de la astronomía y se involucran casi más que los alumnos con la iniciativa. "Ser tutor exige un trabajo fuera del horario de clase, a veces implica leer o profundizar sobre un tema, que sólo pueden llevar adelante quienes se interesan y apasionan por esta actividad", coinciden los consultados y reflexionan además sobre la participación de los estudiantes en esta instancia, que no es fácil y requiere de estudio y dedicación.

No es una materia curricular

"La astronomía como espacio curricular no se dicta en ningún colegio de la provincia de Santa Fe, esto implica empezar de cero, porque no se aprenden conocimientos de trigonometría esférica de un día para otro, entonces participar implica esfuerzo", destaca Alejandro Schujman, coordinador de olimpíadas en el Politécnico.

Lisandro Duri, profesor de física e integrante del departamento de Astronomía y Astrofísica también del Poli, analiza sobre la participación en este tipo de competencia. "La astronomía despierta curiosidad en muchas personas que se preguntan por cuestiones del cielo, pero cuando requiere de un acercamiento disciplinar y estudiar ya no son tantos los interesados en la cuestión técnica. Cuando hacemos ciencia astronómica eso involucra conceptos de matemática y de física", señala.

La olimpíada de astronomía se realiza desde 2009. Busca promover el conocimiento, contribuir en la formación y educación de estudiantes; fomentar la interacción entre escuelas secundarias y centros de investigación; además de despertar vocaciones científicas y técnicas. Al igual que en otras olimpíadas, cada participante deben ser estudiantes regulares del secundario, tener entre 12 años y 19 años, contar con el aval de la institución educativa y un docente o tutor responsable.

Poca difusión y participación

"Pocos participantes se inclinan por este tipo de certamen, quizás por lo exhaustivo de su requerimiento, otra causa puede ser porque la astronomía no es una ciencia muy difundida, más allá de los esfuerzos de centros de astronomía, planetarios, profesores y aficionados. La astronomía resulta fácil, es la más sencilla de todas las ciencias, ya que fue la primera desarrollada por la especie, pero se aviene con lecturas, con razonamientos pausados, con modelos e ideas puestas en movimiento", confiesa Sergio Galarza, coordinador de un taller de astronomía en la localidad de Bigand.

La olimpíada está constituida por dos instancias de evaluación, que son escritas e individuales, con un tiempo máximo de duración de cuatro horas. La primera es un examen de preselección, donde participan todos los alumnos inscriptos y que se desarrolla en el establecimiento educativo del participante, en la fecha preestablecida por la comisión organizadora y supervisado por el tutor. El reglamento indica seleccionar a los dos estudiantes con mayor puntaje de cada provincia para competir luego en la instancia final, sin embargo, como no se inscriben aún demasiadas provincias, para aprobar el examen quien participa deberá obtener como mínimo una calificación de 6 puntos. Del nivel uno participan alumnos de los tres primeros años, y del nivel dos, alumnos de 4º y superiores.

Diferente al aula

La experiencia de participar en una olimpíada es completamente diferente de la que se vive dentro del aula. "Estudiantes que están acostumbrados a trabajar solos o en grupos reducidos de pronto se encuentran en una instancia con 400 chicos. Este contexto a veces genera nerviosismo, entonces no se trata sólo de estudiar sino de enfrentar esta situación de examen tan diferente a las otras", explica Schujman, además profesor de informática. Los profesores y las profesoras de las escuelas participantes de la provincia fundamentan el interés creciente de los chicos y las chicas. "El sistema de olimpíada está orientado a aquellos alumnos que generalmente no les cuesta aprender y estudiar, que incluso a veces se aburren porque conocen los temas o los manejan con facilidad, entonces esta competencia les plantea objetivos que están un poco más lejos. En este sentido descubren un lugar para desenvolverse y sentirse cómodos, haciendo lo que les gusta.

Además está comprobado que cuando se le dedica un tiempo extra a olimpíadas en materias como matemática, se desarrollan otras destrezas y relaciones en la forma de pensar", continúa Schujman, en su tarea constante de entusiasmar a estudiantes. Por su parte Duri, profesor de física, opina que el boom de las olimpíadas se genera porque la oferta se diversificó ante necesidad de responder a las distintos intereses de los secundarios, "esta posibilidad de aprender un poquito más de lo que ofrece la escuela hace que muchos jóvenes descubran una potencial pasión, vinculada a un área que desconocían". "Todo —sostiene— lo que se aprende a partir de una motivación genuina se aprende de manera significativa en la disciplina que sea y genera un aprendizaje que trasciende las puertas de la escuela, y es valioso para el futuro".

Experiencia enriquecedora

La participación en olimpíadas también resulta una experiencia enriquecedora para quienes acompañan a los estudiantes. "Lo primero que olvidamos cuando finaliza una competencia como esta es quién salió primero, segundo o tercero, en cambio nos acordamos con quién charlamos y compartimos la experiencia. Este intercambio es muy valioso porque nos presenta otra perspectiva, y también nos abre la mente", agrega Schujman, deseando que las decisiones políticas incrementen la convocatoria.

También opina Carla Ghezzi, profesora de La Inmaculada. "Instancias como estas tratan de acercar la ciencia a los jóvenes, accesible para todos, y que no sea solo un conjunto de conocimientos. Los alumnos no deben perder esa capacidad de observar el mundo científicamente desde el cuestionamiento, la reflexión y el análisis, para convertirlo en un ejercicio y aprendizaje cotidiano y dinámico", culmina.

Aprendizajes que se contagian unos a otros

Ignacio Lembo, Lucas Díaz y Lucio Ledesma son los alumnos que representan al Politécnico. La escuela también participará próximamente de la instancia latinoamericana, mérito que obtuvo uno de los estudiantes, Ignacio Lembo, tras conseguir el segundo puesto el año pasado, que le permite ahora integrar el equipo argentino. Este certamen incorpora la categoría de astronáutica y tendrá lugar en Embalse Río Tercero, Córdoba. "En la olimpíada de astronomía se le da mucha importancia a la participación grupal, se valora el trabajo colaborativo más allá de la competencia individual", señalan los profesores. En el Politécnico funciona un taller extracurricular de astronomía para aquellos que más se interesan por la disciplina o quieran entrenar para estos desafíos. También cuenta con un telescopio, construido en 2011 por el departamento de Extensión Científica y Tecnológica, que facilita las prácticas.

   "Lo que te da una olimpíada te sirve para otra y terminan comunicándose entre sí", asegura Lucas Díaz, de 5º año de la especialidad de química, que se anotó por primera vez en primer año en los certámenes de informática y matemática, y en la actualidad como Ignacio, participa también en los de física y química, entre otros. "El formato de astronomía es el que más me gusta de todas las olimpíadas porque tiene ejercicios de verdadero - falso, un multiple choice, otro de definiciones y la resolución de cuatro problemas". Lucas fue el primer alumno del Poli que participó en las olimpíadas de astronomía en 2014. "Me enteré a través de internet y me pareció que estaba bueno porque ya que había participado en el taller", dice el estudiante. "Siempre encuentro en las competencias a personas que les gusta lo que hacen, y que no estudian para ganar, se emocionan al hacerlo, además del esfuerzo que implica. Siempre resulta más sencillo si a uno verdaderamente le interesa", concluye Lucas, animando así a otras escuelas.

   Lucio Ledesma, otro de los olímpicos de astronomía, está en 4º año de la especialidad construcción, también participó en el taller de astronomía. "Soy nuevo en esto, pero desde chico me interesé por la astronomía, valoro mucho esta oportunidad de aprender que me brinda la escuela", reconoce el estudiante que también participa en matemática.

Abrir ventanas, despertar el interés

Victoria Lomanto cursa 4º año de ciencias naturales en el Colegio La Inmaculada. Es la primera vez que se inscribe en una olimpíada, aunque participó de otros encuentros y concursos como Hackthon, un certamen organizado por la Nasa, en el que obtuvo junto a un grupo de compañeros una mención por la presentación de un proyecto sobre el entretenimiento de los astronautas durante el viaje a Marte. "Es la parte que más me apasiona de la astronomía, siempre me gustó leer y al igual que al resto de los chicos siempre me llamaron la atención los planetas", señala. La estudiante además asiste desde principios de año a los cursos de introducción a la astronomía y de físico química aplicada a la astronomía dictados por el Complejo Astronómico Municipal.

   La decisión de Victoria es doblemente meritoria, porque ella fue quien le propuso a su profesora anotarse y por otro lado representar a la escuela en una olimpíada, algo que no hace habitualmente la institución. "Me enteré por uno de los participantes del Poli, y sentí que esta era la oportunidad de enfrentarme a lo que verdaderamente me gusta, pero como supe de este certamen apenas un mes antes tuve que estudiar bastante rápido la teoría y la aplicación de fórmulas. Durante el examen no supe resolver algunas prácticas pero traté de no frustrarme porque es lo que me gusta, así que decidí tratar de superarlo y aprender lo que sea necesario". Victoria valora más la experiencia de conocer y no tanto el resultado: "Si no llego a la instancia nacional será la próxima".

   Carla Ghezzi es profesora de Victoria en ciencias naturales y la tutora responsable en el certamen. "Es la docente que más banca este tipo de inquietud", asegura la alumna. Por su parte, la docente asume que esta participación también es un desafío constante en la profesión. "A veces es necesario aprender a la par del alumno, asumir que no sabemos todo o que no es nuestra especialidad, y esto requiere de humildad. Los profesores debemos abrir ventanas para que los jóvenes muestren sus intereses y guiarlos sin abandonar por supuesto la parte académica", destaca.

Puro entusiasmo por el conocimiento

La Escuela Técnica Nº 343 Martín Miguel de Güemes de El Trébol es una de las instituciones santafesinas que participa este año en la olimpíada. Andrés Boasso obtuvo el año pasado el primer puesto del nivel uno en la instancia nacional, y es el único alumno de esta escuela que se presenta esta vez. María Luisa Valle es profesora de física y matemática, y la tutora que acompaña al estudiante. "Siempre trato de relacionar algo de la materia con la astronomía, esto hace que muchos alumnos se entusiasmen con la idea de participar en una olimpíada pero desisten cuando se dan cuenta que tienen que estudiar, sobre todo en áreas donde lo fundamental además del conocimiento, es el razonamiento. A algunos chicos sólo los motiva el hecho de aprender, lo sienten como una pasión. Llevo casi 30 años en la docencia y es la primera vez que tengo un alumno con la capacidad y el interés por la ciencia como Andrés; lo estoy disfrutando plenamente", reconoce entusiasmada. La escuela con orientación en electromecánica y computación también participa de la Olimpíada de Tecnología.
   En la comuna de Bigand, otra alumna se interesó en estas competencias. Es Brenda Castelli, de 4º año de la Escuela Secundaria Nº 215 José Manuel Estrada. No es la primera vez que se presenta en este tipo de certamen, recientemente viajó a China a participar de la Olimpíada Internacional de Geografía, donde alcanzó una medalla de bronce. Sergio Galarza es el docente que acompaña a la estudiante en su interés por la astronomía, y coordina un taller dependiente de la Secretaría de Cultura de Bigand, además de ser profesor de ajedrez. Cuenta que Brenda participó varios años en los talleres y siempre mostró pasión en cada cosa nueva que aprendía. La escuela se presentó por primera vez en 2014, ocasión en que la estudiante obtuvo el tercer puesto a nivel nacional.
   "Año tras año crece el número de jóvenes que se vuelcan a la astronomía, y casi todos demuestran interés. Sin embargo, considero que falta compromiso, en especial de parte de las autoridades educativas provinciales y nacionales. Ojalá la astronomía se incluya como eje de la currícula como lo hace Uruguay". El aficionado impulsa además el Proyecto Sagitario, un plan que ideó para difundir y compartir conocimientos sobre astronomía en cualquier parte del país, y de manera gratuita. "Vamos a colegios, municipios, colonias de vacaciones, profesorados, facultades y mostramos las maravillas del cielo cada vez más ocultas en la insana costumbre de iluminar la noche". De esta manera explica cuánto se involucró con esta pasión que heredó de su padre, y vuelca en el blog Sagitario Blues. También colabora con el Plan Ojo con el Telescopio de la Secretaría de Proyectos Especiales e Innovación Social, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Santa Fe, y disponible en forma gratuita para cualquier institución de la provincia.
Más información sobre la Olimpíada Nacional de Astronomía en www.olimpiadas.oac.uncor.edu

"Pocos participantes se inclinan por este certamen, por lo exhaustivo y porque la astronomía no es una ciencia tan difundida"

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