Educación
Sábado 10 de Junio de 2017

Ciencias Agrarias pone en agenda la cuestión ambiental

Estudiantes y docentes analizaron los desafíos que enfrenta la región y el papel de los ingenieros agronómos.

Para lograr un cambio de fondo, nada mejor que arrancar desde el pie. Así lo entienden un grupo de docentes y el propio decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, Guillermo Montero. Junto a alumnos de la licenciatura de recursos naturales organizaron una jornada de debate para conmemorar el Día del Ambiente, y poner en blanco sobre negro los desafíos que enfrenta la región y el papel que en esa área les toca a los ingenieros agrónomos.

"Producción y conservación no son opuestos, es ridículo pensar así. Deben ser complementarios, pero para eso tenemos que pensar en otras formas de producir", explicó Montero, a cargo de la dirección de esa facultad, y quien considera que el lugar para dar esa discusión "debe ser la universidad pública".

La jornada, organizada en la sede que la casa de estudios tiene en Zavalla, avanzó sobre un abanico de temas relacionados con el cambio climático, las energías renovables, lo nuclear, la agroecología, la biodiversidad urbana y los conflictos entre ruralidad y desarrollo urbano, entre otros.

En todos los casos, el mensaje siempre fue el mismo: ya no se puede pensar en un modelo de producción agropecuaria que desatienda las tensiones ambientales que genera, y que hoy se expresan en presión social para controlar el uso de agroquímicos y mala gestión del suelo y los recursos hídricos, entre otras cosas.

Tomando un concepto clave de la encíclica papal "verde" Laudato Si, Montero sintetizó cuál es la impronta que debe tener la formación de un ingeniero agrónomo: producir y conservar "en la casa común" para contrarrestar los efectos cada vez más visibles sobre la región del cambio climático y de las malas prácticas agrícolas. "Esperamos que esta jornada sirva como punto de inflexión para adoptar nuevas miradas desde la profesión", indicó.

Esa intención está acompañada además por la voluntad de muchos de los estudiantes de la facultad, que demuestran cada vez mayor preocupación por el ambiente a tono con la creciente presión social respecto a esos temas.

Historia

Este año la Facultad de Agrarias cumple 50 años, un número redondo que invita a realizar un balance de lo hecho y de su relación con el entorno social y productivo en la cual esa institución opera como generadora de conocimientos prácticos y teóricos.

A finales de los 60 del siglo pasado, el paisaje rural del sur santafesino era muy diferente al de hoy. Estaba caracterizado por sistemas productivos denominados mixtos donde el período extractivo agrícola era compensado por otro restitutivo en el que prevalecía la ganadería de pastizal.

Ese sistema —según puntualizó Montero— era bajo en externalidades ambientales, ya que la rotación garantizaba sustentabilidad a los suelos y biodiversidad al conjunto.

Con el tiempo y la introducción del paquete tecnológico de semillas transgénicas y glifosato hubo una redistribución de tareas agrícolas hasta llegar a una situación de monocultivo, que es la predominante sobre todo desde el boom de precios de la soja a principios de la década del 2000.

Esta sojización expulsó a la ganadería de la zona pampeana y multiplicó la deforestación. "Los bajos con pastizales tan comunes antes, hoy se convirtieron en lagunas", describió el decano de esa facultad de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

"Durante mucho tiempo no se planteó la necesidad de la conservación en el modelo agrícola pampeano, que es único y hegemónico. Hoy tenemos que avanzar hacia otras formas de producción que contemplen una agricultura periurbana sin agroquímicos y la revalorización de la agricultura familiar", dijo el experto.

Gestión del agua

Los problemas hídricos se han vuelto un dolor de cabeza cada vez más frecuente para los santafesinos. Sergio Montico, experto en el tema, señaló que se trata de uno de los mayores desafíos que enfrenta la región.

Inundaciones, elevación de napas y escasa gestión de cuencas son algunos de los problemas que estallan día a día, algunos más espectaculares que otros pero todos importantes. "No hay un plan hidrológico provincial", alertó el docente e investigador.

En este aspecto las malas prácticas agrícolas de los últimos años también han dejado su huella bajo la forma de suelos erosionados, deforestación y modificación descontrolada del paisaje natural: "Se han producido alteraciones a los servicios ecosistémicos como resultado del uso desmadrado del recurso hídrico", precisó Montico.

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