Educación
Sábado 27 de Mayo de 2017

Chile y una bandera para la universidad de la calle

En agosto de 2011 miles de chilenos reclamaron por una educación inclusiva.

En agosto de 2011 más de cien mil estudiantes secundarios y universitarios coparon las calles de Santiago y de otras ciudades de Chile, protagonizando un masivo reclamo por el fin del lucro y un cambio en el modelo educativo.

El liberal Sebastián Piñera presidía el país trasandino y se enfrentaba una protesta de larga data. Su antecesora, la socialista Michelle Bachelet, había transitado su mandato con las movilizaciones de "los pingüinos", tal como se denominaba (por el uniforme escolar) a los secundarios.

El reclamo estudiantil apuntaba contra el corazón de un sistema educativo arrastrado desde la época de Pinochet y que golpeaba a los sectores más vulnerables.

Aquella jornada hubo algunos disturbios, enfrentamientos entre jóvenes y carabineros y represión, con gases lacrimógenos, carros hidrantes, más de 200 detenidos y denuncias de infiltrados para provocar desmanes. "Hacemos un llamado a terminar esta gran movilización en calma, ya sabemos que los violentistas no somos nosotros", pedía ese día por Twitter Camila Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech) y una de las líderes de la protesta.

En medio de los disturbios, una joven de jean, camisa leñadora y una remera de Pearl Jam se despegó del resto con una bandera chilena. Detrás de ella, a pocos metros de distancia, una fila de carabineros seguían la escena con atención. Los separaba una valla de contención. Fue entonces cuando la chica de juveniles lentes negros extendió su bandera y mostró la frase que había escrito en la bandera: "5 años estudiando, 15 pagando".

"Me acuerdo de esa foto. Fue una protesta con muchos gases y bombas. Esa chica salió con la bandera entre medio de todos los gases y se puso ahí", recuerda a La Capital el reportero gráfico chileno Marcelo Hernández, autor de la foto que fue tapa de los diarios, como perfecta síntesis de un sistema de créditos estudiantiles que ahogaba a los jóvenes que querían seguir una carrera universitaria.

Tras varios años de trabajo en el exterior, regresó a su país y la de la chica y su bandera fue una de las tantas protestas estudiantiles que le tocó cubrir de una época en la que adolescentes y jóvenes copaban las calles por el derecho a un acceso igualitario a una enseñanza de calidad. "El tema de la educación —agrega Hernández— es grave en Chile, si no tienes dinero no tienes acceso a la educación de calidad".


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